Viernes, 21 Abril 2017 07:55

22 de abril Día Mundial de la Tierra

Todo comenzó en la década del 70 con el nacimiento del movimiento ambientalista moderno, cuando 20 millones de norteamericanos tomaron las calles, los parques y los auditorios para manifestarse por un ambiente saludable y sustentable. 

El 22 de abril de cada año se conmemora el Día Internacional de la Tierra. Dicha efemérides fue instituida gracias a los esfuerzos del senador y activista ambiental estadounidense, Gaylord Nelson, en el año 1970 en ese país. La Asamblea General de las Naciones Unidas, reconociendo que Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones del mundo, destacando su importancia vital para todos los seres vivos, en el año 2009 decidió designar el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra, en virtud de la resolución A/RES/63/278.

La Tierra -nuestro sitio en el universo- es un pequeño planeta que se mueve alrededor del Sol, una estrella mediana, situada en un brazo de la Vía Láctea, una gigantesca galaxia, una de las tantas nebulosas que conforman el universo. En la extensión inconmensurable del Cosmos nuestro planeta es, sin más, un diminuto punto dotado de condiciones especiales que lo hacen habitable, lleno de diversas formas de vida que han evolucionado y se adaptaron a sus diferentes ambientes (terrestres, acuáticos y aéreos). Los seres humanos, animales gregarios y dotados de inteligencia, hemos sabido usar estas condiciones excepcionales en nuestra corta pero intensa evolución y expansión sobre el mundo. 

La Tierra, como una buena anfitriona, pone a nuestra disposición un menú muy variado y rico de elementos que aseguran nuestra supervivencia y han estimulado nuestro desarrollo cultural, científico y tecnológico, menú éste que conocemos como recursos naturales.

Las sociedades ocupan y organizan el entorno usando los recursos que este le ofrece, así se originan los impactos ambientales, que pueden ser positivos o negativos, y que luego de un período más o menos prolongado de tiempo estos últimos derivan en el deterioro del Ambiente o problemas ambientales, sobre todo cuando esas actividades son agresivas, pues insumen grandes cantidades de energía y tecnologías modernas y son continuas e intensas.

No obstante, el mejor manejo de un recurso natural obedece al conocimiento que el hombre tenga al respecto, y de las leyes que rijan su uso y tutelen la conservación del mismo.

Por esto, el Día de la Tierra recuerda al planeta en el cuál vivimos, mediante un llamado a tomar consciencia sobre su cuidado y preservación. El día fue inicialmente creado para evaluar y afrontar los problemas de superpoblación, de conservación de la biodiversidad, de la producción de contaminación y de otros temas relacionados. Esta conmemoración se ofrece como una ocasión para que todos los habitantes vean al planeta como su hogar y la oportunidad de concienciar a todos los habitantes del mundo acerca de los problemas que afectan al planeta y a las diferentes formas de vida que se desarrollan en él.

En el año 2016, el Día de la Madre Tierra coincidió con la ceremonia de firma del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que tuvo lugar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El Acuerdo fue aprobado en París el 12 de diciembre de 2015, por los 196 Estados partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático. En el acuerdo, todos los países se comprometieron a trabajar para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados, y dados los graves riesgos, a esforzarse por lograr que sea menos de 1,5 grados centígrados, dejando en claro la premura de actuar contra el calentamiento global y sus consecuencias.

En 2017, la campaña se denomina “Alfabetización medioambiental y climática”. En efecto, la educación funda los cimientos del progreso. Se necesita que la población mundial sepa los conceptos sobre el cambio climático y sea consciente de la amenaza sin precedentes que es para el planeta. El conocimiento nos concientizará a todos y nos llevará a tomar medidas para defender el entorno.

La alfabetización medioambiental y climática no es solo el motor que genera votantes críticos sobre las cuestiones ecológicas y promueve una legislación escrupulosa en este ámbito, sino que además activa el desarrollo de tecnologías y empleos respetuosos con el ambiente

 

Prof. Juan Antonio ALBERTO

Profesor Adjunto. Cátedra Biogeografía y Geografía Ambiental. Departamento e Instituto de Geografía. Facultad de Humanidades. UNNE.