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EL RECLAMO POR LA LEY DE FINANCIAMIENTO UNIVERSITARIO DESDE CORRIENTES Y RESISTENCIA
Testimonios en la marcha: coincidencias desde la UNNE sobre los riesgos de desfinanciar a las universidades

El sistema universitario público de la Argentina se volvió a movilizar ante el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario por parte del Poder Ejecutivo Nacional y para defender el sistema científico nacional. Desde la UNNE, referentes de los sectores docentes, no docentes, de la ciencia y de la comunidad estudiantil destacaron la necesidad del reclamo.

El desfinanciamiento compromete el funcionamiento de las universidades nacionales, afecta las condiciones de la enseñanza, la investigación y la extensión y profundiza el deterioro de los salarios docentes y no docentes.

La 5ta Marcha Federal Universitaria realizada por integrantes de los distintos estamentos de la Universidad Nacional del Nordeste, dejó los siguientes testimonios.

Entre las expresiones de la marcha, se destacó la voz estudiantil, quienes manifestaron lo que representa la Universidad.

Garantizar condiciones para enseñar y aprender

Para Luciana Prieto, estudiante de la carrera de Arquitectura, “durante mis años en la universidad pública, la preocupación por contar con recursos suficientes ha sido recurrente. Pude ver de cerca la dedicación cotidiana de los docentes a nuestra formación y comprender cuánto influyen las condiciones en las que estudiamos: espacios, materiales disponibles y oportunidades de investigar”.

Opinó que la formación de un profesional lleva tiempo y tanto la enseñanza como la investigación necesitan continuidad y planificación. Por eso, considera necesario que estudiantes y docentes cuenten con los recursos adecuados para desarrollar sus tareas, sostener sus proyectos y aprovechar las oportunidades de aprender y enseñar.

“El argumento más sólido para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario es el jurídico”, resaltó Paula Victor, estudiante de Ciencias Biológicas UNNE.

Detalló que, en 2025, el Congreso la aprobó, el presidente la vetó y luego el Congreso insistió con dos tercios en ambas cámaras: «desde ahí, el Poder Ejecutivo no puede elegir si aplicarla, debe ejecutarla. Sin embargo, la promulgó con una condición que, en la práctica, la frenó. La Justicia ya le ordenó cumplirla: en junio de 2026, la Corte Suprema dejó firme la orden sobre salarios y becas, y en octubre un juez declaró inconstitucional esa condición».

“Que no se cumplan ni una ley ni fallos judiciales debilita el equilibrio entre los poderes que resguarda nuestra democracia”, expresó.

Lautaro Barrios, de la organización de Villa Río Negro en Resistencia también participó de la marcha y aseguró: «Seguimos marchando porque creemos que la universidad tiene que tener un financiamiento real, sostenido para que los docentes puedan cobrar justo y necesario como se debe y por una universidad de calidad».

Según Camila Balbis, estudiante de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, la educación pública y el sistema científico son fundamentales para el desarrollo del país, porque las universidades no solamente forman profesionales, también generan conocimiento y contribuyen a los avances científicos y tecnológicos.

“Por eso me parece tan importante que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario, porque el sistema necesita los recursos adecuados para poder funcionar y sostenerse y las personas que forman parte de él tienen derecho a salarios dignos”.

Desde su mirada, cumplir con esta ley es también respetar las instituciones y garantizar el derecho a la educación, especialmente a la educación superior.

Por ello, indicó que “me parece preocupante que tengamos que recurrir a cinco movilizaciones para reclamar que un gobierno cumpla con una ley. La historia demuestra la importancia que tiene el sistema universitario argentino, no solo a nivel nacional, sino también es reconocido a escala internacional”.

Valentina, estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas de la UNNE y secretaria de Prensa en la Agrupación Fraja Morada de esa unidad académica, indicó que “estamos cansados de que se atente contra la Universidad Pública cuya finalidad es la movilidad social ascendente. Luchamos por su defensa para que siga manteniendo la calidad y la excelencia para formar a toda la sociedad que así lo desee”.

Cumplir la ley, una obligación

Desde la comunidad de docentes de la UNNE expusieron la necesidad de no decaer en el reclamo, aunque pareciera que las respuestas no llegan.

El Lic. Juan Daniel Ruiz Diaz, Secretario de Extensión de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE y docente de esa unidad académica, remarcó que “desde mi trayectoria en docencia, gestión, extensión y servicios analíticos, veo cómo la universidad aporta todos los días a la sociedad: forma profesionales, genera conocimiento y brinda respuestas a problemas concretos”.

