El psicólogo Marcos Rodríguez Nazer dialogó con Radio UNNE y reflexionó sobre cómo la inteligencia artificial, las redes sociales y el ritmo acelerado de la vida cotidiana están transformando la manera en que nos comunicamos. Advirtió sobre los riesgos de reemplazar la escucha humana por herramientas digitales y sostuvo que una comunicación efectiva comienza por tener más empatía con el otro.
En un mundo atravesado por el avance de la tecnología, la inteligencia artificial y la sinergia de una aceleración constante de procesos que redefine la vida cotidiana, la comunicación interpersonal enfrenta nuevos desafíos. En ese contexto, dialogamos en la 99.7 con el licenciado en Psicología Marcos Rodríguez Nazer, quien analizó el impacto de las nuevas tecnologías en los vínculos personales y laborales, y dio consejos para construir una comunicación más efectiva y saludable.
La paradoja de una sociedad hiperconectada
Uno de los aspectos que se puso en debate fue el efecto que las tecnologías están teniendo sobre experiencias cada vez más individualizadas. Es decir, la tecnología vino a facilitar la comunicación lejana, pero no necesariamente su irrupción en la historia de nuestros tiempos se tradujo en una mejora de los vínculos interpersonales.

El profesional citó la variedad de casos en que familias, amigos y pares están compartiendo físicamente un encuentro y están “escrolleando” o chateando con otra persona que no está presente. “Cuántas veces ha pasado que estamos con una pareja o familiar, pero no nos miramos a los ojos. Entonces, ahí te das cuenta que estamos muy conectados pero incomunicados al mismo tiempo”, destacó.
«Hay algo que se está perdiendo, o mejor dicho, debilitando: los espacios compartidos que facilitan la comunicación entre las personas. Hoy gran parte de nuestras interacciones están mediadas por la inteligencia artificial o las redes sociales. Antes existían más instancias para hablar cara a cara, ahora, muchas de esas conversaciones están intermediadas por la tecnología”, planteó.
«Hay algo que se está perdiendo, o mejor dicho, debilitando: los espacios compartidos que facilitan la comunicación entre las personas».
Inteligencia artificial y salud emocional
Otro de los ejes de la conversación fue un fenómeno que está cada vez más presente en la vida cotidiana, sobre todo de los más jóvenes: el uso de la inteligencia artificial como espacio de escucha o acompañamiento emocional.
Ante este escenario, el psicólogo hizo una pregunta disparadora a modo de reflexión: ¿Qué está ocurriendo con nuestros vínculos que necesitamos acudir a una máquina para sentirnos escuchados?. Desde este lugar, destacó la importancia de recurrir a un espacio terapéutico y no sustituir la mirada de una persona especializada por la IA, además de saber que se trata de una herramienta entrenada para decirte siempre que lo que haces es correcto y no tiene una postura crítica, ya que repite patrones.
«La razón por la que uno va al psicólogo no es para que le digan que todo está bien. Así no funciona un proceso sano. La terapia busca que la persona pueda desarrollar autonomía, su identidad y reconocer el papel que ocupa en sus relaciones. La búsqueda es que pueda vivir su vida de manera digna frente a los elementos que le afectan», remarcó el licenciado Nazer.
Asimismo, advirtió sobre el riesgo de utilizar la inteligencia artificial únicamente como un mecanismo de validación permanente. «Cuando la IA confirma siempre que uno tiene razón, puede terminar perjudicando el vínculo con la realidad y con los demás”. En este sentido, enfatizó en los cuidados que debe haber con adolescentes ante eventos de “psicosis” y “ansiedad” en una etapa donde se busca constantemente la validación de los otros, del “grupo” y los jóvenes están en una etapa desarrollando y madurando su personalidad, así como también la fuerza de identidad.
«Cuando la IA confirma siempre que uno tiene razón, puede terminar perjudicando el vínculo con la realidad y con los demás”.
«Cuando la inteligencia artificial le dice a una persona que todo está bien, que siempre tiene razón o que todas sus ideas son correctas, termina perjudicando ese vínculo. El problema aparece cuando la persona empieza a creerlo, a buscar esa validación y a depender de ella. Ahí es donde surge este concepto coloquial de ‘psicosis de IA’, del que se habló mucho a partir de casos, especialmente en Estados Unidos, de personas que utilizaban ChatGPT para hacer terapia o validar conspiraciones e ideas, mientras la IA las confirmaba de manera reiterada», subrayó.
La “ruidos” en la comunicación
Durante la conversación, Rodríguez Nazer sostuvo que gran parte de los conflictos cotidianos no nacen por un hecho puntual, sino por procesos de comunicación que ya se vienen prolongado y deteriorando hace tiempo. Como ejemplo mencionó situaciones frecuentes en las relaciones de pareja o en el ámbito laboral, donde una discusión aparentemente menor puede esconder necesidades o expectativas que nunca fueron expresadas por otro.
