
Un equipo de ingenieros de la UNNE probó en la provincia de Neuquén una metodología digital para enseñar a leer el territorio sin aparatos ópticos ni licencias de software. Los resultados, publicados en la Revista Científica Senderos, muestran mejoras en comprensión espacial, tiempos de trabajo e inclusión de estudiantes con discapacidad visual.
Durante la mayor parte del siglo XX, aprender a leer el relieve de la superficie terrestre en las carreras de Ingeniería y Geografía implicaba sentarse frente a un aparato óptico llamado estereoscopio. El dispositivo permitía superponer dos fotografías aéreas de una misma zona tomadas desde ángulos ligeramente distintos, lo que generaba en el observador la ilusión de profundidad y hacía posible identificar montañas, valles, pendientes y otras formas del terreno.
Además de las limitaciones que la técnica planteaba a los que tenían algún problema de visión, estaban también las de orden económico y operativo: los materiales eran costosos, difíciles de actualizar y no podían reproducirse fácilmente en distintas instituciones.
Cuatro ingenieros de la UNNE llevaron adelante una investigación, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la Revista Senderos*, en la que pusieron a prueba una forma distinta de enseñar una materia llamada Geomática.
El artículo publicado se titula “De lo analógico a lo digital: Innovación, Didáctica e Inclusión en la enseñanza de la Geomática” y sus autores son los ingenieros Mariela Giselle Medina; Mariana Belén Larroza; Carlos Germán Svobda y Néstor Iván Holsbach.
La investigación se enmarca en el Proyecto PI25D004 (Resolución Nº 2025-1121-CS/UNNE), radicado en el Centro de Geociencias Aplicadas (FI/FH-UNNE) y articulado con la Cátedra de Fotointerpretación de la carrera de Ingeniería de la UNNE. La propuesta busca contribuir a una enseñanza más inclusiva, eficiente y acorde con las posibilidades que ofrecen las tecnologías geoespaciales contemporáneas.
Nuevas Herramientas Pedagógicas
La investigación fue planteada para saber – entre otras cosas- si es posible reemplazar el estereoscopio y las fotografías impresas por herramientas informáticas que cualquier computadora pueda ejecutar sin pagar licencias, y obtener resultados iguales o mejores para la formación universitaria.

La respuesta a la que llegó el equipo es afirmativa, y el artículo detalla cuál es el camino
La herramienta central del trabajo es QGIS, un programa de acceso libre que permite trabajar con mapas digitales y datos geográficos de diverso tipo. Sobre esa base, los investigadores construyeron un procedimiento en el que se combinan dos tipos de información: un mapa de referencia visual del terreno y un conjunto de datos numéricos que describe la altura de cada punto de la superficie. A ese segundo componente se lo denomina técnicamente Modelo Digital de Elevación, y los autores utilizaron uno con una resolución de 30 metros, es decir, que registra variaciones del terreno cada 30 metros de distancia.
La combinación de esos dos elementos dentro del programa genera una representación tridimensional de la zona estudiada que puede rotarse, inclinarse y observarse desde cualquier ángulo en la pantalla de una computadora, sin necesidad de ningún aparato óptico adicional.
Área de Prueba
Para validar el procedimiento, los investigadores eligieron trabajar sobre una zona de la provincia de Neuquén con relieve complejo: la región de la Balsa de Huitrín. El área presenta variaciones de altura pronunciadas y estructuras geológicas visibles en superficie, lo que la convierte en un escenario de prueba con suficiente dificultad como para evaluar si el modelo digital logra representar fielmente lo que el estereoscopio analógico mostraba.
El procedimiento siguió cuatro pasos. En primer lugar, se delimitó el área de interés y se cargó un mapa de referencia visual directamente desde el programa, sin necesidad de descargar archivos de manera manual. En segundo lugar, se obtuvo el conjunto de datos de alturas para esa misma zona, también desde el propio programa. En tercer lugar, ambos elementos se combinaron para generar la representación tridimensional, aplicando un ajuste que exagera levemente la diferencia de alturas entre los puntos más bajos y los más altos del terreno, con el único propósito de hacer más reconocibles las formas sin distorsionar las proporciones geométricas. En cuarto lugar, el modelo resultante se exportó en formatos que permiten verlo fuera del programa, incluso desde un navegador de internet o imprimirlo en una impresora tridimensional.