Consideró que “cumplir la ley es una obligación”, pues la educación y la ciencia deben ocupar el lugar que merecen en las prioridades del país, con continuidad más allá del gobierno de turno. “Sin educación, sin conocimiento y sin personas formadas, no hay desarrollo posible”.

Para el docente y funcionario de FaCENA, resulta inadmisible tener que marchar tantas veces para exigir que se cumpla una ley: “las marchas muestran el compromiso de la comunidad; lo preocupante es que el Gobierno no dé una respuesta acorde con lo que la universidad representa para el país”.

Agregó que quienes trabajan en la Universidad saben cuánto esfuerzo lleva formar profesionales, sostener investigaciones y acercar ese conocimiento a la sociedad.

“Hemos conseguido mucho, aun con dificultades presupuestarias. Pero ese esfuerzo necesita respaldo: la educación y la ciencia deben ser una prioridad sostenida, porque allí se construye el futuro”, concluyó.

En la misma línea se expresó la Dra. Silvia Noemí Sánchez, docente de la carrera de Licenciatura en Gestión y Desarrollo Cultural en la FADyCC, quien remarcó que “siento el dolor por el no reconocimiento del trabajo que hacemos en lo cotidiano, que tengas construido un proyecto de vida y profesional en torno a tu propia formación (que es de posgrado) y que desde hace más de 2 años hayan decidido desde el gobierno que el proyecto de crecimiento del país se conseguirá desfinanciando las aulas, los laboratorios, las tesis y las becas”.

Desde su punto de vista, “han internalizado que sos una suerte de privilegiada porque tenés estabilidad laboral y obra social. Se siente soledad, te quitan el suelo y empezás a ver horizontes internacionales para trabajar o migrar, duele, te desarraiga”.

“Es cierto que nuestro país tiene una larga tradición en educación superior y en la gratuidad de ellas, también en movilizaciones masivas, sin embargo, o estas movilizaciones no están siendo lo suficientemente efectivas, la repercusión de lo social pasó a las redes sociales, a lo digital, o estamos bajo la suerte de una anestesia general que impide que podamos promover movidas sociales incisivas, provocadoras, creativas, que movilicen y re-creen otras posibilidades de ser/hacer/sentir”.

El abogado graduado de la UNNE, Abel Romero aseguró que «sigo marchando porque creo en la universidad pública, me formé en la universidad pública. No hubiese sido posible que yo tuviera un título universitario si no hubiera sido por la universidad pública. Y segundo, porque más allá del convencimiento que tengo, creo en el cumplimiento de las leyes y la ley de financiamiento de la universidad está aprobada y el gobierno aún así no la cumple. si el gobierno no cumple”.

“La Universidad es una herramienta fundamental para la movilidad social ascendente. Y no conozco pueblo que haya crecido desfinanciando la educación, la universidad pública”, agregó.

También la Dra. Claudia Luna, docente y Secretaria de Investigación y Posgrado de la Facultad de Ciencias Agrarias, se pronunció sobre la importancia de hacerse escuchar como universidad.

 “Como docente de la UNNE y desde mi responsabilidad en la gestión universitaria, considero que el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario es indispensable para garantizar el derecho a la educación pública, la calidad académica y el desarrollo científico y tecnológico del país”, dijo.

Planteó que el desfinanciamiento afecta los salarios, las condiciones de enseñanza, la investigación y la planificación institucional, comprometiendo especialmente el desarrollo regional. Por ello, es necesario que se asignen y ejecuten los recursos previstos, con previsibilidad y respeto por la ley.

“Defender el financiamiento universitario no es defender un privilegio sectorial, sino una política de Estado. Invertir en la universidad pública es invertir en igualdad de oportunidades, soberanía científica y futuro para el país”, destacó.

Verónica Pedersen, de la Facultad de Humanidades de la UNNE, señaló que “el actual gobierno nacional sigue sin cumplir con el mandato, un mandato social que es justamente sostener la educación pública para cada uno de los ciudadanos y de las ciudadanas de nuestro país».

“La universidad pública es parte de la comunidad, la que justamente promueve una mayor integración, mayor democratización del conocimiento, que los conocimientos vuelvan a la comunidad y se construyan en comunidad así que es para nosotros un bastión fundamental para la vida democrática”.

