Lunes, 10 Septiembre 2018 12:30

“Las aguas subterráneas cumplen un rol ambiental que muchas veces se desconoce”  

La Doctora Malva Mancuso, especialista en Hidrología que trabaja en Brasil y que se encuentra realizando una movilidad docente en la UNNE,  brindó una serie de charlas en las que resaltó la necesidad de incluir el estudio de aguas subterráneas en la planificación del recurso hídrico, para aprovechar sus beneficios así como evitar su contaminación o uso desmedido. 

 

Un componente fundamental del ciclo del agua es el agua subterránea. Del agua en el planeta Tierra se almacena mucho más en el suelo de lo que está disponible en lagos y ríos. 

El 30% de toda el agua existente está abajo de la superficie (aguas subterráneas) y el 1,3% está en superficie, lo que resulta en el 95% del agua disponible en estado líquido.

Esos son algunos datos brindados durante una serie de charlas sobre “Servicios Ecosistémicos de las Aguas Subterráneas” por parte de la Dra. Malva Mancuso, Investigadora de la Universidad de Santa María, en Brasil, quien se encuentra realizando una movilidad académica docente en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

La Dra. Mancuso es geógrafa y especialista en Hidrogeología, Coordinadora del Laboratorio de Recursos Acuáticos (CNPq- Universidad Federal de Santa María), y en el marco del Programa Escala Docente de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo, se encuentra realizando actividades en las asignaturas de “Limnología” y “Ecología y Medio Ambiente” de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE (FACENA), así como en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL – UNNE-Conicet).

En el marco de sus charlas en FACENA y CECOAL, enfocadas en la gestión de aguas subterráneas en contacto con aguas superficiales,  remarcó que “no se pueden gestionar las aguas subterráneas separadas de las aguas superficiales, ni viceversa”, pues representan un sistema integrado.

Consideró que a pesar de que el estudio de las aguas subterráneas es un conocimiento que se discute hace mucho tiempo en el contexto internacional, “incorporarlo de hecho a la planificación todavía está muy detrás de lo que tendría que ser”.

Explicó que los acuíferos son formaciones geológicas que permiten el almacenamiento y la circulación libre de agua subterránea, por acción de la gravedad.  Generalmente los acuíferos están mejor protegidos que las aguas superficiales de los impactos negativos de las actividades humanas.

Entre los beneficios que se pueden obtener de los ecosistemas de las aguas subterráneas para garantizar y mejorar el bienestar de la población, comentó que un acuífero saludable puede actuar como biofiltro, mejorando la calidad del agua y proporcionando condiciones seguras de almacenamiento durante un largo tiempo.

Las aguas subterráneas ayudan a mitigar las inundaciones, las sequías y la erosión de los ecosistemas de superficie al absorber y almacenar las precipitaciones y la escorrentía.

Contribuyen además a la regulación de ecosistemas, al poder suministrar a los ambientes de superficie flujos básicos para ríos, arroyos, lagunas y proporcionar hábitats húmedos para los humedales. Aporta además procesos de degradación o transformación de contaminantes por organismos vivos, y pueden retener o disponer nutrientes para aportarlos a las aguas superficiales.

“Las aguas subterráneas son además indicadores de agua de calidad, información clave para cotejar con el recurso de ambientes superficiales”.

 

 

La Gestión del Recurso. “Al estudiar las aguas subterráneas en contacto con aguas superficiales aspiramos principalmente a poder tener visión estratégica del recurso. Queremos mostrar que se puede planear cómo usar el recurso, para qué usarlo, y que es un bien finito que puede traer beneficios económicos,  sociales y ambientales” indicó.

Pero como todo bien “hay que decidir de qué forma se usa el recurso del agua subterránea para beneficiar a la población local o regional, y a los ecosistemas”.

Reiteró que el estudio de las aguas subterráneas cuenta con sustento científico pero no se logró incorporarlo a la planificación cómo sí suele ocurrir en general con la planificación del uso del recurso superficial.

 “Tenemos el agua, la precisamos, y la usamos, pero sin mirar el sistema en toda su dimensión” señaló en relación a procesos de uso de aguas superficiales sin pensar en las aguas subterráneas o la ocupación de fuentes subterráneas sin estudiar cómo impacta en el resto del ecosistema.

 Explicó que ya sea con el uso a “micro escala”, como el caso de un productor rural que extrae agua de bomba o pozo, o el uso a “escala macro”, como ser una ciudad entera que se abastece del agua subterránea, en el aprovechamiento de las aguas subterráneas debe preverse qué pasará con el resto de la funcionalidad que tiene el acuífero.

Para ejemplificarlo, comentó que un uso excesivo de agua subterránea en una zona urbanizada puede ser la causante de la falta de agua en una zona rural cercana.

También puso como ejemplo los procesos de ocupación de zonas anegables de aguas superficiales que a posteriori sufren episodios recurrentes de inundaciones. “Las zonas que se inundan se siguen inundando en general, porque no es sólo cuestión de rellenar lugares cubiertos superficialmente sino de observar todo el sistema conectado”.

“La idea es mirar los sistemas integrados, no seccionar los recursos”, según remarca la especialista que visita la UNNE. “No podemos trabajar el uso de recurso superficial por un lado y el subterráneo por otro”.

Reiteró que las experiencias en Sudamérica, y en Argentina en particular, demuestran que no son muchas las experiencias de hacer la integración “agua superficiales-aguas subterráneas” en la gestión del recurso hídrico.

Sostuvo que se requiere de grupos interdisciplinarios que se sienten a discutir consecuencias de las acciones, a fin de lograr una sólida comprensión de la hidrología de las aguas superficiales así como como de las aguas subterráneas, manejadas como un sistema hidrológico interconectado. 

Manifestó que la gestión de la aguas subterráneas integradas a las superficiales debe articular distintos estamentos, como el nacional, regional, provincial y municipal, con una mirada a largo plazo y aprovechando nuevas tecnologías de estudio y gestión de la información. 

 

La Doctora Malva Mancuso fue recibida en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (FACENA) por la profesora Sylvina Casco, docente e investigadora de las Cátedras de “Limnología” y “Ecología y Medio Ambiente” y por el Doctor Rodolfo Romero, Secretario de Investigación y Posgrado de FACENA.