Un estudio, con participación de instituciones de cuatro países, entre ellas la UNNE, comprobó que en la región del nordeste argentino los sitios más húmedos de un ecosistema actuarían como refugios climáticos para los helechos, pero sólo en zonas de clima intermedio, ni muy árido ni muy húmedo. Sin embargo, este efecto se debilita hacia regiones más secas. Los resultados representan un punto de partida para estimar la respuesta de las comunidades vegetales ante escenarios de cambio climático en la región.
Los “microhábitats húmedos” se entienden como sitios puntuales de un ecosistema donde las características topográficas, edáficas o estructurales crean condiciones ambientales que difieren del clima regional.
Estos microhábitats pueden ser lugares pequeños, como huecos en rocas o en árboles, así como ambientes más extensos como márgenes y ecosistemas terrestres asociados a cuerpos de agua, y se caracterizan por su potencial para proporcionar condiciones localmente más frescas o húmedas en relación con el ambiente general circundante.
El estudio del rol que cumplen estos microhábitats húmedos como potenciales refugios climáticos adquirió creciente interés en los últimos años frente a escenarios de cambio climático, que prevén modificaciones en los patrones de precipitación y aumento de las temperaturas, incrementando los riesgos de extinción de poblaciones de especies, e incluso comunidades vegetales en algunas localidades.
Sin embargo, el potencial de los microhábitats húmedos para amortiguar estos efectos en el subtrópico fue hasta entonces poco explorado.
En ese contexto, en el marco de un proyecto de colaboración interinstitucional e internacional, se consideró investigar el papel de los microhábitats húmedos como posibles microrrefugios de los helechos en un gradiente de humedad natural en el noreste de Argentina.
Este gradiente es evidente, ya que va desde zonas más húmedas hacia el este (Misiones) hacia zonas más secas hacia el oeste (Chaco, Formosa).
De manera reciente, los resultados del estudio fueron presentados en la revista “Frontiers in Ecology and Evolution” (Fronteras en Ecología y Evolución), una revista científica internacional de reconocido prestigio en el campo de la ecología (Q1 según Scimago y 5.5 de CiteScore).
Entre las conclusiones del trabajo, se destaca que el efecto refugio de los microhábitats húmedos existe, pero tiene límites. Se debilita en las zonas más secas y no aplica de la misma manera para todas las especies, ni en todos los tipos de suelo.
Los investigadores advierten que “se trata de un fenómeno condicionado, no de una regla general”.
El estudio estuvo a cargo del Dr. Saúl Páez, ex becario doctoral CONICET del Instituto de Botánica del Nordeste (UNNE-CONICET); la Dra. Daniela Aros–Mualin, del Departamento de Botánica y Patología Vegetal de la Universidad Purdue (Indiana, Estados Unidos); el Dr. Michael Kessler, del Departamento de Botánica Sistemática y Evolutiva de la Universidad de Zurich (Suiza); el Dr. Jürgen Kluge, del Departamento de Geografía de la Universidad de Marburgo (Alemania) y el Dr. Esteban Ismael Meza-Torres, de la Unidad Ejecutora Lillo (Fundación Miguel Lillo-CONICET).
“Se trataría del primer estudio que se analiza el rol de microrrefugios en función de gradientes climáticos (precipitación y temperatura), pues las investigaciones previas similares se habían realizado en gradientes altitudinales, en zonas de montaña, con dinámicas ecológicas particulares”, destacó el Dr. Saúl Páez en diálogo con UNNE Medios.

Detalles del trabajo
En el marco de la investigación, se definió a los hábitats zonales como ecosistemas que representan condiciones climáticas regionales (Bosque Atlántico, Chaco húmedo, Chaco Seco, etc.), mientras que los hábitats azonales (en este caso, los microhábitats húmedos) correspondieron a ambientes moldeados por factores locales como la topografía o las condiciones del suelo (bosques ribereños, humedales, barrancos, etc.).
Se estudiaron 326 parcelas de 400 m2 cada una en 14 localidades en las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, que conforman un gradiente climático, cuya precipitación media anual disminuye de este a oeste, y temperatura media anual aumenta en la misma dirección.