Para la Dra. Carolina Flores Quintana, docente, investigadora y vicedecana de la Facultad de Ciencias Veterinarias, expresó que “siento una decepción con respecto al gobierno democrático que no respeta decisiones legislativas ni judiciales. Que muestra indiferencia a la mala situación que atraviesa la educación superior. Que no quiere ver el daño inmenso a las posibilidades de progreso de la ciudadanía”.

“Lamentable, el daño a la ciencia tiene consecuencias que se amplifican durante mucho tiempo. El científico se va construyendo con posibilidades de formación a través de becas de ayuda económica. Con infraestructura, con equipamiento, sino no podemos avanzar”, resaltó.

Sobre la urgencia del cumplimiento de la ley, el Lic. Marcelo Pucciarello, docente y director del Departamento de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades UNNE, señaló que “el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario es, ante todo, una cuestión de estricto apego al estado de derecho y las leyes que sanciona el Congreso Nacional para darle certeza y previsibilidad al sistema educativo”.

Explicó que en Comunicación Social, caracterizada por la transformación digital y los lenguajes transmedia -y a la que ahora se incorpora la inteligencia artificial-, “no es posible formar profesionales competitivos sin, por ejemplo, salas y laboratorios equipados o la infraestructura necesaria para la producción audiovisual, y estos temas en particular son de las principales necesidades que tenemos en la actualidad como carrera: en nuestra sede faltan equipos y obras para mejorar la formación de nuestros alumnos”.

Además, se refirió a la cuestión salarial, ya que la ley dignifica el capital humano académico para evitar que se pierdan docentes e investigadores calificados porque el sueldo no es acorde. “Ellos son quienes forman y acompañan a los estudiantes no solo durante sus cursados, sino también en la elaboración de sus proyectos de tesis, de extensión y de prácticas profesionales”.

“Asegurar estos recursos no solo preserva la calidad de la enseñanza universitaria, sino que sostiene su rol como promotor de la movilidad social”, indicó y agregó que “la movilización ciudadana cobra un gran valor para visibilizar la trascendencia de este reclamo”.

Nahuel Castello, becario doctoral de CONICET en el IIGHI de la ciudad de Resistencia, sostuvo que «esta es una lucha unificada con otros reclamos, como la soberanía del país, la discapacidad, que debe unir a los distintos sectores».

Explicó que en CONICET cada vez se reducen más las becas doctorales y posdoctorales, así como el ingreso a la carrera de investigador.

«No existe una política científica, por lo que a partir de la movilización y la lucha debemos exigir respuestas desde el sistema universitario y científico, unidos».

Florencia Panunzio, docente del Departamento de Comunicación Social, investigadora en el Instituto de Investigaciones en Comunicación Social de la UNNE, indicó que “estamos viendo como la universidad sigue siendo uno de los principales espacios de contención, de resguardo, de escucha, de promesa y yo creo que muchos estudiantes se sienten interpelados por eso”.

“Esto se ve no solo acá en Argentina, en Corrientes ahora que estamos participando en una de las marchas, sino en distintos países de Latinoamérica, sino también con las revueltas de nuevo en Francia”, acotó.

Opinó que el sector de la sociedad más golpeado es el de los jóvenes, de quienes se viene diciendo mucho que no tienen una perspectiva de futuro favorable, se les cierran muchas puertas, no hay trabajo estable, no hay proyección, “entonces surge la defensa de la Universidad Pública como espacio de contención, pero también de posibilidad real de movilidad creo que sigue siendo muy fuerte y bueno es algo que los convoca y los moviliza”.

Acompañamiento social y el valor de la universidad

Referentes e integrantes de movimientos obreros y agrupaciones sociales participaron también de la quinta Marcha Federal Universitaria. El secretario general de la regional UPCN en Chaco, Darío Molina explicó la razón de su presencia: «hay que demostrar que la universidad pública y gratuita es importante para el futuro. Sin educación no hay futuro, y cada vez el ajuste de este gobierno es peor. Hay aulas que se están cerrando, aulas que no se van a abrir, y eso afecta a chicos que quedan sin un futuro, sin poder soñar con un futuro mejor para ellos, para sus hijos, para su familia en general».

El docente e investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNNE, Juan Manuel Vallejos valoró en tanto que “la universidad pública aporta a profesionales comprometidos, aporta investigación aplicada al territorio, aporta soluciones concretas, no solo a los profesionales, sino a través de sus diversas aristas, como la extensión, la investigación, así que es muy transversal a la sociedad”.