«La mayoría de las veces se expresan cosas muy distintas con las mismas palabras. A veces uno tiene una expectativa o una idealización sobre lo que cree que va a hacer el otro, y no lo hace y allí está el error. Además, porque cuando uno comunica el error no lo hace de manera correcta y amena, sino desde el dedo acusador. Y las personas reciben el sentido de las palabras de maneras diferentes según su experiencia con el hecho y eso puede terminar en malos entendidos porque reciben dos personas que son diferentes”, agregó.
También señaló que el cansancio, el estrés, la ansiedad o las dificultades económicas influyen en la manera en que las personas se comunican en la actualidad. «A veces no es que no tenemos tiempo, sino que no nos hacemos el tiempo para el otro. El decir que estamos ocupados todo el tiempo son excusas, y a la larga, son fenómenos que afectan la calidad de nuestros vínculos», puntualizó.
«A veces no es que no tenemos tiempo, sino que no nos hacemos el tiempo para el otro. El decir que estamos ocupados todo el tiempo son excusas, y a la larga, son fenómenos que afectan la calidad de nuestros vínculos».
Entrevistado sobre la inteligencia emocional, el especialista respondió que en una conversación “las emociones intervienen en toda experiencia humana, incluso en el aprendizaje. La inteligencia emocional es más el síntoma de una realidad que hoy intentamos reparar. Muchas veces se habla de entrenar la inteligencia emocional o de que es una responsabilidad individual, y eso es cierto en parte, pero también invisibiliza un problema mayor: el contexto social y cultural en el que hoy se construyen los vínculos».
Comprender que el otro tiene una historia distinta
Consultado sobre cómo desarrollar una comunicación más asertiva, el especialista evitó ofrecer fórmulas universales y destacó la importancia de reconocer que cada persona interpreta la realidad desde su propia experiencia. «Nosotros lo que hacemos siempre es volcar en el otro nuestra propia historia, nuestras expectativas. Y muchas veces, pedimos al otro algo que internamente nosotros necesitamos. Y ahí es momento de pausar y reflexionar haciendo consciente lo inconsciente», aseveró.
Por eso, consideró fundamental asumir que las expectativas personales muchas veces se proyectan sobre los demás sin que exista conciencia de ello. El psicólogo, explicó que «el tema no es dejar de hacerlo, porque no se puede. El tema es ser conscientes de eso».
«No hay nada que pueda reemplazar el aprendizaje de construir un vínculo con el otro. Siempre habrá aspectos que no tendrán una respuesta definitiva, preguntas que quedarán abiertas, y parte de una comunicación sana consiste justamente en eso: en aprender a convivir con la incertidumbre. Hay que saber que hay preguntas que quedan inconclusas. Es en esta humildad que se habilita una comunicación más sana», expresó.
«No hay nada que pueda reemplazar el aprendizaje de construir un vínculo con el otro».
En la misma línea, sostuvo que la empatía comienza por aceptar que nunca es posible conocer completamente la experiencia del otro. «Hay que tener en cuenta que uno tiene su propia historia y el otro tiene una historia muy distinta a la mía, entonces allí es necesario ubicarse en cómo aquello que digo me puede afectar a mí. Desde ese lugar, nos ponemos en los zapatos del otro», enfatizó.
Un taller para reflexionar sobre la comunicación
Al final de la conversación el especialista invitó a la audiencia en general al taller -encuentro Diálogos sobre comunicación que se va a realizar el jueves 2 de julio a las 17 horas, dirigido a personas interesadas en mejorar la comunicación en distintos ámbitos: parejas, familias, equipos de trabajo, organizaciones o cualquier persona que quiera reflexionar sobre la forma en que se vincula con los demás. El mismo tendrá lugar en el Centro Cultural Samartiniano, por calle 25 de Mayo 1406 en la ciudad de Corrientes y, también, de manera virtual. La actividad es arancelada.
Según adelantó Rodríguez Nazer, durante la actividad se trabajarán herramientas relacionadas con la comunicación emocional y la construcción de vínculos, las conversaciones difíciles, escucha y comprensión mutua, distorsiones cognitivas y los malentendidos que aparecen en la vida cotidiana. Además de la puesta en práctica de herramientas prácticas para distintos ámbitos de la vida cotidiana.
«Recordemos que no hay ningún vínculo igual a otro. Hay herramientas generales que pueden aprenderse, pero nada reemplaza el proceso de aprender cómo ser uno mismo con el otro y cómo construir ese vínculo«, destacó.


















