Giuliana Pernazza, estudiante de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste, participó de una de las audiencias públicas con un mensaje contundente: sin agua no hay desarrollo posible. Su intervención puso en valor el rol estratégico de los glaciares frente al avance de proyectos extractivos.
En un contexto de debate nacional sobre el uso de los recursos naturales que pretende modificar la ley vigente por iniciativa del Ejecutivo Nacional, la voz de una estudiante del nordeste argentino resonó con fuerza en una de las audiencias públicas recientes que reunió a ciudadanos de todo el país en contra de esta modificación.
Giuliana Pernazza, ambientalista y estudiante de la Licenciatura en Biología de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), llevó al centro de la discusión una problemática que, aunque muchas veces parece lejana para el nordeste argentino, impacta de manera directa en su presente y en su futuro: la defensa del agua.
Oriunda de la provincia del Chaco, uno de los territorios más afectados por el desmonte y las dificultades de acceso al agua potable, Bernazo construyó su intervención desde la experiencia concreta. “El agua no es un concepto abstracto, es una necesidad cotidiana”, expresó ante los legisladores, visibilizando una realidad que atraviesa a miles de comunidades del norte del país.
Su exposición se dio en el marco del tratamiento de iniciativas vinculadas al uso de recursos hídricos en actividades extractivas, particularmente en zonas de glaciares, ecosistemas considerados reservas estratégicas de agua dulce.

Glaciares: reservas de vida y futuro
Los glaciares cumplen un rol esencial en el equilibrio ambiental: almacenan agua dulce, regulan caudales de ríos y sostienen ecosistemas a lo largo de vastas regiones. En un país donde gran parte del territorio enfrenta condiciones de estrés hídrico, su preservación adquiere una dimensión estratégica.
Desde esta perspectiva, Pernazza remarcó que la legislación vigente no responde a un “capricho ambientalista”, sino a la necesidad de resguardar un recurso vital. La protección de los glaciares -sostuvo- es una política de largo plazo que trasciende coyunturas económicas y decisiones sectoriales.
“El país entero debería entender que este no es un debate técnico ni sectorial, sino una discusión sobre supervivencia”, planteó, al tiempo que cuestionó la idea de que el desarrollo económico pueda sostenerse a costa del deterioro ambiental.
Una mirada federal desde el norte
Lejos de tratarse de una problemática exclusiva de las regiones cordilleranas, la estudiante subrayó el carácter federal del debate. Los sistemas hídricos están interconectados, y lo que ocurre en las zonas de glaciares repercute en cuencas que atraviesan distintas provincias, incluso aquellas más alejadas.
En ese sentido, su testimonio puso en evidencia las desigualdades en el acceso al agua y la vulnerabilidad de comunidades que dependen de soluciones precarias, como el abastecimiento mediante camiones cisterna. “Sabemos lo que pasa cuando el agua falta”, afirmó, en referencia a la realidad chaqueña.

Ambiente y desarrollo: una falsa dicotomía
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la crítica a la idea de que existe una oposición entre desarrollo económico y protección ambiental. Para Pernazza, esa dicotomía es no solo errónea, sino peligrosa.
“Sin agua no hay desarrollo posible, y sin ecosistemas sanos no hay economía que se sostenga”, señaló, destacando que la preservación de los glaciares no impide el crecimiento, sino que establece las condiciones necesarias para que ese crecimiento sea sostenible en el tiempo.

La universidad pública como espacio de compromiso
La participación de Giuliana refleja el compromiso de la Universidad Nacional del Nordeste con la formación de profesionales críticos, con conciencia ambiental y responsabilidad social.
Desde las aulas y los espacios de investigación, la UNNE promueve una mirada integral de los desafíos contemporáneos, articulando conocimiento científico con las realidades territoriales.
En la voz de esta estudiante de una universidad pública regional ubicada en el nordeste argentino, se hizo presente en una discusión clave para el país, recordando que el agua no reconoce fronteras y que su defensa es una causa común.
“Si el agua no está garantizada, no hay futuro posible”, concluyó, dejando una reflexión que trasciende el ámbito académico y convoca a toda la sociedad a sumarse a la defensa pública de los recursos naturales del país.
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