Un estudio de la UNNE evaluó las variaciones espaciales y temporales en las características físico-químicas de los sedimentos de dos islas de Iberá, aportando información clave para la gestión ambiental y conservación de este sitio de gran biodiversidad.
En el monitoreo de los ambientes fluviales, diversas variables deben ser analizadas, como ser los sedimentos que influyen potencialmente en la morfología del paisaje, la química de las aguas y la dinámica biológica de los cursos de agua.
Para la ciencia, los sedimentos funcionan como “archivos ambientales” que registran variaciones hidroquímicas de los cuerpos de agua, por lo cual el estudio de estos materiales permite reconstruir la calidad del agua en el tiempo.
Los “Esteros del Iberá”, constituyen el segundo humedal más importante de Latinoamérica y representa una fuente clave de agua dulce. Sin embargo, el conocimiento sobre la geoquímica de sedimentos de este sitio natural es acotado.
En ese contexto, un proyecto de investigación de la UNNE consideró necesario iniciar una línea base para la geoquímica del Sistema Iberá, útil para futuros estudios ambientales de gestión y de conservación.
Con ese fin, se empezaron a evaluar las variaciones espaciales y temporales en las características físico-químicas de los sedimentos de dos islas del Iberá, cuyos primeros resultados fueron presentados recientemente, generando información inédita de los ambientes estudiados.
El estudio está a cargo de la Dra. Paola Suárez, docente de la Asignatura “Geología” de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE y la Dra. Marisol Vega, de la Universidad de Valladolid, España, quienes destacaron la importancia de contar con información de rigor científico que permita caracterizar los ambientes fluviales e identificar cambios y alteraciones en sus condiciones.
En esa línea, señalaron que resulta necesario que se incrementen estudios en la temática de sedimentos en ambientes fluviales y que puedan ser sostenidos en el tiempo.

Relevancia del estudio
En diálogo con UNNE Medios, la Dra. Suárez comentó los alcances de la línea de estudio que busca explorar la geoquímica del Iberá, e indicó que conocer la composición de los sedimentos de fondo en los cuerpos de agua es un elemento de gran relevancia en el monitoreo del funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, porque distintos factores antrópicos pueden modificar la dinámica sedimentaria.
“De Iberá, así como de otros ambientes fluviales de relevancia de Argentina, existe mucha información sobre la flora, fauna, la hidroquímica, pero no tanto de la geoquímica de los sedimentos, y menos aún los sedimentos de mayor profundidad”, explicó.
Los primeros avances del proyecto fueron presentados a final del año pasado en el XI Congreso Argentino de Limnología y en las V Jornadas Científicas de Ecología y Paleontología (EcoPal).
Detalles del Trabajo
Como parte del trabajo se buscó determinar la variación espacial y temporal de sedimentos del Iberá, evaluando condiciones limnológicas en sedimentos superficiales y profundos.
Los estudios se realizaron en la Laguna Trin, más precisamente la isla “El Ombucito”, de baja influencia antrópica, y en la isla “El Disparito”, un sitio arqueológico y con mayor impacto humano.
Se extrajeron muestras de sedimentos superficiales (0–10 cm) y profundos (hasta 60 cm) y posteriormente en laboratorio las muestras fueron fraccionadas cada 10 cm de profundidad, obteniéndose 7 submuestras por isla.
En cada una de ellas se analizó la granulometría y las variables limnológicas pH y conductividad, así como metales mayoritarios luego de digestión ácida. Mediante análisis multiparamétrico se observaron diferencias significativas de las variables analizadas.
En cuanto a los resultados, del análisis de granulometría se comprobó un predominio de arena fina en ambas islas y todas las profundidades, y una muy baja proporción de limo y arcilla, lo cual coincide con el origen geológico del Iberá y los antiguos abanicos aluviales del Paraná.
El análisis multivariado permitió identificar tres grupos definidos por variables físico-químicas, con sedimentos profundos de ambas islas que comparten composición similar y sedimentos superficiales que se separan claramente entre islas.
Las características físico-químicas de los sedimentos evidenciaron en isla El Ombucito un pH levemente ácido (característico de estos humedales), mientras que la isla El Disparito registró un pH levemente alcalino.
Respecto a los metales mayoritarios, se registró, en orden de abundancia, Calcio, Magnesio, Potasio, Hierro, Sodio, Manganeso, Zinc, y Cobre, destacándose que Calcio, Magnesio, Potasio y Sodio que juegan un papel significativo en la salinidad del suelo.
Se identificaron variaciones significativas de los metales entre islas y con la profundidad, lo que indica que las diferencias son espaciales y temporales.
Entre las conclusiones del estudio, se expone que se detectaron variaciones químicas importantes entre islas muy cercanas y que los sedimentos profundos comparten condiciones base, confirmando su valor como registro histórico.
“Es necesario ampliar el mapeo geoquímico para evaluar riesgos, niveles base y procesos de contaminación”, resaltaron las autoras.
La investigación aporta una línea base para la geoquímica del Sistema Iberá, útil para futuros estudios ambientales de gestión y de conservación

Perspectivas
La Dra. Suárez comentó que, como parte de la investigación, se realizaron más muestreos en el Iberá, que están aún en fase de análisis, trabajos que se realizan en la Cátedra de Geología de FaCENA-UNNE y en colaboración con el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL).
“Toda la información que se va generando se constituye en base para nuevas investigaciones, que permitan caracterizar mejor los ambientes en base a los sedimentos y principalmente identificar variaciones o cambios en la dinámica de los sedimentos que puedan ser de relevancia ambiental”, reiteró.
Señaló que en los ambientes fluviales existe un fluido intercambio de metales entre la columna del agua y los sedimentos, por lo cual los sedimentos pueden ser utilizados como “biodindicadores” de la calidad del agua.
En particular sobre el Iberá, mencionó que, a pesar de su reconocida biodiversidad, experimenta una creciente influencia antrópica por actividades productivas, incremento del turismo y crecimiento poblacional, lo que torna necesario la realización de distintos estudios que permitan monitorear la conservación de este ecosistema.
“Esperamos seguir aportando a cubrir los vacíos de información sobre la química de los sedimentos de ambientes fluviales, y visibilizando su relevancia como registro histórico de las variaciones ecológicas”, concluyó la Dra. Suárez, quien es Licenciada y Profesora en Ciencias Biológicas y Máster en Química Ambiental.

















