En la recta final del Mundial de fútbol 2026, el profesor de Filosofía e investigador, Maximiliano Román y la estudiante Micaela Gaitán analizaron esta competencia deportiva invitando a problematizar desde la filosofía.
Mientras el mundo centra su mirada en los distintos equipos seleccionados que disputan partidos en la Copa Mundial de fútbol 2026 y se unen detrás de sus banderas, desde UNNE Medios se consultó a profesionales e integrantes de la comunidad universitaria para plantear algunas preguntas que permitan analizar el tema con más profundidad. ¿El Mundial, es o se usa como elemento de distracción ante crisis o variados problemas en distintos países? ¿Es utilizado por los centros de poder? ¿Se mercantilizó más de lo debido? ¿Puede ser también un medio de protesta? ¿Despierta más que nada el sentir nacionalista? Estos son algunos de los temas abordados durante la entrevista en Radio UNNE al profesor de Filosofía e investigador, Maximiliano Román y la estudiante de la Licenciatura en Filosofía, Micaela Gaitán, quienes integran el equipo responsable del streaming filosófico “El Ser y la Pala”.
“¿Qué tiene para decir la filosofía y cómo pensar el impacto del mundial?” fue la pregunta inicial que también se hicieron junto la profesora Maria Laura Blanco, la egresada Sabrina Evelyn Barbona y las/os estudiantes Victoria Tayara Marenco, Anahi Rocio Zaracho, Amaru Facundo Vidaurre, Leo Espinoza, Alex Padrón y Fernando David Gómez, en el marco de este proyecto de extensión que va por su segundo año de emisión y ha sido reconocido por Resolución del Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades de la UNNE.
Desde que comenzó a rodar la pelota mundialista, en el programa que se transmite desde el canal de Youtube del Centro Cultural Alternativo (CeCuAl), “tratamos de pensar el Mundial desde la filosofía, de problematizar, de preguntar, porque es algo que impregna un poco de todos los aspectos de nuestras vidas por estos días”, dijo el profesor de las cátedras Introducción a la problemática filosófica y de Filosofía Argentina y Latinoamericana.

“Hay una idea un poco instalada de que los mundiales de fútbol o los grandes eventos deportivos funcionan como una especie de cortina de humo o de distracción para tapar otras cosas importantes que están sucediendo. Es una de las primeras cosas que uno puede decir, a grandes rasgos”, dijo entonces al aire de la 99.7. “Pero nosotros tratamos de pensar que también es un espacio donde se expresan todas las contradicciones de nuestras sociedades contemporáneas, y por lo tanto también pueden ser espacios de resistencia, de crítica, de pensar las relaciones geopolíticas desde otros lugares, por ejemplo”, agregó.
Gaitán propuso entonces “entender que no es un fenómeno aislado”, y recordó otros eventos deportivos en los que sucedieron manifestaciones relacionadas a problemáticas diversas en los países sedes, como los Juegos Olímpicos de París en 2024, donde hubo protestas de la población francesa por los fondos destinados a arreglar estadios de atletismo o a la limpieza de ríos contaminados para que se pudiera competir en natación.
«También es un espacio donde se expresan todas las contradicciones de nuestras sociedades contemporáneas, y por lo tanto también pueden ser espacios de resistencia, de crítica, de pensar las relaciones geopolíticas desde otros lugares, por ejemplo”.
Sociedad del espectáculo
Gaitán desde la mesa periodística de “Ciudad Invisible” y Román en contacto telefónico continuaron problematizando el Mundial de fútbol 2026. Surgió entonces el análisis de uno de los trascendidos que circulan principalmente vía redes sociales y asegura que este es “el Mundial menos Mundial”. Una de las principales razones para explicar dicha afirmación está relacionada con lo económico. El mundo de la publicidad y como se utiliza una competencia tan masiva como oportunidad de venta, de negocios.
