El biólogo e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Juan Ferrario, explicó a Radio UNNE los avances de los estudios que analizan el potencial neuroprotector de la yerba mate. Los experimentos identificaron efectos favorables sobre la supervivencia de las neuronas, aunque todavía no permiten afirmar que el consumo de mate prevenga o cure la enfermedad de Parkinson.
La infusión más característica de la cultura argentina, el mate, está siendo objeto de investigación científica por los efectos que produce sobre el sistema nervioso. Un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), viene estudiando hace más de veinte años cómo determinados compuestos de la yerba mate podrían contribuir a proteger las neuronas cerebrales. En este marco, Juan Ferrairo, biólogo que viene participando en esta investigación en el laboratorio del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional de la UBA explicó los avances del estudio.
“Como todos saben, el mate es una planta medicinal que lo conocimos por los Jesuitas por sus beneficios hacia la salud. Sin embargo, desde 1968, se conoce que quienes toman café y mate, tienen menos riesgo o incidencia de desarrollar la enfermedad del Parkinson. Algo similar se observó también en análisis clínicos de aquellas personas que toman té verde y esto ocurre porque estas infusiones comparten familias de compuestos químicos similares”, comenzó diciendo. “Fue en ese momento, entonces, que nosotros empezamos a ver que ese mismo efecto se produce sobre el mate en Argentina”, agregó.

Sin embargo, el investigador fue enfático al decir que esta afirmación, “no quiere decir que evita la enfermedad, ni la cura, ni la revierte, sino que la evidencia disponible sugiere una asociación entre el consumo de mate y un menor riesgo de desarrollar Parkinson, pero no demuestra que la bebida constituya un método de prevención”.
Orígenes de la investigación
Ferrario explicó al aire que el equipo de investigación comenzó a profundizar esta línea de estudio a partir de observaciones clínicas publicadas en 2015. A partir de este período, estudió cómo cultivos primarios de neuronas que producen dopamina están siendo afectadas por la enfermedad del Parkinson.
“Entonces, en ese cultivo primario, nosotros demostramos que el extracto de yerba mate tiene una capacidad de favorecer la sobrevida de las neuronas. Es decir, la está protegiendo”, explicó. Los resultados fueron publicados en una revista científica en 2019 y empezaron a abordar el estudio desde distintas aristas.
«En ese cultivo primario, nosotros demostramos que el extracto de yerba mate tiene una capacidad de favorecer la sobrevida de las neuronas. Es decir, la está protegiendo”.
Así es que con el avance de la investigación fueron realizando estudios que se tradujeron en modelos experimentales aplicados a ratones y moscas de fruta (Drosophila melanogaster) para permitir observar en estos animales, específicamente en ratones, “cómo la cantidad de neuronas permanecían después de inducir una lesión que simula aspectos de la enfermedad”, destacó. Por eso, el objetivo actual es comprender qué ocurre dentro de las células o por qué podría estar induciendo algún beneficio para las células o neuronas y cuáles son los compuestos responsables de los efectos observados.
Asimismo, comentó que desde su equipo de trabajo desarrollaron el experimento desde un modelo bastante robusto de neuroprotección que sirve para darle sustento a la observación clínica que se viene trabajando desde hace 10 años en la UBA (Universidad de Buenos Aires). “Estos experimentos aportan información sobre los posibles mecanismos biológicos involucrados, aunque sus resultados no pueden trasladarse automáticamente a las personas”, sostuvo el investigador.
Propiedades antioxidantes del mate favorecen las redes neuronales
Uno de los aspectos que despierta mayor interés del estudio es la presencia de polifenoles, que son sustancias con propiedades antioxidantes que forman parte de la composición química de la yerba mate. Según Ferrario, en los primeros experimentos el extracto de mate mostró un efecto protector superior al de un antioxidante fuerte “Cuando lo comparábamos con un antioxidante de referencia elevada, el mate era tres veces más beneficioso para las neuronas dopaminérgicas (células nerviosas del cerebro que sintetizan, almacenan y liberan el neurotransmisor llamado dopamina)”,afirmó. El resultado llevó a los investigadores a considerar que el efecto podría no explicarse únicamente por la acción antioxidante, sino también por otros mecanismos o compuestos presentes en la infusión. En este sentido, el estudio también se asocia a otras investigaciones similares, que tienen puntos de conexión, como por ejemplo la cafeína.
Durante años, la investigación se centró en la cafeína como posible responsable de los efectos neuroprotectores. Sin embargo, explicó el especialista, “los experimentos mostraron que su efecto era más modesto que el observado con el extracto completo de yerba mate. Esto nos llevó a profundizar en el papel de otros compuestos, especialmente los polifenoles y el ácido clorogénico, presente tanto en el mate como en el café”.

