Lunes, 22 Mayo 2017 10:46

22 de mayo “DÍA INTERNACIONAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA”

A partir de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas se declaró el como el Día Internacional de la Diversidad Biológica.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de mayo de cada año como el Día Internacional de la Diversidad Biológica, a través de la resolución 55/201, con el fin de educar y sensibilizar a la población y a los Estados sobre las cuestiones relativas a la biodiversidad. La fecha se adoptó para que coincidiera con el aniversario de la aprobación del Convenio sobre la Diversidad Biológica realizado en 1992.

La biodiversidad o diversidad biológica es la variedad de vida que existe en un ecosistema, ambiente o región del mundo. En ella están circunscritos todos los tipos de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que ocupan determinado espacio, así como su variedad genética, implicando todos los procesos evolutivos y ecológicos que se dan a nivel de genes, paisajes y ecosistemas. El vocablo diversidad biológica ha sido usado en varios contextos, pero aparece como el término condensado Biodiversidad en 1985, cuando Rosen lo presenta en el Foro Nacional sobre Biodiversidad, en Washington.

La diversidad biológica es la base de la vida y de los servicios esenciales que brindan los ecosistemas. Por ende, es la base de los medios de vida y del desarrollo sostenible de la población en todas las esferas de actividad, incluidos los sectores económicos como la agricultura, la silvicultura, la pesca y el turismo, entre otros. Al impedir la pérdida de la diversidad biológica estamos invirtiendo en la gente, sus vidas y su bienestar.

La transformación y destrucción de la tierra y los océanos es la primera amenaza contra la biodiversidad. En efecto, hoy la destrucción de los hábitats, la extracción insostenible de los recursos naturales, la introducción incontrolada de especies invasoras, el calentamiento global y la contaminación son algunas de las principales amenazas contra la biodiversidad. El abandono del mundo rural y la implantación de nuevas e insostenibles actividades son otro factor que desestabiliza el frágil equilibrio de los ecosistemas. Algunos especialistas denuncian una extinción masiva de especies en la actualidad, análoga en sus dimensiones a la que se dio en la era del fin de los dinosaurios.

Está claro que la sobreexplotación ha acelerado el ritmo de desaparición de especies. La caza y la pesca son las dos técnicas más antiguas que el ser humano ha manejado para su supervivencia, no obstante estas acciones no son en sí el problema, sino la intensidad con la que se llevan a cabo en los últimos tiempos. Muchas especies están bajo una fuerte presión debido a la sobrepesca. Algunos expertos aseveran que en los próximos años los océanos pueden quedarse sin recursos, de forma que la única alternativa sea la acuicultura.

A la par, las especies invasoras son la segunda principal amenaza para la biodiversidad. El número de especies introducidas a nivel global se ha incrementado en gran medida en las últimas décadas. El aumento de los transportes internacionales y el turismo, la construcción de infraestructuras que rompen fronteras naturales, el cultivo de especies acuáticas o el tráfico y abandono de mascotas son algunas de las principales causas. Los invasores no sólo se encuentran en el medio terrestre, sino también en el acuático.

La contaminación por diferentes agentes químicos es el otro gran elemento que influye en la desaparición de especies. La aprobación en los últimos años de regulaciones cada vez más rígidas y su acatamiento ha favorecido a mejorar la calidad del aire y la limpieza del entorno natural. Sin embargo, algunos lugares del mundo sufren aún altos niveles de polución que repercuten en la biodiversidad

Pese a esto, los consumidores podemos asumir muchas pautas en nuestros hábitos diarios para salvar el futuro de la variedad de seres vivos que pueblan la Tierra, incluida la especie humana. La suma de pequeños esfuerzos a escala global puede tener un efecto mayor del que se cree. El consumo racional de los productos cotidianos no sólo ayudará a reducir la factura, sino asimismo a proteger la biodiversidad. Los consumidores pueden ser más exigentes al solicitar el origen sostenible de los productos o las especies que van a comprar. Una forma que tienen los consumidores de cuidar la biodiversidad es mediante la aplicación de las “Tres Erres”. Es decir, utilizar la menor cantidad posible de productos (Reducción) y aprovechar más de una vez los envases (Reutilización) antes de depositarlos en el contenedor adecuado (Reciclaje).

Los consumidores pueden inscribirse en las organizaciones ecologistas y conservacionistas que velan por el cuidado de la biodiversidad. Como ciudadanos, pueden exigir a sus instituciones más información y más medidas para el cuidado de la naturaleza. Un consumidor sensibilizado e informado puede explicar a otros las ventajas de preservar la diversidad biológica y cómo llevarlo a cabo.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                               Prof. Juan Antonio ALBERTO

                                                                                                                                                                                                                                                              Profesor Adjunto. Cátedra Biogeografía y Geografía Ambiental.                                                                                                                                                                                                                                                                                    Dpto. e Instituto de Geografía. Facultad de Humanidades. UNNE.