Un ejemplo de ello son los cooldowns o cooling breaks (pausas de hidratación), una medida tomada por la FIFA, que comenzó a aplicarse en este Mundial y consiste en una pausa obligatoria del juego por tres minutos -una vez por tiempo-, a fin de que los jugadores se hidraten. “Se lo puede comparar con lo que fue el inicio del VAR en el 2018, donde también aparecieron publicidades”, dijeron.
El profesor Román aportó un concepto teórico clave para analizar el Mundial: la sociedad del espectáculo. En base a la obra publicada por Guy Debord en 1967, propuso “pensar esta dinámica donde el espectáculo trasciende la competencia deportiva, por ejemplo el caso del mundial de fútbol, y termina abarcando todo”. Ello deriva en que “la cuestión comercial es la que se impone con más fuerza”, dijo y habló de las apuestas y la gran cantidad de publicidad en ese sentido.

Y también de las ventas de miles y variados productos relacionados o que se asocian al Mundial, a las nacionalidades, con nuevos modelos, diseños, colores, etc. Aprovechando “todo el fervor nacionalista que se despierta, y que puede verse en torno a la venta de camisetas, de banderas, de seguir a ídolos que terminan siendo utilizados para promocionar productos”.
“Se convierte en un espectáculo que desborda lo que inicialmente es, una competencia en uno de los múltiples deportes y que a la vez tiene un alcance global porque son millones las personas que siguen estos partidos, son de los eventos más masivos del mundo”, dijo Román.
Ahora bien, ¿el espectáculo nos hace ignorar lo que está pasando a nivel mundial? “Ignoramos, pero al mismo tiempo no”, dijo Gaitán y a modo de ejemplo recordó el partido de República del Congo con Colombia, donde un militante congoniano hizo un homenaje a uno de los revolucionarios más importantes del país y una periodista de Colombia dijo que estaba haciendo hechicería para que ganaran. “Entonces se ignoran un montón de cosas como las culturas y la historia de otros países, pero al mismo tiempo no”,
“Es una dinámica como de doble cara, que por un lado nos oculta, pero a la vez nos muestra ciertas cosas o nos permite mostrar”, señaló Román y apeló a la historia argentina: el Mundial 78, en plena dictadura cívico-militar, “fue un hecho propagandístico, pero también fue una ocasión donde las Madres de Plaza de Mayo pudieron tener acceso al periodismo internacional para denunciar las violaciones a los derechos humanos que se estaban viviendo en el país”.
También mencionó casos de otros países en mundiales anteriores como el de “Italia del ‘34, la misma Rusia de 2018 o Qatar en 2022, con todos los obreros migrantes que fallecieron durante la construcción de los estadios”, y otros que dan cuenta cómo “de alguna manera -los mundiales de fútbol en particular- nos ocultan cosas, pero a la vez canalizan un montón de tensiones, de conflictos, de problemas que ya están instalados en la sociedad. El tema es ver qué tan dispuesta está la sociedad a encarar esos problemas, a preguntarse y a tratar de resolverlos”.
“de alguna manera -los mundiales de fútbol en particular- nos ocultan cosas, pero a la vez canalizan un montón de tensiones, de conflictos, de problemas que ya están instalados en la sociedad. El tema es ver qué tan dispuesta está la sociedad a encarar esos problemas, a preguntarse y a tratar de resolverlos”.
¿Pan y circo?
Retomando la idea de que eventos masivos, generalmente deportivos y principalmente los mundiales de fútbol, pueden funcionar o son utilizados como “cortinas de humo” que al menos nublan por cierto tiempo la realidad del país, del mundo; surgió en el análisis desde la filosofía, la idea de “pan y circo”, la táctica de apaciguar y distraer a la población con entretenimiento superficial.
“Desde la filosofía tenemos muchas teorías, podemos pensar desde el Homo Ludens, que habla del ser humano que juega, que se divierte. Y eso es algo sumamente natural del sujeto humano. Ha habido filósofos como Ortega y Gasset por ejemplo, que han pensado que el Estado también es como un juego. Entonces, es normal que todo el tiempo estemos buscando formas de divertirnos. El problema es cuando éstas exceden a la realidad o tapan una realidad”, señalaron al aire de Radio UNNE.
