
La propuesta articula desde hace más de 14 años a cátedras del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades y grupos de investigación del CGA-UNNE. En Laguna Brava, los estudiantes realizaron observaciones y registros para reconocer procesos naturales y transformaciones territoriales vinculadas con la ocupación humana.
Estudiantes de las carreras de Profesorado y Licenciatura en Geografía de la Facultad de Humanidades de la UNNE participaron de la Jornada de Trabajo de Campo Interdisciplinaria en Laguna Brava, ubicada en el Departamento Capital de Corrientes.
La actividad reunió también a docentes e investigadores del Centro de Geociencias Aplicadas (CGA-UNNE), con el objetivo de integrar conocimientos sobre los procesos naturales que intervienen en la configuración del territorio y analizar su relación con las actividades humanas.
La propuesta, que articula cátedras del Departamento de Geografía y grupos de investigación del CGA, se desarrolla desde hace más de 14 años.
La actividad tuvo como eje la identificación y el reconocimiento de aspectos geomorfológicos, biogeográficos y edafológicos, y su relación con el desarrollo de las actividades humanas en el contexto regional. Entre sus objetivos se encuentra que los estudiantes puedan comprender el territorio mediante la integración de distintas disciplinas, relacionar los contenidos trabajados en el aula con la observación directa del paisaje y reconocer las transformaciones que se producen en los ambientes naturales a partir de la ocupación humana.
La jornada también busca acercar a los estudiantes a las metodologías utilizadas en investigación, desarrollar capacidades para registrar y analizar información en el terreno y generar conocimientos que puedan contribuir al ordenamiento y la gestión del territorio, particularmente frente a las problemáticas vinculadas con los humedales y los riesgos hídricos.
Trabajo Integrado. La jornada fue organizada por las cátedras de Geomorfología I y II, Biogeografía y Geografía Ambiental e Hidrografía Marina y Continental, junto con los grupos de investigación del Centro de Geociencias Aplicadas (CGA-UNNE). Se enmarca en el proyecto de investigación PI25H001 de la Secretaría General de Ciencia y Técnica de la UNNE y fue aprobada por Resolución 3538/2026 del Decanato de la Facultad de Humanidades.
La experiencia forma parte de un trabajo integrado e interdisciplinario que las cátedras del Departamento de Geografía desarrollan desde hace más de 14 años. En cada edición, un sector del Nordeste Argentino se convierte en un espacio de observación y aprendizaje, donde los contenidos teóricos se contrastan con las características y los procesos que presenta el territorio.

Registro de información. La actividad se organizó en tres instancias: una etapa preparatoria a través del entorno UNNE Virtual, el trabajo en el terreno y una instancia final de gabinete e integración. En conjunto, contempla 10 horas de formación.
El recorrido en Laguna Brava comenzó en la Ruta Provincial 5 y continuó a pie por el borde de la laguna. En distintas estaciones de observación, los grupos analizaron las características del paisaje, los procesos de erosión y acumulación, los suelos, la vegetación y los tacurúes. También examinaron el límite entre el humedal y las áreas ocupadas por viviendas, calles e infraestructura.
Durante el recorrido, cada estudiante registró fotografías georreferenciadas, completó fichas de observación y tomó datos para elaborar croquis, transectas e informes. Una de las consignas metodológicas consistió en diferenciar aquello que se observa directamente de las interpretaciones que se realizan y de los aspectos que todavía requieren comprobación.
El profesor Hugo Arellano, de la cátedra de Geomorfología, estuvo a cargo de los laboratorios en terreno y del análisis de las formas del relieve. Durante la actividad explicó cómo reconocer los procesos que intervienen en la configuración del paisaje a partir de sus huellas y cómo el agua, los materiales y la vegetación participan en la formación del relieve de la llanura.
Por su parte, la magíster y licenciada Cristina Inda, de la cátedra de Biogeografía y Geografía Ambiental, coordinó el reconocimiento de las fisonomías y formaciones vegetales. El trabajo permitió observar las variaciones de la vegetación según la humedad del suelo y su relación con el microrelieve.
En esta instancia también participaron los profesores Marcela Cañete y Selso Sanches, quienes abordaron el valor de los humedales periurbanos y su relación con las áreas urbanizadas. Cañete explicó que Laguna Brava alberga vida y presenta una dinámica propia que interviene en la conservación de la biodiversidad del humedal. Sanches señaló que los rellenos y las modificaciones en el escurrimiento del agua tienen consecuencias sobre estos ambientes y que su preservación también está vinculada con la prevención de riesgos hídricos y la calidad de vida de las poblaciones cercanas.

Los humedales y la expansión urbana. El análisis de la relación entre el humedal y el crecimiento de la ciudad fue uno de los ejes de la jornada. El doctor Jorge Alberto, director del Centro de Geociencias Aplicadas de la UNNE, señaló que Laguna Brava permite observar la relación entre la expansión urbana y las condiciones ambientales de un humedal periurbano.
En ese sentido, explicó que estos ambientes, próximos a las ciudades, cumplen funciones vinculadas con la regulación de los excesos de agua, albergan biodiversidad y forman parte de la configuración del paisaje. También destacó que la participación de los investigadores del CGA permite que los estudiantes trabajen con metodologías utilizadas en estudios sobre humedales, riesgos hídricos y transformaciones territoriales.
La doctora Claudia Gómez, de la cátedra de Hidrografía, estuvo a cargo del vuelo del dron y de las explicaciones hidrogeomorfológicas. Las imágenes aéreas permitieron observar la forma de la laguna, la distribución de la vegetación, los sectores anegables y el contacto entre el humedal y el tejido urbano.
Gómez explicó que el uso de esta tecnología permite obtener una perspectiva general del área, pero no reemplaza herramientas como la brújula, el mapa y la libreta de campo. En ese sentido, planteó que el aprendizaje surge de combinar los recursos tecnológicos con los instrumentos de observación y el trabajo directo en el territorio.
Alberto destacó que la jornada permite sostener el trabajo conjunto entre las cátedras y los grupos de investigación del CGA, articulando docencia, investigación y extensión. Además, señaló que la participación de investigadores brinda a los estudiantes la posibilidad de aplicar metodologías de trabajo científico al análisis de problemáticas de la región.

Integración de los registros y trabajo final. La actividad continuará en el gabinete, donde los estudiantes deberán integrar la información obtenida durante el recorrido y elaborar informes que relacionen el relieve, el agua, los suelos, la vegetación y la ocupación humana.
Esta instancia permitirá sistematizar los registros y avanzar en el análisis de los procesos identificados en Laguna Brava, vinculando las distintas dimensiones estudiadas durante la jornada.
De este modo, la propuesta articula la formación académica con las actividades de investigación del Centro de Geociencias Aplicadas y promueve el estudio del territorio desde diferentes disciplinas, con especial atención a las transformaciones ambientales y a las formas de ocupación humana en los humedales del Nordeste Argentino.
















