En el especial sobre Inteligencia Artificial de Radio UNNE, Diego Parrás —director del Centro de Estudios en Modelos de IA Aplicados a las Ciencias Económicas de la UBA— analizó cómo vienen impactando estas tecnologías en el ámbito laboral. Advirtió que la permanente adaptación y formación serán esenciales en un mundo que requiere convivencia entre tecnología y trabajo humano.
Desde su aparición, la IA viene transformando de manera gradual el mundo del trabajo y las profesiones actuales. Sin pausa para reflexionar, esta tecnología viene imponiéndose de manera acelerada hasta en las estructuras más tradicionales del ámbito laboral.
Bajo este escenario, la radio de la UNNE entrevistó al profesor de la UBA, Diego Parras, quien sostuvo que “si bien el estado incipiente de la IA es parecido a los inicios de Microsoft del 97, no será el mismo que conoceremos dentro de tres años, dado que su avance será exponencial y transformará las maneras de trabajar, producir, aprender y vincularnos con los nuevos softwares”.

En la mesa de diálogo, se debatió sobre los riesgos de perder los trabajos y profesiones que hasta el día de hoy se conocen tras la automatización de procesos, y en este sentido, Parrás afirmó que “claramente va a haber un cambio de paradigma en las relaciones laborales, como ocurrió con la llegada de la computación y el Internet, pero el desafío que tenemos es la de capacitación y formación continúa, así como obligación de complementarnos”. Esto significa, que, en un futuro y en un presente que ya está ocurriendo, conviviremos con sistemas híbridos entre sistemas tecnológicos y humanos.
En relación al ámbito académico, mencionó que surgirán nuevas profesiones de mayor demanda vinculadas a la gestión de tecnologías inteligentes, supervisión y desarrollo. Es por ello, que la obligación de todo profesional que quiera “subsistir” en un mundo que ya se está perfilando hacia estas nuevas TICS, será la de comenzar a usar “esta potencial herramienta, no poniéndolo desde un lugar de la verdad, sino como un sistema híbrido donde los procesos mejoran y simplifican”, agregó.
Frente a este avance, explicó que los modelos de la IA en los últimos dos años modificaron la dinámica de los sectores administrativos. “Hace no más de un año y medio era bastante difícil pensar que la inteligencia artificial iba a ser un compañero diario de los desarrolladores de software. Hoy en día ningún equipo de desarrollo que se considere serio puede trabajar sin acompañamiento de sistemas de IA”, señaló.
Parras indicó además que la tendencia apunta a que la asistencia inteligente deje de ser exclusiva del sector tecnológico y se extienda rápidamente al trabajo de oficina tradicional. “Se prospecta que de acá a un tiempo, no más de un año, una persona que trabaja en una oficina y no tenga acompañamiento de inteligencia artificial no va a poder alcanzar los niveles máximos de eficiencia”, remarcó.
Equipos híbridos y nuevas estructuras laborales
Uno de los conceptos clave que quedó de la entrevista tiene que ver con la consolidación de “equipos híbridos”, integrados por trabajadores humanos y agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas de forma autónoma. “Microsoft desde el año pasado está hablando de equipos híbridos, formados por humanos y agentes de inteligencia artificial”, explicó el especialista.
Para Parras, este proceso no implica necesariamente una sustitución masiva inmediata de trabajadores, sino una transformación gradual en particularidades sobre la forma de trabajar. En ese sentido añadió un ejemplo: “con la irrupción de las máquinas de escribir y computadoras, no desaparecieron las secretarias, sino las formas de hacer el trabajo”. Y en este marco agregó que uno de los posibles roles emergentes será el de auditor humano de decisiones tomadas por IA. “El rol humano en la supervisión puede volverse extremadamente importante”, destacó.
“El rol humano en la supervisión puede volverse extremadamente importante”.
Los nuevos desafíos para los estudiantes
La incertidumbre sobre el futuro laboral también impacta en quienes hoy ingresan al sistema universitario. Frente a las dudas sobre si determinadas profesiones podrían desaparecer, Parras planteó que la formación superior seguirá siendo valiosa, aunque los trabajos cambien radicalmente.
“La inteligencia artificial va a acabar con lo que hace hoy un contador, así como internet acabó con lo que hacía el contador en la década del 80. Lo que no significa que desaparezcan las responsabilidades profesionales”, remarcó.
Para el académico, la universidad no sólo aporta conocimientos técnicos, sino también herramientas de adaptación, pensamiento crítico y resolución de problemas en contextos inciertos. “La universidad prepara a un alumno cuando se desvela para rendir un parcial y enfrenta frustraciones, lo forma para resolver un desafío donde lo humano está implícito. Esto es lo que hace que un profesional esté más preparado para un entorno laboral cambiante y para un mundo que una persona que no tuvo la suerte de poder recibirse en una carrera universitaria”, afirmó.
“La inteligencia artificial va a acabar con lo que hace hoy un contador, así como internet acabó con lo que hacía el contador en la década del 80. Lo que no significa que desaparezcan las responsabilidades profesionales”.
¿Escenario alarmante o cambiante?
El avance de la inteligencia artificial también genera preocupación entre referentes tecnológicos y sectores laborales. Sin embargo, Parrás relativizó las visiones apocalípticas y propuso analizar el fenómeno desde una perspectiva histórica. Recordó que otras revoluciones tecnológicas —como la industrialización, el automóvil o internet— también despertaron temores sobre la destrucción del empleo, aunque terminaron generando nuevas actividades económicas.
“Sí, va a dejar muchas personas desempleadas porque está aniquilando estructuras laborales tradicionales, pero también va a abrir la puerta a innovaciones económicas y trabajos que hoy ni siquiera imaginamos”, indicó.
Si hay algo que dejó en claro el profesional, es que así como la automatización avanza gradualmente, las competencias técnicas y capacitaciones son esenciales para poder sobrevivir en este sistema. Dependerá de cada trabajador saber cómo adaptarse a las nuevas formas de oficio y convivir, desde un sistema híbrido, con tecnologías, cada vez, más sofisticadas. “Lo peor que puede tener como decisión una persona es no aceptar que su trabajo no va a ser lo mismo que lo que es hoy”, aseguró.
“Sí, va a dejar muchas personas desempleadas porque está aniquilando estructuras laborales tradicionales, pero también va a abrir la puerta a innovaciones económicas y trabajos que hoy ni siquiera imaginamos”.

















