Inicio Actualidad NUEVOS CONOCIMIENTOS Recaban datos para conocer el color de las flores que...

NUEVOS CONOCIMIENTOS
Recaban datos para conocer el color de las flores que los insectos eligen para polinizar en el NEA

La investigación busca explorar si el color de las flores determina qué tipos de insectos —en particular abejas, avispas y hormigas— se acercan a ellas, y en qué cantidad. (Foto Gentileza Dario Larrea)

Una becaria de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la UNNE investiga si el blanco, el amarillo, el rojo o el azul determinan la presencia de abejas, avispas y hormigas en distintas zonas del departamento Capital de Corrientes. Registra qué insectos se acercan a cada color en zonas urbanas y naturales de Corrientes. La información que obtenga no existe hasta ahora en ninguna zona del país.

¿Por qué algunas flores reciben más insectos que otras?. La estudiante de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) Cecilia Pamela Rolheiser lleva adelante una investigación para responder, al menos en parte, esa pregunta. Su trabajo se centra en explorar si el color de las flores determina qué tipos de insectos —en particular abejas, avispas y hormigas— se acercan a ellas, y en qué cantidad.

La investigación, respaldada por una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas otorgada por el Consejo Interuniversitario Nacional, cuenta con la dirección del doctor Darío Daniel Larrea y la codirección del licenciado Guillermo Luis Avalos, ambos son docentes investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE.

Información para el contexto local.

La relación entre las plantas con flores y los insectos que las visitan es uno de los temas más estudiados en biología. Los insectos obtienen alimento —néctar, polen, resinas— y las plantas se benefician porque esos mismos insectos transportan el polen de una flor a otra, lo que les permite reproducirse. En ese vínculo, el color de la flor funciona como una señal que orienta a los insectos sobre dónde encontrar ese alimento.

Las abejas, avispas y hormigas son los insectos más relevantes en ese proceso dentro de la región neotropical —que incluye América del Sur y Central—. Investigaciones en esa región mostraron que los colores blanco, amarillo y violeta son los que más atraen a estos insectos, mientras que el naranja y el rojo los atraen menos. Sin embargo, en Argentina, y en particular en Corrientes, no existen estudios que analicen este fenómeno de forma directa y sistemática.

Rolheiser va en busca de datos que llene este vacío. Su trabajo se propone determinar la diversidad y la cantidad de abejas, avispas y hormigas presentes en distintas zonas del departamento Capital de Corrientes, conocer cuáles son sus preferencias de color, y elaborar una guía ilustrada de estos insectos para difundir la biodiversidad de la provincia.

Se trazaron dos recorridos de cien metros, separados entre sí por unos seiscientos metros de distancia. A lo largo de cada recorrido se colocaron cinco trampas para capturar insectos, una cada veinticinco metros. (Foto Gentileza Dario Larrea)

Puntos de partida

La investigación se apoya en dos ideas que serán puestas a prueba a lo largo del estudio.

La primera sostiene que la cantidad y variedad de insectos en un lugar está relacionada con el grado de intervención humana en ese ambiente. Rolheiser estima que en zonas con más vegetación y flores —menos alteradas por la actividad humana— se encontrarán más abejas, dado que dependen de esos recursos para sobrevivir. En cambio, en zonas con mayor presencia humana, podrían ser más abundantes las avispas y las hormigas, que tienen una dieta más variada y pueden aprovechar fuentes de alimento distintas.

La segunda hipótesis plantea que estos insectos muestran preferencias por ciertos colores. La investigadora estima que las abejas se inclinarán por el amarillo, mientras que las avispas y hormigas pueden mostrar preferencia por el azul, colores que se asocian con flores y vegetación en sus entornos habituales.

Recolección de datos

El trabajo de campo se llevará a cabo durante seis salidas de recolección: tres en primavera y tres en verano. En cada salida se trabajará en dos tipos de ambientes dentro del departamento Capital: uno con poca o ninguna alteración por parte del ser humano, y otro con un nivel alto de intervención humana. Para determinar qué zonas corresponden a cada categoría, se utilizará una herramienta internacional que mide el nivel de impacto de la actividad humana sobre el territorio.

Los insectos que caen en ellas son luego preservados en alcohol y trasladados al laboratorio para su análisis. (Foto Gentileza Dario Larrea)

En cada uno de esos ambientes se trazarán dos recorridos de cien metros, separados entre sí por unos seiscientos metros de distancia. A lo largo de cada recorrido se colocarán cinco trampas para capturar insectos, una cada veinticinco metros. Cada trampa consiste en cuatro vasos de plástico de colores distintos —blanco, amarillo, rojo y azul— dispuestos juntos para imitar la apariencia de una flor con múltiples colores, de modo que el insecto reciba un estímulo visual similar al que recibiría frente a una flor real.

Las trampas se instalan por la mañana y permanecen activas durante aproximadamente veinticuatro horas. Los insectos que caen en ellas son luego preservados en alcohol y trasladados al laboratorio para su análisis.

Identificación y Conservación

Una vez en el laboratorio, los ejemplares son contados, preparados para su conservación y etiquetados. Luego se procede a identificar a qué especie pertenece cada uno, utilizando para ello descripciones y claves de identificación ya publicadas por otros investigadores. Los casos en que la identificación resulte incierta serán resueltos mediante la comparación con colecciones de referencia: la colección de la UNNE y la del Museo Argentino de Ciencias Naturales «Bernardino Rivadavia», en Buenos Aires, así como con el apoyo de otros especialistas.

Con los datos recolectados, Rolheiser comparará la cantidad de especies y de individuos presentes en los distintos ambientes. El análisis se realizará con el programa de cálculo estadístico RStudio. (Foto Gentileza Dario Larrea)

Análisis de datos

Con los datos recolectados, Rolheiser comparará la cantidad de especies y de individuos presentes en los distintos ambientes, en las diferentes épocas del año y según cada color de trampa. Para eso se utilizarán herramientas estadísticas que permiten determinar si las diferencias observadas entre grupos —por ejemplo, más abejas en trampas amarillas que en rojas— son reales o podrían deberse al azar. El análisis se realizará con el programa de cálculo estadístico RStudio.

Los resultados del estudio aportarán información concreta sobre cómo el color incide en la atracción de estos insectos en el contexto local de Corrientes, un conocimiento con aplicaciones posibles tanto para la conservación de la biodiversidad como para el manejo de cultivos que dependen de la polinización.