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ENTREVISTA
Dengue: “Hay vacunas que se vencen porque hay una falta de sensación de riesgo en la población”

 

El Dr. Tomás Orduna, médico infectólogo tropicalista dialogó con Radio Unne tras declararse al Dengue como una amenaza mundial que ya trasciende fronteras climáticas, geográficas y sanitarias. En este marco, llamó a fortalecer el descacharrado, aumentar la vacunación y extremar los cuidados ante la circulación de otros virus como Chikungunya y Zika. 

Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial del Dengue, una iniciativa que busca concientizar sobre una de las enfermedades infecciosas de mayor crecimiento en el mundo. Bajo este contexto, el médico infectólogo tropicalista Tomás Orduna dialogó con Radio UNNE y advirtió que el dengue dejó de ser una amenaza estacional para convertirse en un problema sanitario permanente, impulsado por el cambio climático, la urbanización y la mayor circulación de personas.

Al comienzo de la entrevista, Orduna recordó la magnitud de la última gran epidemia de dengue registrada en el país y advirtió que, aunque la situación epidemiológica actual muestra una menor circulación del virus, el riesgo de nuevos brotes persiste debido a la capacidad de adaptación del mosquito Aedes aegypti a distintos escenarios climáticos.

“Hace prácticamente dos años, en mayo o junio de 2024, se registró el mayor número de infectados por dengue. Durante ese año terminó la gran epidemia que azotó a la mayoría de los argentinos, particularmente a los de la zona del norte. Más de 8 millones de personas se vieron afectadas por el mosquito”, expresó.

En ese contexto, el infectólogo sostuvo que la disminución de los casos no debe interpretarse como el fin del riesgo sanitario. Por el contrario, explicó que la expansión del Aedes aegypti a nuevas condiciones ambientales obliga a sostener las medidas de prevención durante todo el año, ya que la situación epidemiológica podría modificarse nuevamente.

La prevención, la principal herramienta

En ese contexto, el especialista remarcó que las medidas de prevención continúan siendo la principal estrategia para reducir el riesgo de nuevas infecciones y advirtió que “a comienzos de octubre comienza la etapa de reproducción y expansión del mosquito en el NEA, por lo que tareas de descacharrado hay que aumentarlas y la mayoría de las veces, no tenemos conciencia de este accionar”.

El especialista planteó también la necesidad de mayor conciencia ante la previsión de un escenario climático asociado al fenómeno de “El Niño”. Explicó que el aumento de las precipitaciones, sumado a la presencia de recipientes con agua acumulada y temperaturas favorables para el desarrollo del Aedes aegypti, puede incrementar el riesgo de transmisión del dengue.

No obstante, aclaró que el riesgo no desaparece durante los períodos secos. “También hay que tener cuidado, porque los humanos y animales necesitamos agua y allí también se puede desarrollar el mosquito”, insistió.

Además hizo referencia a la importancia de la inmunidad en toda la población. “Tenemos vacunas que están ofertadas en quince provincias de nuestro país y tienen una tasa de uso muy baja, y esto es altamente lastimoso, ya que los estantes llegan a vencerse, porque no estamos teniendo la demanda que tenemos que generar. Hay una falta de sensación de riesgo”, puntualizó.

Una enfermedad que ya no respeta las estaciones

Ante la consulta sobre el cambio climático y la capacidad de adaptación del mosquito  transmisor del dengue a estaciones del año que antes no favorecían su desarrollo, el médico explicó que la evolución de los brotes registrados en Argentina evidencia esa expansión geográfica y temporal.

“En 2009 tuvimos la primera gran epidemia de 30.000 casos. Este escenario, de alguna manera nos golpeó, pero nos preparó para la segunda epidemia que fue en 2024. Charata, por ejemplo, tuvo más de 10.000 casos y la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, nos sorprendió no solamente por los casos, sino porque no es una región húmeda, caracterizada por lluvias. Aquí lo que marcó su expansión fue la presencia de cúmulo de agua. Entonces, ahí ves que el mosquito se adapta a los modelos: seco y húmedo”, sintetizó.

El especialista también señaló que en los últimos años, la transmisión del dengue mostró un comportamiento diferente al observado históricamente, con circulación del virus durante meses en los que habitualmente disminuía la actividad del mosquito. “Los casos del año 2023, nos mostraron que la epidemia no terminó en ningún momento. Incluso, tuvimos casos en invierno y se extendió hasta noviembre y diciembre, donde tuvo su epicentro más pronunciado. Pero, no hubo corte de transmisión a lo largo de los meses donde habitualmente suele cortarse”.

A partir de esa experiencia, sostuvo que las condiciones climáticas pueden favorecer la persistencia de la transmisión durante todo el año y advirtió sobre la expansión del dengue hacia zonas donde antes era menos frecuente.

“Esto demuestra que determinadas condiciones climatológicas pueden permitir o abonar la posibilidad de la transmisión durante todos los meses del año. Uno de los casos fue Bahía Blanca, donde tuvo presencia de mosquitos por las lluvias y estamos hablamos del norte de la Patagonia”, explicó.

«Determinadas condiciones climatológicas pueden permitir o abonar la posibilidad de la transmisión durante todos los meses del año».

