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Cianobacterias, un riesgo para lagunas y ríos del NEA que requiere acciones de monitoreo y visibilidad  

Las temporadas de altas temperaturas suelen favorecer la proliferación de cianobacterias, microorganismos que pueden alterar las condiciones del agua en ríos y lagunas. La Dra. Marina Forastier, especialista de UNNE y CONICET, señaló que “es una problemática recurrente en el NEA”, y se requiere un monitoreo preventivo.

Las cianobacterias son organismos procariotas y fotosintéticos presentes en ambientes acuáticos, y muchas de ellas capaces de producir “cianotoxinas”, causando peligrosidad cuando éstas tiñen las aguas de verde.

Bajo ciertas condiciones, proliferan y pueden representar un problema para el ambiente y las personas.

En ese sentido, recientemente, la Municipalidad de la ciudad de Resistencia resolvió el vallado preventivo de un sector de la Laguna Arguello, ubicada en el ejido urbano, ante la presencia de coloración en el agua que podría estar relacionada con la proliferación de cianobacterias.

Las autoridades competentes dieron intervención a la Administración Provincial del Agua de la Provincia de Chaco para la realización de los estudios correspondientes.

Para conocer cuál es la situación de presencia de cianobacterias en la región NEA, y en lagunas de Chaco especialmente, UNNE Medios dialogó con la Dra. Marina Forastier, Profesora Titular de la Cátedra de Ficología, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE, e Investigadora Asistente del Centro de Ecología Aplicada del Litoral “CECOAL” (CONICET-UNNE).

“Según los estudios realizados hasta la actualidad, las cianobacterias naturalmente se encuentran en los ambientes acuáticos (lagunas, ríos, arroyos y represas) del NEA. Sin embargo, el problema comienza cuando estas cianobacterias proliferan aumentando su número sobre otras especies de algas, formando una floración algal (cambio de color del agua)”, explicó la especialista.

Las floraciones algales

Detalló que la floración algal o «BLOOM» puede notarse a simple vista como manchones verdes o marrones en los ambientes acuáticos. Los colores pueden variar según la especie de cianobacteria que predomine en esa floración, desde marrón, color «yerba mate» o “cocido”, hasta los verdes brillantes.

Pero la problemática de las floraciones algales es que, generalmente, siempre predomina una cianobacteria que es capaz (cuando se dan las condiciones ambientales) de producir metabolitos que son tóxicos o generan perjuicios para la población (humana, animal y vegetal) que tiene contacto con ella.

La provincia del Chaco, más precisamente la ciudad de Resistencia, tiene en su ejido urbano lagunas de poca profundidad muchas veces conectadas entre ellas y con el río. Estas lagunas, denominadas, “lagunas urbanas”, cumplen funciones ecosistémicas para la ciudad de Resistencia, sin embargo, también están son afectadas negativamente por la actividad urbana.

En esa línea, explicó que uno de los principales efectos que tiene la actividad humana sobre este tipo de lagunas son los nutrientes (Nitrógeno y Fósforo) que llegan y aumentan desmedidamente beneficiando nutricionalmente a las cianobacterias.

“Las floraciones de cianobacterias en el NEA constituyen una realidad ya instalada hace varios años»

Condiciones para la proliferación

Justamente, respecto al porqué ocurre la proliferación de cianobacterias, y qué condiciones inciden, la Dra. Forastier comentó que la proliferación de cianobacterias y formación de floraciones se dan en aquellos lugares que cumplen con al menos tres condiciones: alta carga de nutrientes, luz solar directa y aguas quietas, además de un periodo de temperaturas altas, como ocurre en verano.

“Con estas condiciones, las cianobacterias (que son bacterias, pero realizan fotosíntesis), tienen todo lo necesario para alimentarse y reproducirse, y así aumentar en número celular y formar floraciones”, expuso.

En tanto, respecto a las diferencias que existen entre cianobacterias potencialmente tóxicas o no, detalló que las cianobacterias producen toxinas que afectan diferentes órganos blancos en los humanos y animales, que pueden ser la piel, el sistema digestivo, hígado y sistema nervioso  central.

Explicó que para determinar qué cianobacterias producen o no toxinas, se necesitan estándares de toxinas y equipos de última tecnología (costosos para la región).

