La iniciativa involucra a 80 estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE en un proyecto que propone repensar -desde la arquitectura y junto a la comunidad- el ex Centro Clandestino de Detención RI9 de Corrientes. El trabajo articula formación académica, participación ciudadana y responsabilidad ética frente a la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado. Este sábado 5 de septiembre finaliza el período de votación ciudadana para elegir el proyecto ganador (son 15) que luego se implementará en el espacio.
Hay lugares que guardan historias, silencios y muchas preguntas, las que se suman a la responsabilidad social y el compromiso de toda una comunidad de “no olvidar”. El predio del ex Centro Clandestino de Detención RI9, ubicado en avenida 3 de Abril 75 de la ciudad de Corrientes, es uno de ellos.
Es que desde hace varios meses, la cátedra de Arquitectura V de la Unidad Pedagógica B (UPB) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la FAU-UNNE trabaja en un proyecto de extensión universitaria que busca aportar una mirada arquitectónica y urbana sobre este sitio, pero también abrir una experiencia de aprendizaje atravesada por la memoria y el compromiso social.
El proyecto, denominado “Espacio de la Memoria RI9: diseño urbano-arquitectónico participativo” desde la cátedra Arquitectura V (UPB), se desarrolla en el marco de un Acuerdo Específico de Trabajo entre la FAU-UNNE y la Asociación “El Galpón”, entidad responsable de la custodia y gestión del espacio.

Se trata de un trabajo de extensión universitaria, enmarcado en los 50 años del Golpe Militar de 1976. En ese contexto, el proyecto del Espacio de la Memoria RI9 adquiere una dimensión simbólica, cultural y política de especial relevancia. No se trata solo de un programa edilicio, sino de un acto de memoria colectiva y de reparación histórica inscripto en el espacio urbano de la ciudad capital de Corrientes.
Arquitectura para aprender historia
La propuesta involucra a seis docentes, diez adscriptos y ochenta estudiantes, organizados en quince equipos de trabajo. El desafío académico está liderado por la arquitecta magíster Julieta Repetto junto a otros profesionales y docentes pares.
El trabajo comenzó con el relevamiento de los edificios y espacios existentes, continuó con entrevistas a personas vinculadas con la historia y la gestión del predio y sumó el estudio de experiencias nacionales e internacionales de espacios de memoria.

Ingresar a este proyecto significó para muchos estudiantes algo más que enfrentarse a un nuevo ejercicio proyectual.
Relata la magíster Repetto a UNNE Medios que parte del sitio de trabajo corresponde al ex Centro Clandestino de Detención RI9 y su condición legal requirió incluso una autorización judicial para que los estudiantes pudieran ingresar al predio.
“Ese contacto directo con el espacio y con las historias asociadas a él permitió que muchos de ellos se aproximaran a una dimensión histórica desconocida y que les permitió vincular su formación profesional con una responsabilidad ética frente a la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado”.
Dijo además, que en este sentido “proyectar dejó de ser -para los estudiantes de arquitectura- imaginar edificios, recorridos o usos. Se convirtió también en una forma de preguntarse qué merece ser recordado, cómo puede habitarse un lugar de memoria y qué puede aportar la arquitectura a una sociedad que busca preservar su historia”.

Quince equipos para imaginar un espacio de todos
El predio destinado al Espacio de la Memoria comprende tres hectáreas pertenecientes a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, mientras que otras seis hectáreas circundantes fueron incorporadas al análisis territorial.
Sobre ese escenario, los estudiantes elaboraron un programa de necesidades y desarrollaron diferentes propuestas para organizar el espacio y vincularlo con su entorno y con la ciudad de Corrientes.

Así surgieron quince propuestas y primeras ideas proyectuales. Cada una representa una manera diferente de pensar cómo podría configurarse un espacio destinado a la memoria, pero también abierto al encuentro con la comunidad.
Actualmente las propuestas pueden conocerse en el propio Espacio de la Memoria RI9.
Allí se exhiben paneles, dossiers con las memorias de los proyectos y maquetas volumétricas.
La participación ciudadana forma parte central de esta etapa: cada propuesta cuenta con un código QR para votar y también se habilitaron urnas físicas para dejar votos y sugerencias.
De esta manera, las ideas nacidas en las aulas salen al encuentro de quienes tienen una historia, un vínculo o simplemente un interés por el futuro de este espacio.
La muestra está abierta al público de lunes a viernes, de 9 a 12 y de 16 a 19 horas.

Una invitación a mirar, escuchar y participar
Este sábado 5 de septiembre, de 15 a 18 horas, se realizará una instancia de exposición oral en la que cada equipo presentará su propuesta ante el público. La convocatoria está dirigida a la comunidad académica de la UNNE, a la sociedad en general y a integrantes y allegados del Espacio de la Memoria RI9.
Este día también finalizará el período de votación.
La elección de este momento para desarrollar el proyecto adquiere además un significado particular: en el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar de 1976, la cátedra considera especialmente oportuno aportar desde la arquitectura y el urbanismo a la puesta en valor de este sitio de memoria.
De las aulas al territorio
El proyecto no termina con la muestra. Las propuestas elaboradas en esta primera etapa serán profundizadas por los estudiantes hasta alcanzar un mayor nivel de desarrollo, con el objetivo de avanzar hacia propuestas de proyecto ejecutivo.
Todo ese trabajo —relevamientos, entrevistas, programa de necesidades y propuestas— conformará una base documental que podrá ser utilizada por la Asociación “El Galpón”, la comisión del espacio y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación para pensar la futura organización del lugar.

La entrega formal de lo producido está prevista para el 11 de diciembre, instancia que cerrará el ciclo de trabajo iniciado con este proyecto de extensión.
En una provincia que -hasta el momento- no concretó una propuesta de estas características, la experiencia de la FAU-UNNE abre una posibilidad que trasciende el ejercicio académico: que la Universidad Pública ponga sus conocimientos, sus estudiantes y su capacidad profesional de imaginar futuros al servicio de una memoria que pertenece a toda la sociedad.
En el RI9, esta vez, los planos no hablan solamente de espacios. Hablan de memoria. De pasado. Y, sobre todo, de qué futuro queremos construir sobre aquello que nunca debemos olvidar.


