Se inscriben en ese marco -por ejemplo- los casinos o apuestas on line y las insistentes publicidades que pueden verse en medio de los partidos. Un fenómeno con efectos nocivos sobre la sociedad que está siendo estudiado. “Entonces hay mucho ahí por detrás que hay que seguir investigando, que tenemos que seguir problematizando”, aseguran.
Pero ante lo natural de la búsqueda del juego por parte del ser humano, Gaitán señala que entonces “no hay que culpar al fútbol. Es un juego, es un deporte, es algo bueno que hace bien a la salud, ayuda a la mente”. Por ejemplo, “Los filósofos griegos siempre pensaban que tanto la mente como el cuerpo tenían que ser alimentados a través del juego. La filosofía alimentaba la mente, el deporte alimentaba el cuerpo. Entonces, era algo necesario”, agrega y remarca nuevamente: “El problema es cuando usan ese deseo de jugar del ser humano a beneficio de una determinada clase o determinado poder”.
En ese marco puede inscribirse también un Mundial de fútbol y la FIFA (Federación Internacional de Fútbol de Asociación), como entidad que los organiza. “Una asociación que tiene incluso más miembros que la ONU, que reconoce países que la ONU no reconoce, por ejemplo”, señaló Román. “Y que tiene un poder enorme para, por ejemplo, fijar una sede de un mundial que se sabe hoy por las investigaciones que se hicieron desde 2015 en adelante, que muchas de esas sedes se pueden comprar, porque los gobiernos las utilizaban para limpiar su imagen”, agregó y en la mesa periodística se recordó la última dictadura cívico militar argentina y el Mundial 78.
El fútbol como medio de protesta
Pero más allá de que los mundiales de fútbol puedan usarse en función de determinados intereses políticos y económicos, el profesor de Filosofía de la UNNE señaló que “el fútbol también puede ser un medio de protesta”.
En ese sentido, Gaitán agregó: “Y lo hemos visto muchísimo en los últimos años. Vinicius cada vez que juega en el Real Madrid y se le dice algo racista. Pienso en las veces que se ha pronunciado Mbappe a hablar sobre lo que es la violencia racial en la policía de Francia. Lo mismo ha pasado con Lamin Yammal, que festejó con la bandera de Palestina. Entonces el fútbol puede ser un medio de expresión política”, amplió.
Esto se amplía enormemente en el caso de figuras de alcance mundial: “Los futbolistas tienen mucho poder, tienen muchos seguidores, tienen muchas personas que los escuchan, que los admiran”, agregó.
Entonces “tal vez el problema no es el fútbol sino cómo se manejan las federaciones y tal vez el problema no son los futbolistas sino el hecho de que tengan miedo a hablar y comentar un poco qué es lo que están pensando y qué es lo que creen”, reflexionaron.
Nacionalismo
Un elemento que el profesor Román destacó luego fue la nacionalidad y como se vive eso en los mundiales de fútbol. “El hecho de que se cante el himno al principio de la competencia ya es todo un indicador de que pareciera que la selección es una representación imaginaria del país, de la nación”, señaló.
Sumó entonces al análisis, otro concepto de la filosofía: el de «comunidades imaginadas que nos permite pensar eso. Cómo pareciera que dejamos de lado las diferencias y nos adherimos a una causa que parecería representarnos. Y ese sentimiento es totalmente genuino y totalmente humano, pero también es manipulado en función de determinadas cuestiones políticas y sobre todo económicas”.
«El concepto comunidades imaginadas nos permite pensar …(que).. pareciera que dejamos de lado las diferencias y nos adherimos a una causa que parecería representarnos. Un sentimiento totalmente genuino y humano, pero también manipulado en función de determinadas cuestiones políticas y sobre todo económicas”.
