Científicos desarrollaron una plataforma de teleoftalmología para fortalecer la detección temprana de la retinopatía. El investigador del Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), José Ignacio Orlando, explicó en diálogo con Radio UNNE, cómo funciona la herramienta, el desafío de prevenir una enfermedad silenciosa y el rol clave para evitar daños irreversibles.
La retinopatía es una enfermedad ocular diabética causada por la filtración de vasos sanguíneos, donde la mayoría de las personas con diabetes la padecen y van perdiendo la visión a lo largo del tiempo. Frente a este escenario, un grupo de investigadores argentinos del CONICET desarrolló Retinar, una plataforma diseñada por Inteligencia Artificial que detecta de manera temprana signos de retinopatía diabética a partir de imágenes de la retina.
La radio de la Universidad Nacional del Nordeste, consultó a José Ignacio Orlando, investigador del Instituto de Investigación en Plasmas Densos y sus Aplicaciones (PLADEMA), quien explicó que la herramienta nació con el objetivo concreto de facilitar el acceso al diagnóstico y detectar a tiempo pacientes que podrían estar en riesgo.

En este contexto, el especialista precisó que “la retinopatía diabética es una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes. Sin embargo, se trata de una enfermedad silenciosa que puede desarrollarse en cualquier persona con diabetes a lo largo de su vida y que afecta principalmente la visión, pudiendo provocar daños irreversibles”.
Además, la pérdida de visión puede avanzar durante años sin que la persona perciba precisamente síntomas. Según Orlando, “una persona que pierde la visión como consecuencia de esta complicación no puede recuperarla por completo. Por eso, el control periódico resulta fundamental. Sin embargo, la disponibilidad de los especialistas no alcanza para cubrir la demanda existente, más aún, fuera de los grandes centros urbanos. Esto demuestra el gran problema de salud pública que hace que la retinopatía diabética sea la primera causa de ceguera prevenible y reversible en adultos mayores”.
Una herramienta pensada para facilitar el diagnóstico
Según detalló el investigador, Retinar funciona a partir de retinografías, fotografías de la parte posterior del ojo que permiten observar la retina: “Se trata de un procedimiento no invasivo que debe ser realizado por el personal técnico con una capacitación específica”. Entonces, “lo que logramos es que una persona que vive en el interior y no tiene posibilidad de ir a un oftalmólogo, va a un técnico donde analiza la imagen con inteligencia artificial y busca si esa persona presenta signos compatibles con una retinopatía diabética que requiere una posterior atención médica”, agregó en relación al alcance e impacto del sistema.
A partir de esta innovación, el paciente puede acercarse a un centro de atención primaria y realizarse allí la retinografía, obteniendo una primera evaluación. Según precisó el profesional, “la inteligencia artificial desarrollada le informa en el acto si la persona debe repetir en un año el estudio o si tiene signos de preocupación que requieren tratamiento”. De esta manera, cuando el sistema identifica un caso que requiere una evaluación especializada, la imagen puede ser enviada de manera remota al oftalmólogo de cabecera del paciente para posteriormente realizar un informe detallado y seguimiento con el doctor. Lo importante, en este caso, es que “la inteligencia artificial no puede reemplazar la supervisión de un profesional. Al contrario, funciona como herramienta de detección y derivación hacia el personal técnico y el área médica”.
“la inteligencia artificial no puede reemplazar la supervisión de un profesional. Al contrario, funciona como herramienta de detección y derivación hacia el personal técnico y el área médica”.
El proyecto Retinar, según adelantó uno de los coordinadores del proyecto, ya está siendo utilizado en distintos centros de salud. Desde este aspecto, Orlando mencionó experiencias en el hospital “Julieta Lanteri” de Tandil, que es un centro especializado en enfermedades no transmisibles que no tiene oftalmólogo así como también el hospital “José Irurzun” de Necochea y el hospital “El Cruce”en Florencio Varela.
Sobre el proyecto innovador, los resultados obtenidos hasta el momento permitieron dimensionar el potencial de la herramienta. En palabras de Orlando, precisó que, “estamos hablando de que un 25% de esos 400 casos, unos 100 casos aproximadamente, no sabían que estaban corriendo riesgo de quedarse ciegos”. Este dato expone uno de los principales desafíos de la enfermedad, dado que la prevención depende de encontrar las lesiones antes de que produzcan un deterioro visual irreversible en el paciente.
