En el marco de un trabajo articulado con el sector productivo, el Centro de Malezas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE elaboró una guía descriptiva e ilustrada para la identificación de las especies de plantas espontáneas, comúnmente llamadas malezas, que acompañan al cultivo del té en la provincia de Misiones. El objetivo es aportar una herramienta práctica que ayude al manejo sostenible del agroecosistema.
El cultivo de té (Camellia sinensis) se ha consolidado como una de las principales actividades agroindustriales de la región, en especial en la provincia de Misiones que concentra el 90% de la producción nacional.
Su desarrollo ha sido favorecido por las condiciones climáticas subtropicales y por los característicos suelos rojos, que ofrecen un ambiente óptimo para su crecimiento.
Pero la calidad e inocuidad del té dependen no solo de las prácticas de cultivo y procesamiento, sino también de la dinámica ecológica del agroecosistema.
En ese aspecto, el cultivo de té coexiste con gran cantidad de especies de malezas o plantas espontáneas, cuya presencia depende del manejo agronómico y de la distribución zonal.
La presencia de malezas puede generar distintas problemáticas productivas para el cultivo principal, como pérdida de rendimiento productivo, competencia por recursos, favorecer la presencia de plagas, dificultad de cosecha, entre otros impactos.
Y en sistemas con cosecha mecanizada, como en Misiones, uno de los riesgos destacados es la posibilidad de que especies distintas de Camellia sinensis se incorporen al material cosechado y contribuyan a la presencia de alcaloides pirrolizidínicos (PAs), compuestos que se encuentran ampliamente distribuidos en el reino vegetal y son reconocidos por su toxicidad.
Diversos estudios han demostrado que los PAs presentes en el producto están asociados principalmente a procesos de contaminación cruzada, especialmente durante la cosecha, ya que la planta de té no genera este tipo de compuestos.
Ante ello, el estudio de las malezas resulta central para favorecer un manejo sostenible enfocado en las especies más problemáticas y, en particular, para minimizar la posibilidad de ingreso de PAs en la cadena productiva, por lo que la correcta identificación, monitoreo y manejo son esenciales para reducir la contaminación en origen.
En ese contexto, integrantes del “Centro de Malezas FCA-UNNE” llevaron a cabo un trabajo en articulación con la empresa «Martin Bauer Argentina S.A.» y la colaboración de productores tealeros, orientada a generar una herramienta que posibilite la identificación de las principales malezas del cultivo de té en la zona centro de la provincia de Misiones.
Con ese fin, en un periodo de casi dos años, se relevaron plantaciones de té en los departamentos Leandro N. Alem, Oberá, Cainguás y San Javier, y a través de 310 censos, distribuidos en 600 hectáreas, se registraron más de 140 especies de malezas, en su mayoría nativas de la región.
En base a la información recabada se avanzó en la elaboración de una guía ilustrada, con la inclusión de 79 especies, seleccionadas por su frecuencia o por ser problemáticas para la producción, agrupadas en 25 familias y 55 géneros.
La guía fue realizada por el Ing. Agr. Marcos Dávalos, Ing. Agr. Ayrton Vucko, Ing. Agr. Rafael Augusto Lovato Echeverría, Ing. Agr. Gabriela Noemí Gómez y la Dra. María Gabriela López, integrantes del Centro Regional de Investigación de Maleza (FCA-UNNE) y de la Cátedra de Botánica Sistemática y Fitogeografía (FCA-UNNE).
«La publicación es fruto de un trabajo conjunto entre el sector académico-científico y el sector productivo que se orienta a favorecer la sostenibilidad de la producción, en busca de optimizar la calidad y rendimiento productivo, pero al mismo tiempo preservando el recurso natural, pues las malezas son parte necesaria del agroecosistema del cultivo de té», resaltó el Ing. Agr. Marcos Dávalos en diálogo con UNNE Medios.
Indicó que el objetivo de la guía es que pueda ser difundida entre los distintos actores de la cadena productiva del té, productores, técnicos, profesionales, entre otros, para transformarse en una herramienta de apoyo al manejo productivo.
