La Escuela Regional de Agricultura, Ganadería e Industrias Afines recibió al médico veterinario correntino Lucas Gómez, egresado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, quien brindó una clase práctica de juzgamiento de ejemplares Brangus. La propuesta permitió a los estudiantes aprender, directamente en los corrales propios, a reconocer características funcionales, conformación y calidad genética en hembras y machos.
“Aprender a mirar un animal, también es aprender a tomar decisiones en el campo”. Con esa premisa, estudiantes de la Escuela Regional de Agricultura, Ganadería e Industrias Afines (ERAGIA) de la UNNE participaron de una jornada formativa junto al médico veterinario Lucas Gómez, jurado de la raza Brangus, quien compartió sus conocimientos sobre evaluación fenotípica y selección de ejemplares directamente en los corrales de la institución.
La actividad se vinculó con el trabajo que la ERAGIA viene desarrollando en su cabaña de producción de genética bovina Brangus, que cuenta actualmente con ejemplares provenientes de distintos sistemas de reproducción y selección.
La presencia del especialista en la ERAGIA permitió convertir los animales de la escuela, en verdaderos recursos pedagógicos, porque los estudiantes pudieron observar, comparar y aprender a identificar qué características hacen a un animal más funcional y productivo en primera persona con animales propios.
“El objetivo es afinarles el ojo a nuestros estudiantes para que aprendan a diferenciar entre un animal de alta, mediana o baja calidad genética”, explicó a UNNE Medios el director de la ERAGIA, ingeniero agrónomo Juan Samaniego.
Esta propuesta formativa tuvo además un valor especial porque permitió el trabajo de los estudiantes con animales de la propia escuela. Entre los ejemplares observados se encuentran cuatro animales Brangus obtenidos mediante transferencia embrionaria -dos machos y dos hembras-, además de ejemplares de la misma raza provenientes de cruza y animales criollos.
Esta diversidad hizo posible establecer comparaciones concretas sobre las características que expresan los distintos sistemas de producción genética.
Equilibrio entre funcionalidad y conformación
Durante la clase práctica, el médico veterinario puso el foco en que la selección de un animal no puede reducirse a una característica aislada. “En el caso de las hembras -explicó- deben ponderarse, en primer lugar: la eficiencia funcional y la fertilidad, para luego considerar la conformación y el patrón racial”.
“En los machos en cambio, el análisis incorpora aspectos como el desarrollo muscular, el tejido óseo, la conformación, la calidad de los prepucios y la circunferencia escrotal. Todo ello -sostuvo- debe estar asociado a un objetivo central: producir carne de manera eficiente”.

“Estamos produciendo carne, entonces tenemos que encontrar un equilibrio entre funcionalidad, conformación y los datos que nos aporta la asociación de la raza”.
La mirada también se proyectó hacia los nuevos criterios de evaluación productiva, al destacarse en la capacitación, la importancia de comenzar a considerar información vinculada con características de carcasa, área de ojo de bife, grasa y grasa intramuscular, como indicadores que permiten avanzar hacia una selección cada vez más precisa.
Genética que también debe adaptarse al Norte
Uno de los aspectos destacados de la jornada fue la evaluación de los ejemplares Brangus de transferencia embrionaria que posee la ERAGIA. Para el médico veterinario Gómez, los animales mostraron una buena adaptación a las condiciones del Norte argentino, un aspecto fundamental cuando se piensa en genética aplicada a la producción regional.
“En esta zona necesitamos animales que se adapten a los calores y al clima, que tengan resistencia a ectoparásitos y que, dentro de la moderación, tengan un buen grado de adaptación”, explicó.
El profesional valoró especialmente que se trate de animales jóvenes, que recién comienzan su desarrollo productivo. “Tienen mucho por crecer y es un buen comienzo”, destacó, al tiempo que celebró que la escuela esté incorporando la transferencia embrionaria como herramienta de mejoramiento genético.
Para la ERAGIA -en palabras de su director, ingeniero agrónomo Samaniego- esta experiencia representa mucho más que una clase sobre una raza bovina. “Es una oportunidad para que los futuros técnicos incorporen herramientas que podrán utilizar en su desempeño profesional y comprendan, desde el contacto directo con los animales, cómo las decisiones vinculadas a la genética impactan en la producción”.
Entre corrales, terneros, ejemplares de genética Brangus y también producción alimentaria y formación general de nivel medio, la ERAGIA vuelve a poner en práctica una de las claves de su propuesta educativa: formar a sus estudiantes en contacto directo con la realidad productiva y acercarlos a profesionales que compartan y transmitan su conocimiento construido desde la experiencia.


















