En una jornada multidisciplinaria realizada en FaCENA, expertos en ecología, salud pública y agronomía analizaron la magnitud de las crecidas proyectadas, los riesgos epidemiológicos asociados y las herramientas tecnológicas disponibles para mitigar los efectos productivos en la región.
La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste fue sede de una jornada de debate e información técnica sobre el fenómeno de El Niño. Frente a un escenario de precipitaciones extraordinarias y crecidas en la Cuenca del Plata, el panel de especialistas convocó a la comunidad académica y al sector productivo a pasar de la incertidumbre a la prevención estratégica.
En el comienzo del encuentro el decano de FaCENA, doctor Jose Luis Fontana, destacó la propuesta del ciclo, iniciativa de la Secretaría de Investigación y Posgrado, y agradeció a los panelistas por su participación para desarrollar distintos enfoques de esta temática tan importante para los próximos meses.

Estuvieron presentes en el Salón de Posgrado autoridades de FaCENA. funcionarios del gobierno de Corrientes, representantes de organizaciones de la sociedad civil, docentes, investigadores, estudiantes y no docentes. En modalidad remota -por zoom- hubo más de 140 personas conectadas para visualizar y realizar preguntas a los panelistas.
La doctora Sylvina Casco, subsecretaria de Coordinación y Gestión de Posgrado, fue la encargada de moderar el panel, presentando a cada uno de los panelistas invitados y coordinando el espacio de preguntas del público presente y remoto.
Clima e hidrología: «El sol es el verdadero motor de los ciclos»
La apertura del panel estuvo a cargo del doctor Juan José Neiff, ex director del CECOAL (CONICET-UNNE) quien buscó desmitificar varios preceptos en torno al fenómeno. El investigador aclaró que El Niño no responde directamente al cambio climático ni a los gases de efecto invernadero, sino a dinámicas térmicas de gran escala en el Océano Pacífico Ecuatorial, impulsadas fundamentalmente por la radiación solar.
«El sol no entrega la misma cantidad de energía de forma permanente. Existen ciclos astrónomos anidados de 11, 32, 70 y hasta 166 años que regulan las alternancias entre El Niño y La Niña», explicó Neiff.
El especialista destacó algunos puntos clave sobre el comportamiento de la Cuenca del Plata, como las anomalías térmicas récord, que en el Pacífico se han registrado incrementos de temperatura por encima de la media histórica a 400 metros de profundidad, lo que garantiza un volumen de evaporación masivo.
En segundo aspecto, destacó que los modelos de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y de la Universidad de Columbia, ambos de EE.UU., indican actualmente que las temperaturas elevadas en el mar se mantendrán durante los próximos meses, por lo que el impacto del fenómeno en la región se extenderá durante gran parte de 2027.
En tercer lugar, Neiff remarcó que los ambientes vinculados con el río Paraná están naturalmente adaptados a estos ciclos (llegando a multiplicar por 10 o 11 la superficie de agua). El verdadero problema radica en la falta de ordenamiento territorial e instalación urbana en franjas de territorio que está comprobado que son anegables.

Abordaje sanitario: «El clima no causa la enfermedad, multiplica las vulnerabilidades»
Por su parte, el doctor Fernando Achinelli, Jefe del Servicio de Infectología del Hospital Ángela Llano de Corrientes abordó las consecuencias en la salud pública derivadas del anegamiento prolongado de terrenos y la alteración de los hábitats. Subrayó que la respuesta ante la emergencia requiere adoptar el enfoque de «Una Salud», donde interactúan el ambiente, la fauna, los vectores y la población humana.
El médico infectólogo aclaró que las lluvias torrenciales pueden lavar los criaderos iniciales, pero el agua estancada posterior junto con las altas temperaturas elevan el riesgo de proliferación del Aedes aegypti (dengue) y de transmisión de leptospirosis por contacto con agua o barro contaminados.
«El Niño no causa por sí solo una epidemia, pero modifica las condiciones ambientales», señaló Achinelli, instando a los equipos médicos a intensificar la sospecha clínica ante cuadros febriles post-inundación. También alertó sobre la interrupción de esquemas de vacunación, dificultades en el acceso a agua segura, brotes diarreicos, accidentes por desplazamiento de fauna y la afectación de la salud mental de las familias desplazadas.

Sector agropecuario: Diagnóstico territorial y monitoreo mediante la plataforma SECTA
Promediando la jornada, el Dr. Ditmar Kurtz docente de la UNNE y profesional del INTA analizó el impacto del agua en los sistemas productivos rurales, diferenciando tres escenarios: encharcamiento (incapacidad de infiltración por lluvias intensas), anegamiento (escurrimiento hacia zonas bajas) e inundación (desborde directo de cauces).
Kurtz advirtió que en eventos críticos como el de 1998, la superficie cubierta por agua en la provincia de Corrientes pasó de un promedio habitual del 38% a un 58%, comprometiendo cerca de 1.800.000 hectáreas. Además de la pérdida de pastizales y los problemas de transitabilidad para la maquinaria, detalló la secuencia de mortandad animal en terrenos anegados (aves, porcinos, ovinos/caprinos, bovinos y finalmente equinos).

Tecnología aplicada para el productor
Para contrarrestar la poca memoria ambiental sobre las áreas históricamente inundables, Kurtz presentó el Sistema de Análisis Espacial de Parcelas Ganaderas (SECTA), una herramienta tecnológica desarrollada junto al Gobierno provincial.
Se trata de una aplicación de software que permite la consulta por adrema, permitiendo a los productores ingresar el número catastral de su establecimiento entre más de 37.000 parcelas registradas en el sistema provincial.
La aplicación permite la visualización de escenarios porque muestra de forma interactiva la superficie del campo que queda bajo agua en momentos de sequía, en períodos normales y en un escenario de Niños históricos como el de 1998.
La herramienta además posee una calculadora de carga la cual incluye una función para calcular la capacidad de sustentación de hacienda (equivalente vaca por hectárea) a medida que el área útil se reduce, permitiendo tomar decisiones anticipadas como la reserva de potreros altos, el ajuste de carga o la venta oportuna de ganado.
Para finalizar el encuentro, intervino en forma remota, Bruno Lovinson, Director de Defensa Civil de la provincia de Corrientes y Jefe Operativo del Comando de Emergencias (COE), quien destacó los trabajos de articulación que se vienen desarrollando con los distintos organismos y entidades referentes para trabajar conjuntamente en la prevención de los efectos del Fenómeno de “El Niño” en la provincia.
la integración de pronósticos hidrológicos, alertas epidemiológicas tempranas y cartografía digital permite transformar la incertidumbre en planificación concreta para proteger a la sociedad y sostener la matriz productiva de la región.
Hacia una cultura de la prevención
La jornada en FaCENA concluyó con un consenso claro entre los panelistas: si bien las variaciones climáticas de esta magnitud son inevitables, la integración de pronósticos hidrológicos, alertas epidemiológicas tempranas y cartografía digital permite transformar la incertidumbre en planificación concreta para proteger a la sociedad y sostener la matriz productiva de la región.

