Detalles de la Guía
La «Guía para la identificación de malezas del cultivo de té Camellia sinensis (L.) Kuntze en la provincia de Misiones» incluye fichas por cada una de las 79 especies seleccionadas, con una breve descripción con rasgos visibles, fotos tomadas en el campo y un orden alfabético por familia y nombre científico.
Además, la guía incorpora un glosario y esquemas simples para una identificación más práctica.
El nombre científico de cada especie es el actualizado según la base de datos del Instituto Darwinion, y de los nombres comunes se priorizaron aquellos más utilizados en la zona estudiada.
Las fotografías intentan resaltar e ilustrar las partes más características de las diferentes especies, y se describe de manera sintética a cada especie, detallando caracteres morfológicos y fenológicos que ayudarían a su reconocimiento a campo.
«La publicación es fruto de un trabajo conjunto entre el sector académico-científico y el sector productivo que se orienta a favorecer la sostenibilidad de la producción»
Aspectos Destacados
Del trabajo realizado para la elaboración de la guía, se destaca que 33 especies, el 42% del total, son trepadoras, capaces de alcanzar los brotes tiernos de té y contaminar la cosecha.
La mayoría son malezas perennes, activas todo el año gracias al clima cálido y húmedo.
En cuanto a la frecuencia relativa, es decir la probabilidad de registro de una especie dentro del área de estudio, entre las diez especies con mayor frecuencia relativa, siete presentan hábito trepador, lo que posiciona a las plantas trepadoras como uno de los principales objetivos al momento de planificar estrategias de manejo de malezas.
En el conjunto de especies censadas, la frecuencia promedio fue de 11,8 %, lo que evidencia una elevada presencia de arvenses y una considerable heterogeneidad florística en el agroecosistema.
Manejo Sostenible
«Tanto en yerba mate como en té, de las numerosas especies de plantas espontáneas que acompañan al agroecosistema, más del 90% son especies nativas, con mucha incidencia en el lote. Por eso promovemos que conocer las malezas es necesario para un manejo adecuado», reiteró el Ing. Agr. Dávalos.
Al respecto, indicó que desde el espacio de investigación que constituye el “Centro de Malezas FCA-UNNE» se trabaja en busca de dejar de lado el enfoque reduccionista de considerar que toda planta que no sea el cultivo principal es dañina, y se plantea de necesidad de favorecer prácticas sostenibles que propicien la convivencia entre cultivos y las plantas espontáneas, que en su mayoría son nativas, y están adaptadas al ambiente.
En esa línea, señaló que, si se continúa con la visión reduccionista de combatir todas las malezas «se perderá mucha riqueza vegetal», pues entre las plantas que acompañan al té, hay especies de relevancia por sus usos medicinales, sus fines industriales, su aprovechamiento en artesanías, y además muchas de estas «malezas» son especies visitadas por agentes polinizadores.
El investigador de la FCA-UNNE reiteró la importancia de la vinculación lograda con el sector productivo, empresas y productores, que contribuyen a la realización de este tipo de trabajos que resultan complejos de realizarse en cultivos regionales, los cuales no tienen la ventaja de los cultivos extensivos que reciben más asistencia técnica y financiera para la concreción de investigaciones.
«Todos los sectores tealeros comparten el compromiso de proteger la salud del consumidor, garantizar la calidad del té argentino y fortalecer la sostenibilidad de la cadena productiva», se destaca desde el centro de malezas.
La guía actualmente está disponible en formato online, pero el objetivo es lograr la impresión de ejemplares, pues el formato impreso, si bien reviste un costo económico, es fundamental para su uso en campo.
«Esperamos que la guía se posicione como un elemento de uso en la práctica productiva, como lo lograron las anteriores guías, de malezas de arroz y algodón, elaboradas por nuestro equipo, tuvieron una alta demanda y resultaron muy prácticas para el trabajo en los establecimientos productivos«, concluyeron.
«Se plantea de necesidad de favorecer prácticas sostenibles que propicien la convivencia entre cultivos y las plantas espontáneas»





















