Miércoles, 29 Mayo 2019 14:39

Mariela Benavento, una estudiante qom de la UNNE que sueña con llegar a la Legislatura del Chaco

De una familia numerosa, será la primera en alcanzar un título universitario. Mariela Benavento pertenece a la comunidad qom, vive en Sáenz Peña (Chaco) y acorta distancias para estudiar en el Centro Regional Universitario de la UNNE en Castelli. Trabaja desde los 18 años, pero encuentra tiempo para alcanzar el sueño de recibirse de abogada. Becaria del Programa Pueblos Indígenas de la universidad, cursa cuarto año de la carrera y ya fija su próxima meta: una banca en la Legislatura de su provincia para representar y trabajar por su comunidad.  

“Elegí la carrera de Derecho para poder defender a mis comunidades que muchas veces sufren injusticias”, dice y asegura que trata de llevar la balanza de la Justicia siempre en su vida, “de no olvidarme de mis raíces, acompañar a mis padres, a mi comunidad”. Por eso, una vez graduada, quisiera “seguir trabajando para mi ciudad, con la gente, haciendo gestión social, estar del lado de las comunidades indígenas”, agrega.

Como estudiante de Abogacía y también como dirigente social, Benavento bien sabe de la importancia de las leyes. “Aspiro a un lugar en la Cámara de Diputados, estar y trabajar del lado de la gente”, cuenta entusiasmada.

Mariela milita hace unos siete años, es dirigente social y preside el Foro de Seguridad de la Comisaría Tercera de Sáenz Peña; un foro vecinal que apuesta al trabajo con los vecinos para colaborar con la Policía. “Aspiro a un cargo político para poder seguir trabajando en proyectos que ayuden a la comunidad”, dice preocupada, entre otras cosas, por el tema de la seguridad y las adicciones, principalmente en jóvenes, a quienes están destinados los proyectos y talleres que se encaran desde el Foro.

“Ejercería llevando la balanza de la Justicia, respetando la Constitución, con todo lo que he aprendido de los profesores en esta institución, y tratar de hacer siempre un trabajo exitoso”, asegura la futura abogada.

Estudiar en la UNNE

Mariela Benavento quiere ser abogada “y recibirme en la UNNE”, aclara durante la charla en el predio del CRU, que la Universidad Nacional del Nordeste posee en la ciudad chaqueña de Juan José Castelli. “Desde adolescente siempre quise entrar a la UNNE, por la trayectoria, y porque también veo funcionarios que han terminado en esta universidad, y siempre supe que en mis comunidades lo podríamos lograr. Siempre anhelamos y cumplimos el sueño de entrar a esta universidad”, dice y mira sonriendo a compañeros de Derecho.

La oportunidad de acceder a estudios universitarios estuvo más cerca cuando supo que existía un lugar donde estudiar, a poco más de 100 kilómetros de su casa. “Me enteré por medio de un compañero que comentó que estaba ésta carrera en Castelli, y me interesó mucho”, recuerda. Con ilusión y algo de temor, se acercó al edificio ubicado en Av. Perón 450 de la localidad, y encontró la ayuda necesaria para inscribirse y empezar la carrera. Allí conoció entonces el Programa Pueblos Indígenas, con el que cuenta la UNNE precisamente para aportar a las comunidades de la región el acompañamiento y herramientas necesarias para que pueden ingresar a la universidad, cursar una carrera y lograr un título universitario.

“El programa (PPI) nos aporta mucho, y nosotros lo valoramos. Es una gran ayuda el tema de las becas, porque nos permite pagar fotocopias, apuntes”, dice Mariela. “Nos ayudaron además con materias que nos costaban, con talleres, también a conseguir apuntes. Fue muy importante para aprobar las materias y seguir adelante”, agrega mirando el camino recorrido.

Predicar con el ejemplo

Mariela es parte de una familia numerosa. “Hoy somos 13 personas las que vivimos en la misma casa, entre hermanos y cuñados”, cuenta y valora el esfuerzo de su madre y su padre, de la comunidad originaria qom, para que ella y sus hermanos puedan estudiar.

“Ellos están ahora en la secundaria, por lo que yo sería la primera en tener un título universitario”, dice esta joven de 33 años, consciente de que su ejemplo servirá de guía no solo para sus hermanos y para muchos otros miembros de su comunidad.  

“Los animaría a que puedan seguir estudiando una carrera universitaria. Animo a que puedan haber más profesionales”, les transmite un claro mensaje. Y “les recomendaría mucho esta universidad, porque tiene una trayectoria muy reconocida, y muy buenos profesores, siempre aprendemos mucho de ellos”, agrega en base a su experiencia en la UNNE.

Su caso es también testimonio de que el trabajo no impide estudiar. Mariela trabaja en dependencias municipales y provinciales, y como asesora en la carrera de Enfermería de una institución de la localidad donde estudian también chicos de comunidades indígenas. Pero eso no le impidió llegar al último tramo de Abogacía. “Como toda carrera universitaria a veces es difícil, pero se requiere de voluntad y esfuerzo”, asegura y valora el apoyo de los profesores: “lo valoro mucho. Cómo nos acompañan en el estudio, muchas veces hay cosas que no entendemos y nos cuesta, pero ponemos mucha voluntad y contamos con su apoyo”.

Mariela no niega que estudiar y trabajar puede resultar dificultoso, “pero siempre digo que nada es imposible”, asegura. “Siempre con el objetivo de recibirnos, lograr el título. Como nos decía siempre un profesor que seamos los mejores alumnos de la UNNE”, cierra con este recuerdo de uno de los docentes de la carrera que la impulsa a seguir, firme tras sus sueños.