Los resultados: cuatro dimensiones de mejora. El artículo organiza los resultados en cuatro áreas.
Representación del terreno
El modelo tridimensional generado permite observar la zona desde cualquier ángulo, incluida una rotación completa de 360 grados. Esa capacidad supera lo que ofrecía el par de fotografías aéreas del estereoscopio, que fijaba el punto de observación. Los investigadores comprobaron que es posible identificar sin dificultad las principales formas del relieve: cadenas de montañas, valles, pendientes y canales de agua.

Eficiencia del proceso
La metodología redujo de forma notoria el tiempo necesario para preparar los materiales de trabajo y para que los estudiantes los procesen. La descarga y carga de los datos de altura y del mapa visual se realizan desde el propio programa en pocos pasos, sin requerir conocimientos técnicos avanzados ni equipos de alto rendimiento.
Validación visual del modelo
Dado que el objetivo del trabajo es la interpretación de las formas del terreno y no la medición precisa de distancias o volúmenes, la verificación de los resultados se hizo de manera visual: se comparó el modelo generado con el terreno real conocido, y se confirmó que las formas principales aparecen representadas con coherencia y reconocibilidad. Los autores advierten, sin embargo, que esa validación visual no autoriza a usar el modelo para cálculos de ingeniería que requieran precisión métrica.
Impacto en el aula y en la inclusión
Este es el resultado que los investigadores destacan con más énfasis. La representación tridimensional en pantalla no requiere visión binocular ni capacidad de enfocar simultáneamente dos imágenes. Estudiantes con visión en un solo ojo, con cataratas u otras condiciones visuales pueden participar en las prácticas de la misma manera que el resto del grupo. Además, la exportación del modelo en formatos imprimibles en tres dimensiones abre la posibilidad de fabricar relieves táctiles para estudiantes con ceguera o baja visión severa.
Más allá de la sustitución de instrumentos
El artículo concluye que el reemplazo del estereoscopio por el modelo digital no es simplemente un cambio de herramienta. Implica una transformación en el modo en que se produce y se aprende el conocimiento geográfico.
En el paradigma anterior, la habilidad central era la percepción óptica: ver, con los ojos, la profundidad que el aparato creaba. En el paradigma digital, la habilidad central es el procesamiento de información: seleccionar datos, combinarlos, ajustar parámetros y justificar las decisiones tomadas. Eso, señalan los autores, representa una formación más cercana a lo que los profesionales de la ingeniería, la geografía y las ciencias ambientales efectivamente hacen en el mercado de trabajo.
Las conclusiones también destacan que la metodología es reproducible sin costo de licencias, puede aplicarse en instituciones con recursos limitados y genera materiales que pueden compartirse entre distintas universidades o utilizarse en proyectos de investigación y planificación territorial fuera del aula.
Agenda de trabajo
El artículo traza tres líneas de trabajo para etapas futuras. La primera consiste en medir de manera objetiva, con instrumentos estandarizados, en qué medida la metodología digital mejora los resultados de aprendizaje de los estudiantes, en comparación con la metodología analógica. La segunda propone incorporar fuentes de datos de mayor resolución para ampliar el rango de aplicación del procedimiento. La tercera apunta a fortalecer la accesibilidad con la elaboración de guías y materiales adaptados, y la creación de repositorios abiertos donde otros docentes e investigadores puedan acceder a los modelos y replicar el trabajo.
* La Revista Senderos fue creada en mayo de 2020, es una publicación arbitrada por pares bajo sistema doble ciego, es decir los revisores (expertos que evalúan el texto) no conocen el nombre ni la afiliación del autor, y el autor tampoco sabe quiénes son los expertos que están revisando su trabajo. La revista es de acceso abierto de periodicidad anual, especializada en “Ciencias Sociales, Humanas y Estudios Territoriales”. Ofrece artículos originales e inéditos de reflexión, revisión e investigación referidos a la espacialidad de los fenómenos sociales, económicos, políticos, culturales y naturales, desde diversas perspectivas y enfoques teóricos. ES editada por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Formosa.














