Miércoles, 27 Noviembre 2019 11:04

Proponen “incentivos” para la aplicación de criterios de sustentabilidad en edificios proyectados

Investigadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE elaboraron una propuesta para implementar premios e incentivos económicos a la aplicación voluntaria de criterios de conciencia ambiental en edificios por construirse o remodelarse. Se busca aplicarla al Reglamento General de Construcciones de la ciudad de Resistencia aunque podría replicarse en otras ciudades de la región.

 

 

 

 


La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste (FAU-UNNE) viene participando, desde mediados del año 2014, en comisiones a cargo de la revisión y actualización del Reglamento General de Construcciones (RGC) de la ciudad de Resistencia.

Como parte de tal participación, una de las varias propuestas elevadas por los referentes de la de la FAU-UNNE a la citada comisión constituye la inclusión de un anexo al RGC de un premio e incentivo a la aplicación voluntaria de criterios de conciencia ambiental en los edificios proyectados cuyos legajos se tramiten para obtener los permisos de obra.

Es que del análisis del RGC y sus modificatorias complementarias surge que actualmente no está planteada ninguna exigencia referida a cuestiones de sustentabilidad ni de habitabilidad como requisitos y/o documentación necesaria que incluir en los legajos para las tramitaciones

En ese sentido, la propuesta de investigadores de la FAU-UNNE plantea la constitución, por un lado, de un premio o distinción, y por el otro lado, de un incentivo monetario, que signifiquen un estímulo a aquellas obras que realicen una adecuación voluntaria a las pautas, criterios y lineamientos de habitabilidad, eficiencia energética, diseño ambientalmente consciente y sustentabilidad.

“Esta propuesta encuentra asidero en la premisa de empezar a incentivar y subsidiar la eficiencia ambiental y energética, como uno de los primeros pasos institucionales en la concienciación ambiental de la sociedad en lo referido a la construcción de edificios y los actores involucrados en ella”, explica la arquitecta Herminia María Alías, Profesora adjunta de las Cátedras “Introducción a las Estructuras” y “Estructuras II” de la FAU-UNNE y una de los representantes de la facultad ante la Comisión Técnica Asesora Permanente del Reglamento General de Construcciones de la ciudad de Resistencia, Chaco.

Señala que si bien la propuesta fue elaborada por investigadores de la FAU en el marco de la Comisión Técnica Asesora Permanente del Reglamento General de Construcciones de la ciudad de Resistencia, la iniciativa podría ser aplicada también en normativas de construcciones (códigos de edificación) de otras ciudades de la región NEA.

 

DETALLES DE LA PROPUESTA.

La propuesta se traduce en definir una serie de rubros que considerar en el proyecto del edificio (cuyo legajo se tramite para construirse o refaccionarse), desglosados en ítems a los que se puede “valorar” asignando un puntaje, cuyo máximo posible sería 100 puntos (el 100%), que indicaría la mayor adaptación y la mayor minimización del impacto negativo del edificio al ambiente.

Con ese fin, la propuesta incluyó la elaboración preliminar de una planilla de evaluación definida por los especialistas de la FAU-UNNE que se organiza en tres grupos de aspectos o variables, según las instancias del diseño y los ámbitos de impacto en el ambiente.


Un grupo se refiere a estrategias de diseño generales para mejorar la adaptación del edificio al clima: orientaciones, ubicación y superficies de vidriados, uso de protecciones solares, uso de espacios de transición entre el exterior y el interior, uso de colores y texturas que determinen baja absorción de radiación solar.

Un segundo grupo requiere aplicar verificaciones numéricas y comprobaciones establecidas en normas argentinas de eficiencia energética (EE) y acondicionamiento térmico, respecto a la materialidad de muros, techos, aberturas y heterogeneidades y sus consecuencias térmicas y energéticas.

Y el tercer grupo de aspectos a valorar se refiere a introducir especificaciones de tecnologías, materiales y procesos, como ser procedencia de los materiales y de la mano de obra, gestión del agua, de los residuos, uso de energías alternativas.

Se plantea que el primer grupo (estrategias generales de diseño) represente 30 % del puntaje total, el segundo grupo represente el 36% (verificaciones normativas de EE) y el tercer grupo (especificaciones de materiales, tecnologías y procesos) tenga una valuación del 34 % del total.

Por su parte, el incentivo económico que se propone podrá consistir -salvo mejor criterio- en una disminución de montos de las tasas municipales de aprobación de planos de las obras cuyos permisos se tramiten ante la Dirección de Obras Particulares de la Municipalidad de Resistencia (o de la ciudad en que se aplique la propuesta).