“La mayoría de las personas reaccionan cuando el riesgo ya se convierte en amenaza”

El médico volvió a insistir en la importancia de fortalecer la prevención y generar conciencia social, al considerar que, en muchas ocasiones, las personas reaccionan cuando el riesgo ya se ha materializado. En ese sentido, remarcó la necesidad de impulsar acciones sostenidas para reducir los criaderos del mosquito, con la participación de la comunidad y el acompañamiento de las políticas públicas.

“Los humanos somos muy pro- reactivos, reaccionamos luego de que el riesgo ya aterrizó. Para que sirva la prevención, tenemos que adelantarnos, por eso la importancia del descacharrado. Hay que tener conciencia de manera individual, familiar, de comunidad organizada a través también de los liderazgos estatales, municipios, provincias y el Estado nacional. Para esto, debe haber una direccionalidad que la tienen que marcar los Estados con foco en el Medio Ambiente desde las secretarías de salud, y demás. Así como también la conciencia de vacunarnos”, manifestó.

Chikungunya y Zika

Además, advirtió que el control del mosquito Aedes aegypti no solo resulta clave para prevenir el dengue, sino también otras enfermedades transmitidas por el mismo vector, como la Chikungunya y el Zika. “Tuvimos más de mil casos registrados de casos de chikungunya en nuestro país. Entonces, cuando yo pienso en el control del Aedes Aegipty no es solo dengue, ahora es Chikungunya, que realmente ha sido importante en muchos lugares de América Latina. Nos golpeó a nosotros, por suerte con un número acotado, por eso hay que buscar aquello de disminuir los criaderos”.

Los cuatro serotipos y el riesgo de nuevas epidemias

El dengue es una enfermedad viral causada por cualquiera de los cuatro serotipos del virus: DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Aunque pertenecen a la misma familia viral, cada uno presenta características biológicas y epidemiológicas propias, lo que complejiza tanto el control de la enfermedad como el desarrollo de estrategias de prevención.

Una de las principales particularidades del dengue es que una persona puede contraer la enfermedad más de una vez a lo largo de su vida. La infección por uno de los serotipos genera inmunidad duradera únicamente frente a ese mismo serotipo, pero no protege de manera completa contra los demás. De hecho, una segunda infección por un serotipo diferente puede incrementar el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, un fenómeno ampliamente documentado en la literatura científica.

El especialista advirtió que la eventual circulación predominante del serotipo DENV-3 podría favorecer la aparición de nuevos brotes, debido a que una parte importante de la población argentina ha estado históricamente más expuesta a los serotipos DENV-1 y DENV-2 que al DENV-3 y al DENV-4. En ese sentido, explicó que existe un mayor número de personas sin inmunidad frente a estos últimos.

“En este sentido, puede haber algún tipo de expresión de brote o epidemia importante. Porque si bien hemos tenido algún registro en la Argentina, en otros momentos, de DENV-3 y algunos casos aislados en los últimos años, sabemos qué el serotipo viene hace dos años bajando desde México, Brasil y Venezuela. Y tenemos que tener cuidado porque ha habido con gran frecuencia en nuestro país el serotipo 1 y 2 alternativamente, pero muy poquito del 3 y 4, por lo que tenemos gran porción de la población que no ha tenido el contacto con esos dos virus. Al ser 4 tipos de virus, son cepas a las que te podés exponer en diferentes momentos de la  vida. Por eso la importancia de la vacunación, disminuye la posibilidad de tener mosquito”, acentuó. 

Urbanización y circulación de personas: otros de los factores de expansión del mosquito

Consultado sobre el impacto de la urbanización acelerada y la creciente circulación de personas en la propagación del dengue, especialmente en un contexto de mayor movilidad por viajes ante las vacaciones de invierno y eventos internacionales como el Mundial de Fútbol, el especialista explicó que los desplazamientos hacia regiones con transmisión activa incrementan el riesgo de exposición al virus.

“Nosotros tenemos una temporalidad muy acentuada entre invierno y verano, a pesar de que por momentos se diluye, pero en algunas otras regiones del mundo, la presencia de brotes y epidemias es mucho más acentuada, como es en el sudeste asiático, en India y la región del Caribe, Centroamérica, que tienen mucho antecedente previo ya de una persistencia en los brotes y epidemias de dengue. Allí es importante estar vacunados ante la posibilidad de un brote activo”

Asimismo, señaló que históricamente los viajeros fueron considerados una de las principales vías de introducción del virus en nuevas regiones. Sin embargo, advirtió que el escenario epidemiológico argentino cambió y que, en algunos casos, la transmisión puede sostenerse localmente, lo que dificulta identificar el origen de un brote.

“Es muy difícil a veces en una ciudad, en una población, saber si se inició un brote porque llegaron viajeros con virus en sangre o directamente nacieron mosquitos que ya vienen por transmisión vertical y los huevos están infectados, por lo cual cuando eclosiona un mosquito ya está infectado sin necesidad de que venga ningún viajero para comenzar un brote”, desarrolló.

Al cierre de la entrevista, el médico reiteró que la prevención requiere un compromiso compartido entre todos. “Esto es una tarea individual, colectiva y de liderazgo que tienen que tener los Estados”.