La mitad de las parcelas fueron instaladas en hábitats zonales, y la otra mitad en azonales. Esto con el fin de comparar la dinámica ecológica entre ambos tipos de ambientes y analizar qué tan condicionadas están a los factores ambientales propios de cada uno.
Se comparó la diversidad de helechos entre ambos tipos de hábitats, registrando todas las especies de helechos presentes y estimando la cantidad de individuos por cada especie.
En total, se registraron 77 especies de helechos en el área de estudio. Los hábitats azonales registraron 71 especies, mientras que en los hábitats zonales 52 especies.
«El potencial de los microhábitats húmedos para amortiguar estos efectos en el subtrópico fue hasta entonces poco explorado»
Hallazgos
Entre las conclusiones principales, el estudio revela que los microhábitats húmedos pueden actuar como refugios para los helechos en regiones húmedas a semihúmedas, pero pierden esa función a medida que el clima se vuelve más seco.
Los investigadores comprobaron que los microhábitats húmedos albergaban mayor diversidad de helechos que los hábitats zonales en regiones húmedas y semihúmedas. Sin embargo, esa ventaja desaparecía en el extremo más seco del gradiente, en donde ambos tipos de ambientes mostraban comunidades igualmente pobres en especies.
El estudio también determinó que la precipitación anual es el principal factor que explica cuántas especies de helechos puede presentar un lugar. A esto se suma que las características del suelo (como la salinidad o texturas inadecuadas) pueden limitar la capacidad de los ambientes húmedos para funcionar como refugios, incluso cuando hay agua disponible.
Por eso, los autores advierten que las predicciones sobre cómo responderá la biodiversidad ante el cambio climático deben tener en cuenta no solo el clima regional, sino también la variabilidad local del ambiente y del suelo.
Relevancia
“El estudio aporta un nuevo enfoque para emprender investigaciones sobre el impacto potencial del cambio climático en la biodiversidad, a partir del estudio de los microrrefugios en condiciones climáticas regionales, ya de por sí cambiantes o desfavorables”, sostuvo el Dr. Páez.
Es que como una de las hipótesis del estudio habían planteado que los hábitats azonales funcionarían como refugios microclimáticos húmedos para los helechos en condiciones más secas, sin embargo, “en un principio pensamos que comprobamos lo contrario, que ese efecto de refugio de los microhábitats húmedos disminuye hacia las regiones más áridas.
Pero, tras discutir con la bibliografía, planteamos la posibilidad que existen otras variables ambientales que influirían en este efecto, como el tipo de suelo de los sitios de muestreo”.
El Dr. Páez comentó que la investigación se realizó para las especies de helechos y en el nordeste argentino, pero la metodología y el enfoque podrían ser replicables a otros grupos de plantas y comunidades vegetales, así como a otras regiones.
Al respecto, explicó que se trabajó con helechos porque constituyen un grupo de plantas muy susceptibles a variaciones del ambiente, que pueden ser tomados como parámetros para hacer inferencias de la variación de factores climáticos y ambientales, “pues, en general, cuando un lugar se hace húmedo lo primero que tienden a aparecer son los helechos, mientras que cuando se seca lo primero que desaparecen suelen ser los helechos”.
En tanto, se eligió a la región nordeste como área de estudio porque presenta un marcado gradiente climático y de temperaturas, con zonas más húmedas y temperaturas moderadas en el extremo este, que varían hacia condiciones más secas y más cálidas en el extremo oeste. Esta característica, junto con la relativa alta diversidad de helechos en la región de estudio, hacen que esta sea un sitio ideal para estudiar las adaptaciones de los helechos”.
El investigador destacó además la importancia de que todos los datos biológicos y mediciones del estudio fueron tomados en campo, enriqueciendo así el conocimiento existente sobre los helechos de esta región.
“Esperamos que el estudio aporte a incrementar el conocimiento respecto a cómo responderían o se adaptarían las comunidades de plantas en esta región a condiciones futuras de cambio climático”, concluyó el Dr. Páez, quien además es docente de las cátedras de “Ecología” y “Agroclimatología” de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE.
“El estudio aporta un nuevo enfoque para emprender investigaciones sobre el impacto potencial del cambio climático en la biodiversidad, a partir del estudio de los microrrefugios en condiciones climáticas regionales»




