Un proyecto que llevó años de investigación
Aunque en los últimos años la inteligencia artificial se volvió parte del lenguaje cotidiano a partir de herramientas como ChatGPT, Orlando remarcó que el desarrollo de sistemas de IA aplicados a la ciencia y medicina comenzó mucho tiempo atrás. En el caso de Retinar, el equipo debió desarrollar una tecnología específica para analizar imágenes médicas. No se trata de enviar una fotografía a un chatbot generalista, sino de entrenar un sistema especializado con una enorme cantidad de información previamente diagnosticada.
El proyecto comenzó a tomar forma entre 2019 – 2020 y requirió la articulación de investigadores en informática, especialistas en oftalmología, hospitales y centros de salud. Como explicó el especialista, “los investigadores trabajamos con más de 50.000 imágenes, acompañados por sus respectivos diagnósticos para enseñarle a la IA a reconocer los signos de la retinopatía diabética que requieren derivación. Esto requirió de un montón de trabajo científico e internacional”.
Además, el equipo buscó desarrollar una herramienta compatible con distintos equipos de retinografía capaz de funcionar en una población diversa. Como señaló Orlando, “Argentina tiene características demográficas y territoriales que obligan a pensar soluciones adaptadas al contexto local. El objetivo es que la tecnología no quede limitada a determinados dispositivos ni a poblaciones específicas, sino que sirva como ayuda para detectar a tiempo las enfermedades”. Y en este sentido, agregó que “necesitamos cada vez más hacer sistemas robustos para que toda la población pueda recibir un diagnóstico de calidad”.

Del laboratorio al mercado: el desafío de emprender desde la ciencia
Para poder avanzar hacia la habilitación del Software ante la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, el equipo necesitó constituirse como una empresa de base tecnológica dado que debía constituirse como un fabricante médico. Y frente a este aspecto que no estaba tan trabajado en el ámbito, el especialista reconoció que “el sistema científico no nos prepara para ser emprendedores. Al contrario, nos forma para investigar y está perfecto, nuestro rol es investigar. Pero también ahí hay un montón de soportes que uno necesita y que es fundamental para lanzarse al mercado”.
Para Orlando, Retinar representa algo más que un desarrollo tecnológico puntual. Muestra la capacidad científica existente en el país y el potencial que tiene la investigación cuando consigue atravesar las paredes del laboratorio y convertirse en una oportunidad de mercado en un escenario desafiante.
“Argentina tiene el capital humano para poder desarrollar soluciones adaptadas a nuestras necesidades y no seguir comprando ideas al exterior, que son caras y no están preparadas para la población argentina. Hay un montón de investigadores que están desarrollando cosas maravillosas que todavía están en fases embrionarias y que tienen la posibilidad de escalar en un producto para su venta pero por falta de financiamiento por parte del Estado no lo pueden lograr”, afirmó.
Más allá de las dificultades que están atravesando desde la ciencia, el investigador cerró con un mensaje potencial, “para mí, el camino de la ciencia es el camino del desarrollo y yo quiero ver grande la Argentina. Por eso creo que el desarrollo científico debe pensarse como una política de largo plazo. Yo quiero que nuestros hijos y nuestros nietos puedan ver el enorme país que tenemos y Retinar no es una excepción es la regla de cómo es por dentro del Conicet”.
Una herramienta que no reemplaza al médico
Cabe aclarar que Retinar no está diseñada como una aplicación de uso individual en la que una persona pueda cargar una fotografía y obtener por sí misma un diagnóstico. Por el contrario, la plataforma fue desarrollada para integrarse a las redes de atención sanitaria y brindar información de apoyo al diagnóstico con la intervención de técnicos y oftalmólogos especializados.
En ese sentido, el valor de la herramienta no reside solamente en la inteligencia artificial, sino en la posibilidad de construir una red que permita detectar antes, derivar a tiempo y evitar que una enfermedad silenciosa avance hasta producir un daño irreversible.
“Argentina tiene el capital humano para poder desarrollar soluciones adaptadas a nuestras necesidades y no seguir comprando ideas al exterior, que son caras y no están preparadas para la población argentina».
