“Esa es la pista con la que estamos trabajando nosotros, por lo menos en el laboratorio y mucha gente en el mundo”, sostuvo Ferrario y advirtió, “los indicios son auspiciosos, pero todavía falta camino”.
Identificar estos mecanismos podría contribuir a desarrollar futuras estrategias terapéuticas, aunque el investigador aclaró que eso no implicaría necesariamente utilizar la bebida como tratamiento ni mucho menos como cura. El conocimiento obtenido podría servir para estudiar sustancias específicas o desarrollar compuestos con potencial aplicación médica.
El mate, el ejercicio físico y el descanso: un combo beneficioso para prevenir el Parkinson y Alzheimer
Como efectos que ayudan a prevenir las enfermedades del cerebro, las dos más importantes Parkinson y Alzheimer, Ferrario señaló que el mate puede favorecer la atención y la sensación de estar despierto, efectos vinculados, entre otros factores, con la cafeína y otros componentes de la infusión. “Si bien no son enfermedades genéticas, sino que, en función de lo que sabemos, aparecen porque empiezan a funcionar mal las neuronas, si nosotros logramos ayudar a nuestro cerebro con muchos de estos elementos, entonces vamos a estar retrasando la aparición de esas enfermedades. Tener una vida sana es bueno para nuestro cerebro”, destacó.
Durante la entrevista también mencionó experimentos en los que estudiantes resolvieron cálculos matemáticos más rápido después de tomar mate. “Estos resultados se refieren a determinadas tareas y no implican que la bebida mejore por igual todas las capacidades cognitivas. Y esto es porque el mate no nos da energía, sino que nos da una sensación de energía”, resaltó.
Además, destacó que “el mate tiene varios beneficios, uno sobre la parte emocional al generarnos placer porque libera dopamina también, entre comillas, es el mecanismo que nos despierta, nos favorece la atención. Es efectivo para acompañar la actividad diaria. Eso está demostrado, tanto de la cafeína como el mate en particular”.

Sin embargo aclaró la importancia de comprender la diferencia entre la estimulación del mate que genera sensación de estar despierto y no descansar lo suficiente cuando el cuerpo lo pide. “La cafeína puede reducir temporalmente la percepción del cansancio, pero no reemplaza el descanso que necesita el organismo. Por eso, el consumo de mate no debe utilizarse para postergar indefinidamente el sueño ni ignorar el agotamiento. Porque cuando el cerebro empieza a sentir el cansancio, el mate bloquea esa sensación y no es saludable ni mucho menos natural. Por eso, no debemos acumular esa energía”, afirmó.
En relación con la salud cerebral, también destacó el papel de otros hábitos cotidianos, como dormir bien, alimentarse adecuadamente y realizar actividad física. “Dormir, comer bien, hacer ejercicio son todos parámetros, está muy demostrado que favorecen el funcionamiento del cerebro y de las neuronas”, sostuvo.
La falta de financiamiento, el gran desafío para la ciencia
Aunque los resultados obtenidos abren nuevas preguntas, todavía queda camino por recorrer para comprender la relación entre los compuestos de la yerba mate y la protección neuronal. El avance depende de la continuidad de los experimentos, la publicación de resultados y la posibilidad de contrastar las hipótesis con nuevas evidencias.
Ferrario advirtió que las dificultades económicas afectan los tiempos y las posibilidades de trabajo de los equipos científicos. “En la ciencia es difícil medir en tiempo y menos cuando estás remando un río sin agua”, expresó al referirse a los obstáculos que enfrenta la ciencia en la actualidad.
El científico describió el financiamiento actual como “tan escaso, tirando a nulo” y explicó que la falta de recursos dificulta sostener los estudios y profundizar las líneas de trabajo.
Pese a ese escenario, el equipo continúa investigando los mecanismos celulares y espera publicar nuevos resultados el año siguiente. Para Ferrario, cada publicación representa un avance dentro de un proceso acumulativo, en el que los hallazgos permiten formular nuevas preguntas y abrir otras líneas de investigación.

