“Lo que aparece es una sensación de pertenencia que pasa más bien por lo emocional que por lo racional. Es lo mismo que sucede, por ejemplo, cuando hay un conflicto con otro país a nivel bélico, la población de ese país se aglutina en torno de una causa común. Pero cuando eso pasa, de nuevo crecen las diferencias internas. Entonces, es un poco ese fenómeno de la unificación, de la masificación, que hace que nos sintamos unidos y dejar del lado de las diferencias más cotidianas, pero que es siempre un fenómeno pasajero”, explicó.
Aunque consideró que eventos deportivos como el actual, también expresan realidades diferencias y conflictos que atraviesan las distintas sociedades, como por ejemplo las cuestiones raciales. “Y que son cuestiones a resolver; porque cuando termina de tirar la pelota, todo eso queda ahí pendiente y muchas veces no queremos hacernos cargo, porque es más difícil de resolver, es mucho más fácil apoyar a un equipo o apostar por tal equipo, que ponerse en serio a resolver los problemas más urgentes de nuestra población”, afirmó.
Gaitán sumó entonces otro enfoque en el análisis: el “privilegio de poder decir a partir de acá, todos estos problemas yo no me hago cargo”. Citó el ejemplo de Cabo Verde, equipo al que Argentina ganó en cuartos de final del Mundial 2026, y “es una de las islas que actualmente atraviesa uno de los problemas del cambio climático más grandes del mundo, en donde la mayoría de su población no tiene acceso al agua, por ejemplo”.
Su seleccionado de fútbol tuvo un gran desempeño en esta copa mundial y, tras la derrota contra Argentina, regresaron a su país “y siguen atravesando esas escasez de agua, las sequías, la falta de comida”, apuntó la futura licenciada en Filosofía. “Entonces, es también un privilegio el decir yo, a partir de acá, de estos problemas no me hago cargo. Porque significa que hay cosas resueltas, servicios básicos como la comida, la electricidad, el agua, y otros países no se pueden dar ese lujo”.
«es mucho más fácil apoyar a un equipo o apostar por tal equipo, que ponerse en serio a resolver los problemas más urgentes de nuestra población”.
Pasión por el fútbol
Durante la entrevista, surgió también la mirada sobre el fútbol desde el punto de vista cultural, lo que significa para la Argentina especialmente, y la pasión que despierta; quizás en semejanza a la música.
“El pathos como pasión, lo que nos apasiona del arte, lo que nos apasiona del deporte, pero también sufrimiento”, señaló el profesor Román y convocó a pensar en otras causas “que deberían unirnos de la misma manera. Como la educación pública, como el derecho a la salud, los derechos básicos de la población, que pareciera que no nos encuentran unidos cuando tendrían que ser lo primordial”.
“Así que por ese lado también va mi pregunta, una unión que va más detrás de lo superficial y de lo temporal. Y termina el mundial y ¿qué hacemos? Vuelve cada uno a llorar su miseria. O tratamos de que eso que nos hermana permita construir un futuro un poquito mejor, ¿no?”, dejó el interrogante.

Cuestionar, preguntar
Patria fue otro de los puntos de análisis durante la entrevista en la radio de la Universidad del Sol: “un concepto súper abstracto que al principio estaba vinculado a la tierra del padre, pero que después fue elevado a una percepción que es casi inasible”, pero que entendida desde el sentir, “muchas veces es utilizada para ocultar conflictos, problemas o necesidades en pos de una bandera común”, aseguró Román.
Entonces, “pensar qué es la patria, qué significado tiene y actualizarlo constantemente. Actualizar la pregunta es para nosotros la función que tiene la filosofía en la sociedad todo el tiempo. Cuestionarnos, preguntarnos, interrogarnos y que esa interrogación no cierre el tema, sino que permita comunicarnos y dialogar con otros”, agregó a modo de propuesta.
Así como la entrevista en Radio UNNE, desde ese enfoque se trabaja y debate en el programa de streaming “El Ser y la Pala”. Las personas interesadas en conocer más sobre esta propuesta pueden encontrarla como El Ser y la Pala, en Instagram, TikTok, YouTube y en Substack.


















