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Trichinellosis spp.: desde Veterinarias capacitan para prevenir esta “amenaza silenciosa que sigue poniendo en riesgo la salud pública”

Desde la Facultad de Ciencias Veterinarias impulsan una capacitación para fortalecer el diagnóstico, la prevención y los controles sanitarios de la enfermedad.

La Trichinellosis spp. continúa siendo una de las enfermedades parasitarias transmitidas por alimentos más preocupantes en Argentina. Aunque suele asociarse únicamente al consumo de carne de cerdo, especialistas advierten que detrás de cada brote existe un problema mucho más profundo: la falta de controles sanitarios, las faenas domiciliarias sin inspección y las condiciones precarias de crianza de animales. 

Dr. José Darío Álvarez
Dr. José Darío Álvarez

“La Trichinellosis spp. es una de las principales zoonosis transmitidas por alimentos desde los animales al hombre”, explicó José Darío Álvarez, docente de Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias.

La enfermedad es causada por parásitos del género Trichinella, que incluye distintas especies capaces de afectar tanto a animales como a humanos. En el ámbito doméstico, los principales involucrados son los cerdos, las ratas y las personas, mientras que en el circuito silvestre también pueden participar cerdos asilvestrados y jabalíes etc. 

Argentina es considerada un país endémico para esta zoonosis, lo que significa que todos los años se registran casos. 

El contagio ocurre principalmente por el consumo de carne de cerdo cruda o insuficientemente cocida. Productos como salamines caseros, bondiola o jamón crudo elaborados sin controles sanitarios representan uno de los mayores riesgos.

“Los productos industrializados y comercializados en supermercados cuentan con inspección. El problema está en las producciones de traspatio y en las faenas domiciliarias que luego terminan siendo vendidas o compartidas entre familiares y amigos”, remarcó el Dr. Álvarez. 

Uno de los escenarios más frecuentes es el de animales criados en condiciones inadecuadas, alimentados con basura o restos contaminados. Los cerdos pueden infectarse al consumir ratas o desperdicios con presencia del parásito, generando un círculo de transmisión constante entre animales domésticos y silvestres. 

Un antecedente que encendió las alarmas ocurrió en Goya, donde se detectaron cerdos alimentándose en basurales y posteriormente aparecieron casos en humanos. Como consecuencia, debieron sacrificarse más de 750 animales para contener el riesgo sanitario.

“La producción porcina debe desarrollarse bajo condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas. Alimentar animales con basura es uno de los principales factores de riesgo”, advirtió el docente.

La enfermedad suele pasar desapercibida en los animales, pero en humanos puede tener consecuencias graves. Los síntomas incluyen dolores musculares intensos, inflamación de músculos y dificultades respiratorias. El mayor peligro aparece cuando las larvas migran a través de la sangre llegando a los músculos estriados se enquista, Al circular por la sangre pasan por  órganos vitales como el corazón o el cerebro, situación que puede agravar especialmente a personas con antecedentes cardíacos o diabéticos.

Los especialistas advierten además que métodos tradicionales de conservación como el ahumado o la salazón no eliminan el parásito. Para destruirlo, la carne debe alcanzar al menos 60 grados durante diez minutos.

En este contexto, se insiste en la necesidad de avanzar hacia mejores condiciones higiénico-sanitarias para la producción porcina, evitando la alimentación con residuos y fortaleciendo la vigilancia epidemiológica desde una perspectiva de “Una Salud”, integrando a veterinarios, médicos, bioquímicos, organismos sanitarios y al Estado.

La Trichinellosis spp. es una enfermedad de denuncia obligatoria y toda carne de cerdo destinada al consumo debe contar con un análisis negativo previo. Actualmente, el método exigido por el SENASA es la técnica de digestión artificial, considerada la herramienta diagnóstica más confiable para detectar el parásito.

Frente a esta realidad y con el objetivo de fortalecer la prevención, se lleva adelante una capacitación destinada a profesionales veterinarios sobre diagnóstico de Trichinellosis spp. mediante digestión artificial, promoviendo la formación técnica necesaria para ampliar los controles sanitarios y proteger la salud pública.