Viernes, 04 Octubre 2019 10:31

“No estoy trabajando la cura del cáncer, pero estoy proveyendo conocimiento sin el cual probablemente nunca lleguemos a la cura”

Así lo señaló Vanesa Gottifredi, doctora en biología humana e investigadora del CONICET, sobre la investigación en la que trabaja y que le valió el Premio L´Oréal UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”. En diálogo con Radio UNNE 99.7 contó de qué se trata su proyecto que busca nuevas terapias contra tumores de mama y ovario. 

Luego de que recibiera el reconocimiento en la 13 º edición de este reconocido premio que se otorga en colaboración con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); la investigadora dialogó con la 99.7 mh para explicar su proyecto “Identificación de nuevos fármacos utilizables en el diseño de tratamientos de precisión para el cáncer de mama y ovario: validación funcional y revelación del mecanismo de acción”.

Para contar de qué se trata su investigación, Gottifredi explicó que antes debe dar algunos “detalles del cáncer”, que no suelen ser tan difundidos. Resumió de manera simple y gráfica que el ADN no siempre tiene una duplicación “fiel”, como dicen los libros. “En realidad no hace una copia fiel sino que hace errores y esto está diseñado así. Son pocos errores y muy infrecuentes, pero son los que dieron lugar a la evolución”, dijo y aseguró que “ese mismo principio, es el que tiene un efecto colateral en el cáncer”. 

“La célula del cáncer también cambia, pero en vez de cambiar de organismo a organismo, cambia dentro de un mismo organismo”,explicó. “Y por supuesto, no es un ser inteligente, entonces no sabe que a la larga eso va a matar el organismo que la contiene, pero es una evolución desde ese punto de vista”, agregó. 

La Investigadora Principal del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBA, CONICET- Fund. Instituto Leloir), aclaró entonces que se desconoce porqué sucede eso, pero “cuando pasa, pasa de manera diferente”. 

“Entonces, él cáncer no es él cáncer. El cáncer son los cánceres, y la bolsa de los cánceres es más grande que la de todas las enfermedades”, aseguró con claridad y contundencia. “Cada cáncer es una cosa distinta”, reafirmó y mencionó que eso explica “porqué una persona que por ejemplo tiene cáncer de mama se cura y la otra no”. Y es “porque el cambio no es el mismo. Lo común que tienen esas células es que proliferan indiscriminadamente, pero el cambio no es el mismo”.

“Lo que hace mi laboratorio es tratar de decir bueno cuales son los cambios, si hay cambios frecuentes”, amplió entonces su explicación y se refirió a lo que se denomina “drivers” oncogénicos, “que son cambios de proteínas que empiezan a enloquecer las células”. 

“Y cuando pasa eso, el proceso (de generación de cáncer) es muy eficiente”, agregó Gottifredi y explicó que entonces “los encontramos (a los cambios), nos focalizamos en eso, se hace toda una investigación de muchos laboratorios del mundo donde se generan estas bibliotecas y se puede entender cuáles son las cosas que cambian frecuentemente”.

Talón de Aquiles

La investigadora señaló entonces que si bien estos cambios “dan lugar a la génesis del tumor, también le saca una propiedad al tumor, porque no tiene esa proteína. Entonces si no tiene esa proteína, no sabe hacer algo”. Y allí es donde surge la pregunta que se hacen quienes trabajan en el proyecto premiado: ¿se puede usar eso en contra del tumor?. 

“Y lo que nosotros hacemos es decir bueno, tenemos este talón de Aquiles, lo podemos atacar, podemos diseñar flechas que apunten a ese talón de Aquiles. Y también hacemos las preguntas de “habrá un codo de Aquiles?, al cual atacar que todavía no nos dimos cuenta”, agregó Gottifredi.

La doctora señaló que así, ellos pueden proveer hipótesis, en el marco del proceso de búsqueda de conocimiento, que graficó como una pirámide. “En la base se busca conocimiento, y una vez que eso se ordena, se pasa a modelos de animales y una vez que eso se ordena y de vuelta se jerarquiza, eso pasa a lo que se llaman ensayos clínicos”, explicó. 

En la base de la pirámide

Su estilo sencillo para explicar la ciencia, le permitió a la investigadora resumir el complejo y valioso proyecto de investigación en el que trabaja y que fuera recientemente premiado. Pero consciente de las expectativas que puede generar en miles de personas la noticia de una investigación que podría sumar a la cura del cáncer, aclara que el proceso de búsqueda de conocimiento -que graficó antes como una pirámide-, lleva unos 15 años “y yo estoy en la base de esa pirámide”. 

Por eso cuando a ésta prestigiosa doctora en biología salteña le preguntan a cuánto está de la cura del cáncer, debe aclarar que “yo no estoy ni trabajando la cura”. “Pero estoy proveyendo conocimiento, sin el cual probablemente nunca lleguemos a la cura”, aseguró. 

“Es muy difícil explicar a alguien que está sufriendo, lo lento que es el proceso de generación de conocimiento”, aseguró y puntualizó en el cáncer. “Yo me pongo del otro lado y entiendo que a la gente le genera esa ansiedad”, dijo esta madre que más allá de todo lo que sabe y trabaja en el tema, le resulta “muy difícil” explicarle a quien la consulta porque tiene en su familia a alguien con esta enfermedad, “que probablemente yo no esté trabajando para su familiar, pero probablemente esté trabajando para un hijo o un nieto”. 

El premio, un impulso y una oportunidad

Consultada por el significado que el premio L´Oréal UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” tiene para ella, Gottifredi divide en dos su respuesta, pero agrega un tercer punto de vista. 

“En términos de la investigación en este momento de la Argentina en que estamos muy desfinanciados, porque fueron años trágicos verdaderamente para la investigación, es obviamente un empuje para aguantar un año más”, señaló en relación al valor económico de la distinción.

“Después está lo que significa el premio en sí, tener un premio”, agregó y consideró que “te da visibilidad, prestigio y expone el reconocimiento de los pares hacia vos, porque hay pares que evalúan (jurado)”. Y eso “siempre también ayuda a visibilizar a la persona y así tal vez tener otro subsidio”, sumó también la investigadora ya pensando también en cómo seguir solventando el trabajo a futuro. 

 “Y después está el hecho de que sea un premio para mujeres. Y eso es lo que a mí más me gusta”, agregó valorando el premio al que se presentó seis veces. “La verdad que nunca me costó tanto un premio como este”, contó entre risas, y orgullosa de que así fuera. “Porque eso significa que las mujeres somos muy buenas, que se animan más también a un premio de mujeres”, dijo.

“Este año se presentaron 200 mujeres. Y hay seis que tuvieron el premio, pero hay 200 que creen que pueden tenerlo. O sea que son 200 que se sienten líderes”, consideró en relación a este programa que busca premiar la excelencia científica a través de la promoción y el estímulo a la participación de las mujeres en el ámbito científico.

“Este premio lo que le dice al directorio del CONICET, o a los hombres, porque al directorio lo votan, es: miren todas las mujeres que tienen en la ciencia, busquenlas, invitenlas”, concluyó Gottifredi y dejó ese mensaje, en diálogo con la radio de la Universidad Nacional del Nordeste.