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Martes, 05 Mayo 2020 15:05

Queserraye en la madriguera

 En este martes lluvioso y en forma de previa al vivo de esta noche (a las 20hs) por el Instagram del Centro Cultural Universitario de la UNNE (@ccu.unne), el Taller Literario Queserraye, bajo la coordinación de la prof. Maia Eirin, comparte los dos textos que leyeron el martes pasado pertenecientes a Laura del Piano y Charo Colque. Que tengan una buena lectura.

Esta semana los vivos programados son:
Martes 5 - 20hs: Ciclo de lecturas Taller Literario Queserraye, a cargo de la prof Maia Eirin. Hoy leen Flor Terraes y Ailin Zamudio
Jueves 7 - 20hs: Taller Literario Koeyú a cargo de la prof Adriana Linares
Domingo 10 - 20hs: L.S.A. Lengua de Señas Argentina a cargo de la prof Elizabeth Canteros.

Queserraye en La madriguera

Laura del Piano

El papel come, me agarra de a uno los dedos, despacito y sin parar.
Los loros le ponen voz, aturden desde el fondo.
Siento el estómago que late, el pecho atareado y la cabeza que carraspea.
El hombro le opone resistencia al papel a cuadritos. El lápiz ya desapareció hace rato en este pozo blanco.
Aliento ácido, rodillas que resuenan. Orejas calientes y el papel que no para.
La cabeza se hunde sola, no ve nada, se deja llevar. Se me humedecen las carnes y los pelos. Insomnio, palabras cruzadas.
El papel no para ni escucha, traga
Mis piernas patalean en el aire.
Miedo me da.

Charo Colque

Todos me preguntan cómo imagino los colores, las ciudades, las personas. Cómo son las cosas ahí afuera. Afuera de qué.
Veo el mundo como los demás.
Les gano a todos al truco. El ajedrez no me es un obstáculo. La música me acompaña y sigo creyendo que Pavarotti fue un rubio delgado vestido de smoking.
El fútbol es una estrategia que fui aprendiendo de los locutores y me da bronca que critiquen a los jugadores por las patas duras cuando, a veces, lo que se traba es la cabeza. Leo a muchos autores argentinos, mientras tomo mi mate cebando desde la pava caliente. Imaginé siempre a Castillo como un compadrote por la forma en expone sus heridas. Quise entrar a los Confines de Liliana Bodoc, creo que ahí voy a ir cuando muera. Y quiero conocer a Selva Almada, charlar un rato con ella.
Acá estoy, sentado en mi silla estilo nórdico. Espero la noche porque, como saben, ahí todos se creen ocultos, y a salvo. Yo a ese espacio de tiempo en el día, lo aprovecho, y salgo con la Glock con silenciador a cazar las personas de la lista que me entregaron ayer con pago anticipado. También tengo que comer ¿no? Y pagar el alquiler y el internet y las balas.