La capacidad de generar toxinas está determinada a nivel genético, sin embargo, las condiciones ambientales van a determinar si produce o no toxinas en un determinado momento.

“Puede existir una floración algal y no presencia de toxinas. Y al revés, puede existir solo presencia de cianobacterias y alta carga de toxinas”.

Afectación al ambiente y las personas

La investigadora del CECOAL también se refirió a cómo afectan las cianobacterias a las lagunas y cuerpos de agua, al ambiente y a las personas.

Al respecto, explicó que, cuando se produce una floración de cianobacterias, la calidad del agua cambia completamente, se desmejora, pues las floraciones causan cambio de color del agua, olor desagradable (dependiendo de la especie que forme la floración).

Así, la vegetación y la fauna asociada (peces, plantas flotantes, tortugas), se ven afectadas, tanto por las toxinas como la disponibilidad de oxígeno.

En cuanto a las personas, (principalmente niños vulnerables) el riesgo se presenta por contacto o inhalación de las pequeñas microgotas que pueden causar problemas en ojos y piel, y si, accidentalmente, se consume el agua también se pueden sufrir problemas gástricos, entre otros.

En ese sentido, recordó que existen dos casos reportados que se asociaron a exposición recreacional (playa y deportes acuáticos) en el embalse del río Uruguay (Argentina, 2007) y en las playas del Río de la Plata en Montevideo (2015).

«Bajo ciertas condiciones, proliferan y pueden representar un problema para el ambiente y las personas»

Monitoreo y alerta

Consultada sobre cómo se debe abordar la presencia de cianobacterias para evitar que se transformen en un riesgo, indicó que resulta necesario un monitoreo de las cianobacterias, y, generalmente, los monitoreos se realizan de manera temprana o preventiva, “para que las floraciones no nos encuentren de sorpresa”.

Específicamente, acotó, los monitoreos deben realizarse con anticipación a la temporada de calor o uso recreacional de playas, pues la determinación de cianobacterias potenciales productoras de cianotoxinas con antelación permitirá estar preparados a la hora de tomar medidas sanitarias, además de la comunicación de los entes fiscalizadores de aguas recreativas y de consumo.

Visibilizar la problemática

Para la investigadora del CECOAL, se requiere seguir trabajando para lograr visibilizar la problemática, y concretar un trabajo integrado en el abordaje de las cianobacterias.

“Las floraciones de cianobacterias en el NEA constituyen una realidad ya instalada hace varios años, con posibilidad que tengamos cianobacterias todo el año y no solo en las épocas de mayor calor”, sostuvo.

Recordó que el nordeste no cuenta aún con un laboratorio donde se pueda realizar análisis químicos para determinar la presencia de cianotoxinas, lo cual es de vital importancia para la región, para asegurar tanto la calidad del agua de consumo como calidad de agua recreacional (balnearios y actividades náuticas), pues esta problemática ocurre tanto en lagunas y ríos de la provincia de Chaco, Corrientes y Formosa.

Aporte desde la ciencia

Por último, la Dra. Forastier mencionó el trabajo que se viene haciendo desde la ciencia en la región, y en particular desde el CECOAL, en el estudio de la problemática de las cianobacterias.

Detalló que actualmente para la provincia de Corrientes, desde el CECOAL y FaCENA (UNNE), en los últimos años se trabaja en colaboración con el Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (ICAA), el cual fue formalizado con un convenio que se firmó en 2025, donde participan en el monitoreo, identificación y cuantificación de cianobacterias potencialmente tóxicas en los ambientes recreativos como ser laguna Iberá, río Paraná y otras lagunas y ríos de la provincia.

El objetivo, en principio, de ese trabajo conjunto es analizar cuáles son las lagunas de uso recreativo que se encuentran con esta problemática a tratar y trabajar en líneas para realizar alertas tempranas y acciones de prevención a la población.

En cuanto a la provincia del Chaco, hace más de 10 años vienen trabajando junto a la Administración Provincial del Agua y la Subsecretaria de Ambiente de la Provincia del Chaco, colaborando en la determinación de cianobacterias potencialmente tóxicas, sin embargo, aún están en tratativas para la formalización de convenios de colaboración.

“Esperamos que la parte científica pueda vincularse con las entidades gubernamentales y tomadores de decisiones para brindar información y protección a la población y los ambientes acuáticos que tanto utilizamos y cuidamos en el NEA”, concluyó.