
Dos estudiantes de la Facultad de Ingeniería proponen reconfigurar la intersección entre la RN 12 y la RP 20, donde maniobras de giro en una calzada de tránsito continuo generan riesgo de siniestros para conductores y peregrinos. El anteproyecto incluye también la ampliación de la calzada, iluminación y un sendero peatonal en los 7,20 km de acceso a la ciudad.
La ciudad de Itatí (Corrientes) recibe, varias veces al año, flujos de peregrinos que se dirigen a la Basílica desde distintos puntos del país. Este movimiento de personas y vehículos se concentra en el acceso principal a la localidad: la intersección entre la Ruta Nacional N° 12 y la Ruta Provincial N° 20.
Esa intersección opera con deficiencias que comprometen la seguridad vial. El ingreso a la RP 20 desde la RN 12 exige realizar maniobras de giro a la izquierda sobre una calzada de tránsito continuo, que eleva el riesgo de siniestros, en particular durante los períodos de mayor circulación. La intersección no cuenta con carriles de espera u otras soluciones geométricas que reduzcan ese riesgo.
Según detalla el informe realizado por dos estudiantes de Ingeniería Civil al que UNNE Medios tuvo acceso, a lo largo de los 7,20 km que separan esa intersección del casco urbano de Itatí, la RP 20 presenta otras limitaciones. El ancho de calzada es de 3,15 metros por carril, por debajo del mínimo recomendado de 3,35 metros. Las banquinas están conformadas por suelo natural, lo que las hace inadecuadas para la circulación peatonal. Las alcantarillas no cuentan con señalización adecuada: solo se identifican mediante mojones, sin los carteles reflectivos reglamentarios. No existe iluminación en el tramo ni sendero peatonal para los peregrinos que recorren el camino a pie.
Diego Sebastián Duarte y Darío Alejandro Giménez, estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), presentaron como Trabajo Final de Graduación el anteproyecto denominado «Readecuación del Acceso a Itatí, Corrientes. Rotonda Moderna y Ruta Provincial 120», bajo la tutoría del ingeniero Tulio Altamirano.
El trabajo analiza las condiciones de operación de la zona y propone soluciones desde el diseño geométrico, estructural e hidrológico. A lo largo de más de 160 páginas, el documento aborda un estudio socioeconómico, el diseño de la rotonda de acceso, estudios geotécnicos, el diseño estructural del camino, un sistema de iluminación, el estudio hidrológico y una evaluación económica.
La exposición y defensa de un Proyecto Final, es una instancia obligatoria que los estudiantes de la Facultad de Ingeniería -en cualquiera de sus ramas- deben cumplir para poder graduarse. Los proyectos innovadores o que den solución a un problema concreto de la sociedad son propuestos en el ámbito académico, pero no necesariamente ejecutados posteriormente.

Recomendaciones
En materia de infraestructura vial, el anteproyecto contempla ampliar la calzada de la RP 20 para alcanzar el ancho mínimo recomendado, diseñar banquinas pavimentadas y un sendero peatonal, analizar el estado de las alcantarillas existentes y proceder a su reacondicionamiento, e implementar un sistema de iluminación a lo largo de todo el tramo.
En cuanto a la intersección de ambas rutas , el anteproyecto evalúa el desempeño actual y compara alternativas de diseño geométrico que permitan disminuir la peligrosidad en los cruces de flujos vehiculares convergentes y divergentes. La alternativa propuesta es la construcción de una rotonda.
El análisis incorpora también la factibilidad de un sendero peatonal en función del flujo de peregrinos hacia la Basílica, con evaluación de alternativas de ubicación y seguridad. Respecto a las alcantarillas, se desarrolla un análisis hidrológico e hidráulico para determinar su capacidad actual y establecer medidas correctivas en caso de detectarse deficiencias.
El costo total estimado del proyecto asciende a $4.546.261.246,64 (pesos cuatro mil quinientos cuarenta y seis millones doscientos sesenta y un mil doscientos cuarenta y seis con 64/100), valuado al mes de mayo de 2025.

A partir del trabajo de análisis, Duarte y Giménez formularon una serie de recomendaciones que exceden el alcance del anteproyecto pero que los autores consideran necesarias para consolidar los resultados del proyecto.
Estudio de suelos
Los autores sugieren realizar un número mayor de extracciones de muestras a lo largo de toda la traza de la RP 20, con el objetivo de obtener parámetros geotécnicos más representativos que permitan optimizar el diseño estructural del pavimento.
Relocalización de construcciones existentes
Consideran necesario relocalizar, como mínimo, la estatua de la Virgen, las mesas y el tinglado ubicados en el sector previsto para la rotonda. La presencia de estos elementos en la isleta central obstruye la visibilidad y dificulta la toma de decisiones de los conductores. Los autores proponen trasladarlos hacia la zona del arco de bienvenida sobre la RP 20.
Estaciones religiosas sobre la RP 20
Plantean la necesidad de refaccionar y renovar el diseño y la funcionalidad de las 13 estaciones de oración ubicadas en el margen oeste de la RP 20.

Acceso a la estación de servicio
Recomiendan estudiar con mayor detalle la posibilidad de habilitar una cuarta entrada a la rotonda que funcione como acceso y egreso para la estación de servicio ubicada junto a la intersección. En esta instancia, esa alternativa fue descartada por la complejidad de las maniobras de giro para camiones de gran porte. La opción de desplazar la rotonda para mejorar esa conexión también fue analizada y descartada, porque implicaría la expropiación de terrenos privados.
Caudales e hidromorfología
Señalan la necesidad de realizar tareas de aforo de caudales en las alcantarillas de la RP 20 para verificar su capacidad hidráulica, y sugieren desarrollar estudios topográficos y batimétricos que permitan determinar los volúmenes de almacenamiento en la cañada Ipucú y describir el comportamiento del escurrimiento superficial.
Control del impacto ambiental
Recomiendan una gestión de los residuos generados durante las obras que evite su disposición en cauces o zonas no habilitadas. Proponen que los trabajos de movimiento de suelo se realicen con precauciones para prevenir procesos erosivos y contaminación de cuerpos de agua, capacitar al personal en buenas prácticas ambientales y establecer un plan de contingencia ante derrames o situaciones de emergencia.

Entre los beneficios identificados por los ingenieros figuran la reducción de accidentes viales en la intersección, la disminución de los tiempos de viaje y espera en horas pico, la reducción del costo operativo de los vehículos, el incremento de la seguridad peatonal en la zona de peregrinación y una mayor conectividad regional.













