Desde el Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades, el profesor Alejandro Parras, explica el reclamo de los países del Sur Global y la modificación que se realizó tras la recomendación de la ONU.
Más que un dibujo geométrico, el mapa es una construcción cultural y un instrumento de poder político. La forma de representar la superficie de la Tierra, desde la elección del centro y la escala continental hasta qué posición ocupa el arriba y el abajo, no es neutral: refleja la ideología y las hegemonías de la época en que se concibe.
Un ejemplo claro de este fenómeno es la proyección Mercator. Diseñada en el siglo XVI para responder a las necesidades operativas de la expansión marítima europea, esta representación priorizó la precisión de los rumbos de navegación con brújula a costa de deformar progresivamente las dimensiones territoriales hacia los polos. Así, lo que nació como una solución técnica para el dominio de las rutas oceánicas imperiales terminó institucionalizándose como el mapa mundial estándar, naturalizando una jerarquía visual que sobredimensionó a las potencias del norte y redujo sistemáticamente la escala real del continente africano y otros países del Sur Global.
“Por ejemplo el continente africano, a pesar de ser 14 veces más grande que Groenlandia, en el mapa tradicional figura de igual tamaño”, comentó el profesor Alejandro Parras, del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la UNNE, consultado al respecto.
Así, las naciones africanas argumentan que la percepción distorsionada de su peso demográfico, territorial y de recursos naturales, relegando al continente en el “imaginario colectivo” a una posición de irrelevancia o marginalidad estratégica frente a las potencias del hemisferio norte.
Para remediar esta asimetría espacial histórica, la adopción de nuevas representaciones equivalentes como la proyección Equal Earth, se presenta como una solución clave. Al preservar con precisión matemática la proporción real de la superficie terrestre sin deformar drásticamente los contornos continentales, este modelo restituye a cada región la magnitud física que verdaderamente posee.
Incorporar estas proyecciones modernas en los ámbitos educativos, diplomáticos y mediáticos no solo democratiza la cartografía mundial, sino que desmantela el sesgo eurocéntrico heredado, permitiendo que el Sur Global recupere su dimensión y valor estratégico real en la percepción del mapa mundial.
El Estándar Nacional: proyección Gauss-Krüger
En la Argentina, el Instituto Geográfico Nacional (IGN), organismo rector de la cartografía oficial y del marco geodésico del país, estableció el sistema de proyección Gauss-Krüger para la representación del territorio y la gestión de datos geoespaciales.
El profesor Parras explicó que esa decisión responde principalmente a dos fundamentos técnicos y geográficos precisos:
- Adaptación a la morfología territorial: La Argentina continental posee una extensión predominantemente latitudinal (desarrollada en sentido Norte-Sur, desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego). Al emplear un sistema cilíndrico transverso, donde el cilindro de proyección es tangente a un meridiano, la distorsión métrica se reduce al mínimo a lo largo de todo el eje longitudinal del país.
- Propiedad conforme: Como proyección conforme, preserva los ángulos locales y mantiene la fidelidad de las formas. Esto garantiza una alta precisión métrica en escalas medianas y grandes, un requisito indispensable para la geodesia, la topografía, el catastro y la planificación de obras públicas.
“De este modo, el sistema Gauss-Krüger combina la precisión matemática con las características físicas del territorio argentino, garantizando un marco cartográfico soberano, homogéneo y confiable”, señaló.
Ni contradicción ni cambio técnico: cómo conviven el nuevo planisferio de la ONU y la cartografía del IGN
La recomendación de la ONU de adoptar la proyección Equal Earth no genera un impacto negativo ni entra en contradicción con la cartografía oficial argentina, sino que cumple una función complementaria en una escala diferente. Mientras que la propuesta de la ONU es un modelo mundial de carácter educativo, comunicacional y geopolítico diseñado para corregir la percepción de las proporciones globales, el sistema Gauss-Krüger del IGN es un estándar técnico local e instrumental imprescindible para la soberanía territorial. Por ende, la decisión internacional transforma la enseñanza y divulgación del mapamundi escolar, mientras que la cartografía técnica y la gestión de datos geoespaciales del Estado argentino mantienen de forma sólida y justificada su marco geodésico oficial.

















