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BASURA CERO EN LA UNNE
Recopilan casi tres toneladas de residuos reciclables en el Punto Verde del Campus Resistencia

Desde el mes de marzo de 2026 hasta este último fin de semana de junio, el Punto Verde del Campus Resistencia recopiló más de 2700 kilogramos de materiales reciclables. Desde la Coordinación de Desarrollo Sustentable y Transición Ecológica -CoDesTe- y el Centro de Gestión Ambiental y Ecología -CEGAE- de la Universidad Nacional del Nordeste celebraron el éxito de esta prueba piloto que se planea continuar tras el receso de invierno.

En tres meses, el “Punto Verde” habilitado en marzo pasado en el Campus Resistencia de la UNNE, reunió más de 2700 kilogramos de materiales reciclables que la comunidad universitaria y vecinos de la ciudad acercaron para sumarse a esta iniciativa que la Universidad habilitó como una acción más de su política ambiental. 

En el espacio dispuesto por la Coordinación de Desarrollo Sustentable y Transición Ecológica (CoDesTe) y el Centro de Gestión Ambiental y Ecología (CEGAE) de la Universidad, se reunieron envases de plástico de diferentes tipos y tamaños (PET, PEAD, PS, PVC, etc,); vidrios, papeles y cartones, metal, aceite y otros materiales. 

En declaraciones a UNNE Medios, el magíster Mario Berent, docente e investigador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE y responsable de Co.Des.Te destacó el resultado de las acciones tendientes a fomentar la recolección de residuos reciclables en el Punto Verde del Campus Resistencia.

El arquitecto Mario Berent desarrolla funciones en la UNNE como Coordinador de Co.Des.Te.

Recordó  que se está implementando un proyecto que se denomina UNNE Basura Cero, del cual forma parte esta experiencia piloto que se puso en marcha junto con la Fundación Chamán, en el campus. Comentó en tanto, que también hay proyectos activos en los campus Sargento Cabral y Deodoro Roca de Corrientes.

La puesta en marcha del Punto Verde en Resistencia se realizó en el marco de la Semana Verde de la UNNE, que cada junio se realiza en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas. Desde entonces,  los días sábados, de 10 a 13.30 hs, se habilitó este espacio para recibir elementos reciclables. 

“Desde la universidad llevamos adelante la propuesta de poner a disposición de la sociedad este proyecto, que se conozca porque es necesario concretarlo, así como sensibilizar a cada vecino que también tiene que hacerlo”,

“Desde la universidad llevamos adelante la propuesta de poner a disposición de la sociedad este proyecto, que se conozca porque es necesario concretarlo, así como sensibilizar a cada vecino que también tiene que hacerlo, porque todos somos parte de la comunidad, así esto servirá como un aporte a la resolución de esta problemática tan compleja de los residuos”, dijo Berent al respecto y agregó que esto forma parte de una política pública integral que impulsa la gestión del Rector, Gerardo Omar Larroza, de implementar la observancia de los ODS en todas las actividades que lleva adelante la universidad, especialmente en vinculación con las comunidades de Chaco y Corrientes.

Entre sus palabras, el especialista puso énfasis en que el aporte personal es clave en esta idea del reciclaje, con pequeñas acciones cotidianas: “la diferencia está en que te guardes el papelito y no lo tires en la calle, en que si fumás no arrojes la colilla en cualquier lado, que no introduzcas la cáscara del huevo y de la papa dentro de tu bolsa de basura, y usar botellas reciclables y desecharlas en espacios habilitados para residuos plásticos”, aseguró.

Separación en casa: tarea que empieza antes del camión recolector 

Una de las cuestiones clave que destaca Berent es la responsabilidad ciudadana, porque si bien los municipios tienen obligaciones centrales en la recolección, tratamiento y disposición final; la posibilidad de cambiar el sistema empieza mucho antes en cada hogar.

«El 60 o 70% de la batalla contra los residuos la tenemos que ganar nosotros. No le podemos pedir al municipio que sea eficiente si nosotros no hacemos nuestra parte», afirmó.

Explicó que el proceso comienza con la generación de residuos en casas, comercios e industrias. Luego viene la disposición inicial, que es el momento en que cada vecino decide cómo procesar estos materiales. Allí empieza la separación en al menos en dos grandes grupos, húmedos y secos, u orgánicos e inorgánicos.

«La clasificación domiciliaria se hace en dos vías: materia orgánica e inorgánica. Se trata, por ejemplo, de lograr que la yerba no ensucie el papel, el cartón o el plástico», explicó. Si los materiales llegan limpios y separados, pueden incorporarse a circuitos de recuperación, si están mezclados con restos orgánicos, pierden valor y es más difícil reutilizarlos.

La materia orgánica, el gran problema de la bolsa de basura 

El especialista insistió en un punto práctico y cotidiano: reducir la cantidad de materia orgánica que llega al sistema de recolección. «Tenemos que retirar la materia orgánica de los residuos. Todo lo que podamos evitar poner en la bolsa ayuda», destacó.

Quienes viven en casas que posean patio pueden aprovechar restos como cáscaras de papa, huevo, frutas, verduras o yerba para devolver materia orgánica al suelo. No se trata de producir compost de calidad comercial, sino de generar abono doméstico para plantas o jardines, pero «no hace falta hacer un compost comercializable, sino que simplemente producir un poco de materia orgánica para devolverle a las plantas, el ciclo natural», sostuvo.

El especialista contó que en su casa utiliza tachos de pintura de 20 litros para separar residuos orgánicos. Aclaró que, bien manejado y ubicado en un espacio exterior, no debería generar grandes inconvenientes de emitir olores molestos o atraer moscas.

Para quienes viven en departamentos los residuos orgánicos pueden entregarse a plantas de compostaje o centros ambientales. Por eso, insistió en que la solución no puede depender solo de la voluntad individual, sino de un sistema organizado. «En los complejos habitacionales tiene que haber una planta de elaboración de compost», remarcó.

Recuperar materiales y residuos de construcción 

Berent también planteó que los residuos no deben entenderse como una masa de basura sino que deben pensarse como flujos de materiales. «Los residuos son una mezcla de distintos materiales que desechamos. Si introducimos el concepto de materiales, podemos avanzar en la posibilidad de recuperación que tiene cada uno», explicó.

Entre esos materiales mencionó el cartón, el plástico, los envases tetrabrik y los residuos de construcción, que, según remarcó, son prácticamente reciclables en su totalidad. «Los materiales de construcción son 100% reciclables. Sin embargo, no tenemos esto organizado», indicó. El desafío es construir circuitos que permitan que esos materiales con valor no terminen enterrados o abandonados en basurales.