Por medio de un método desarrollado para el censado de especies, un estudio de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE aportó a la generación de información sistematizada sobre las comunidades de malezas trepadoras o escandentes en el cultivo de la yerba mate. Destacan que la metodología de censado puede ser adaptada a otros cultivos perennes de interés.
Ilex paraguariensis, más conocido como “yerba mate”, es el único cultivo perenne autóctono de la región nordeste argentina, de importancia económica.
En Argentina, la yerba mate se cultiva formando parte de una comunidad vegetal compleja, entre las cuales se encuentran especies que crecen de forma espontánea y que pueden transformarse en malezas si su presencia afecta el rendimiento del cultivo principal.
Si bien existían relevamientos sobre especies de “malezas” en este cultivo, no se contaba con información sistematizada de la presencia-ausencia de malezas a lo largo de una serie de tiempo, y que aporten datos que puedan ser replicados en nuevos estudios.
Ante ello, desde la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE se consideró necesario profundizar el conocimiento de las comunidades vegetales asociadas al cultivo de la yerba mate, como información que aporte una base sólida para el manejo productivo.
Con ese fin, se ajustó una herramienta de censado de especies, que posibilitó realizar 81 censos de vegetación con una frecuencia bimestral, en campos yerbateros ubicados en seis departamentos de la provincia de Misiones y dos departamentos de la provincia de Corrientes.
Los datos se utilizaron para comparar la presencia y ausencia de especies a lo largo de las cuatro estaciones, entre los años 2018 y 2023, agrupando las especies censadas como escandentes (trepadoras) y no escandentes (no trepadoras).
Los resultados del estudio permitieron comprobar que las frecuencias relativas de las especies analizadas mostraron una variación estacional mínima.
Además, se identificó que las especies trepadoras son malezas importantes en la yerba mate, representando el 22% de las especies, y cerca del 33% de la composición de la comunidad vegetal asociada a la yerba mate en cada estación.
“La información sobre la riqueza y frecuencia de especies puede servir de base para estrategias de manejo integrado”, destacaron desde el equipo a cargo del estudio, integrado por el Ing. Agr. Marcos Dávalos, el Ing. Agr. Rafael Augusto Lovato Echeverría y la Dra. María Gabriela López, del Centro de Malezas de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, y la Dra. Laura Itatí Giménez de FCA-UNNE.
Agregaron que implementar una metodología adecuada de monitoreo de malezas mejora la comprensión de la dinámica de las comunidades vegetales a lo largo del tiempo, y se constituye en una herramienta clave para prevenir las infestaciones de malezas y evaluar la efectividad de estrategias de gestión.
Los resultados del estudio fueron publicados de manera reciente en la Revista “FCA-UNCuyo”, y se plantea que la metodología de censado desarrollada puede ser adaptada y aplicada a otros cultivos perennes de interés agronómico.
Conocimiento necesario
Para conocer más sobre el alcance y detalles del trabajo, UNNE Medios dialogó con el Ing. Agr. Marcos Dávalos, quien además de integrar el Centro de Malezas es docente de las asignaturas «Botánica Sistemática» y «Ecología» de la Facultad de Ciencias Agrarias.
Respecto al porqué de profundizar el conocimiento sobre las malezas de la yerba mate, recordó que, como parte de su tesis de Doctorado en Recursos Naturales, pudo constatar la acotada disponibilidad de datos de validez científica de las malezas del cultivo, que no podían ser replicados, ni posibilitaban hacer comparaciones o análisis a lo largo de una serie de tiempo.
“Había datos de relevamientos previos de las especies presentes en el cultivo, pero no se encontraba información reunida de forma sistemática, por lo cual nos vimos frente al desafío de adaptar una metodología para el censado de las especies que sirvan para realizar una medición sistematizada”.
“La información sobre la riqueza y frecuencia de especies puede servir de base para estrategias de manejo integrado”
Principales observaciones
Gracias a la herramienta de monitoreo desarrollada y los relevamientos realizados a lo largo de varios años por parte del equipo de investigación de la UNNE, se pudo determinar que en la comunidad de especies que crecen en el yerbal, sobresalen algunas especies trepadoras o escandentes que se desarrollan bajo la protección de copa de la planta de la yerba mate, y que al treparse a la planta de yerba pueden tornar complejo el manejo del cultivo.
En los estudios se observó que este grupo de malezas se mantuvo constante a través de los años, a través de las estaciones y también del espacio, “lo cual muestra su relevancia en el ecosistema de la yerba mate”.
En tanto, el resto de las especies que no son trepadoras tienden a crecer más en el entrelineo de la yerba mate, por lo tanto, adquieren una mayor importancia como cobertura de suelo o con beneficios al ecosistema de la yerba mate, y no tanto como maleza.
“El monitoreo realizado se transforma en información de relevancia para el manejo sostenible del recurso”, destacó el investigador de la UNNE.
Manejo sostenible
Explicó que el término “malezas” es un concepto antrópico, pues las personas son quienes definen que tal planta es útil por representar un beneficio económico, mientras que si causan perjuicio se las denomina malezas, y se busca eliminarlas y apuntar a que no proliferen en los lotes.
Detalló que, antiguamente, se consideraba que todas las especies que no fueran el cultivo central eran malezas, pero con el correr de los años y el cambio de visión agronómica, se llegó a determinar que no todas las especies que acompañan al cultivo son perjudiciales, y que, a su vez, dentro de las malezas, hay una graduación de las principales o más competidoras y las que no son tan agresivas.
«Ninguna planta en el ecosistema es inútil, por eso la importancia de contar con información de rigor científico”, indicó.
En ese marco, resaltó que el estudio realizado desde el Centro de Malezas de la FCA-UNNE, basado en una visión integral del agroecosistema, “nos permitió ubicarnos en tiempo y espacio para conocer mejor a las especies espontáneas que están creciendo en los yerbales y determinar cuáles son malezas problemáticas y cuáles no”.
Así, lograron comprobar que hay malezas trepadoras que pueden afectar de manera considerable al rendimiento productivo, pero existen otras especies que no causan un perjuicio importante y cuya presencia incluso puede brindar beneficios ecosistémicos, como ayudar a prevenir la erosión hídrica del suelo o favorecer la visita de polinizadores, o ser aprovechadas como plantas medicinales, para artesanías u otros usos.
Perspectivas
«El estudio realizado posibilita contar con un verdadero diagnóstico de situación, porque hasta ahora sólo podíamos saber si una especie de maleza estaba o no en el cultivo de la yerba mate, pero no podíamos decir que tan grave era como problema”, expuso.
El Ing. Agr. Dávalos reiteró que la metodología de trabajo permitirá contar con información que podrá ser comparada a futuro y además podrá ser utilizada en otros cultivos perennes, y comentó que la metodología ya fue probada de manera satisfactoria para el censado de malezas del té.
Para concluir, expuso que la realización de estudios integrales sobre las malezas, que puedan ser replicados, son necesarios como sustento de estrategias de manejo sostenibles que mejoren la eficiencia de la producción y, al mismo tiempo, conserven los recursos naturales.
“El monitoreo realizado se transforma en información de relevancia para el manejo sostenible del recurso”






