El porcentaje de reducción de tasas de aprobación de planos podría ser un proporcional al puntaje obtenido por el proyecto que se tramite, para lo que se proponen tres rangos de valores que supondrían una reducción del 20 al 40% de las tasas por aprobación de planos para dar inicio a la construcción.

Los alcances del proyecto fueron expuestos en la publicación “Mejoras ambientales y energéticas en las obras de arquitectura que se tramiten en la ciudad de Resistencia: propuesta de incentivo a la aplicación voluntaria de criterios de sustentabilidad”, incluida en el “Libro de las Comunicaciones Científicas y Tecnológicas Anuales 2018” recientemente editado por la FAU-UNNE.

 

 

SITUACION GENERAL Y NORMATIVA.

Entre los fundamentos de la problemática que constituye la base de la propuesta elaborado por especialistas de la FAU-UNNE, se señala que la industria de la construcción es una de las más importantes consumidoras de materias primas y recursos no renovables. Implica un gran impacto ambiental no solo durante los procesos de extracción y elaboración de las materias primas, sino también durante la construcción de edificios, su utilización y aun después, cuando el edificio es demolido y reciclado.

Prácticamente 1/3 de la demanda nacional de energía primaria es para la climatización de edificios, en tanto que el sector residencial se muestra como uno de los más indicados para emprender políticas de eficiencia energética pues representa el 36 % del consumo nacional de electricidad.

En el país existen normas específicas tendientes a la eficiencia energética de los edificios (IRAM, serie 11600 y Norma IRAM 11900), y por otra parte existen normas tendientes a la construcción sostenible (IRAM 11930, IRAM 11931, IRAM 21929-1 e IRAM 21931-1), que definen principios generales y métodos de análisis cualitativos, aunque sin establecer aún parámetros o procedimientos cuantitativos para auditar, evaluar o etiquetar la gestión integral de edificios.

Pero dichas normativas no resultan de aplicación obligatoria porque no están avaladas por leyes nacionales ni provinciales ni por códigos de edificación municipales.

No hay actualmente en Argentina leyes de alcance nacional que regulen la problemática del impacto ambiental ni del consumo energético de los edificios y obliguen a los profesionales a aplicar medidas mejoradoras y/o correctoras a los edificios que proyectan, construyen o modifican.

Existen sí antecedentes legales y normativos importantes, aunque de alcance restringido a situaciones particulares y/o locales.

A modo de excepción e importante antecedente, recientemente, en octubre de 2019, la provincia de Santa Fe se convirtió en la primera del país en sancionar una Ley de Etiquetado de Eficiencia Energética de edificios destinados a Vivienda. Ella torna obligatoria la aplicación de la Norma IRAM 11900 para determinar un Índice de Prestaciones Energéticas (IPE) y calificar las viviendas según su consumo de energía mediante una etiqueta, similar a la de los artefactos electrodomésticos. Sin embargo, ello no ocurre en el resto del país.

Cabe aclarar, por otra parte, que este etiquetado no contempla la situación ambiental general en cuanto al impacto del edificio al ambiente, sino que se circunscribe a la cuestión de su consumo de energía (y la energía es solo uno de los rubros en una evaluación general de sustentabilidad edilicia).

En el ámbito de dos provincias del NEA (Chaco y Corrientes), se han desarrollado estudios de desempeños ambientales, higrotérmicos y energéticos, tanto en edificios institucionales como en edificios residenciales y comerciales (del ámbito oficial y del privado).

Buena parte de dichos estudios fueron realizados por el equipo de investigación de la cátedra Estructuras II, FAU-UNNE, generándose experiencias que constituyen antecedentes directos de la presente propuesta.

En ese aspecto, la propuesta de incentivos y premios a la aplicación de criterios de sustentabilidad, toma en cuenta las condiciones climáticas, la hidrografía y los ecosistemas del entorno donde se construyen los edificios, buscando hacer más eficiente y benigno para el ambiente el uso de materiales de construcción, reducir del consumo de energías convencionales para climatización e iluminación, minimizar la demanda energética global de los edificios durante todo su ciclo de vida e incorporar tecnologías alternativas.

Para los especialistas de la FAU-UNNE, en la coyuntura actual resulta innegable una cierta obsolescencia de los reglamentos y códigos de edificación de las principales ciudades de la región Nordeste de Argentina, tanto en la esfera de la sustentabilidad ambiental y energética edilicia, así como en la de la tecnología de la construcción, en virtud de que no acompañan ni reflejan los cambios que la sociedad, la ciencia y la tecnología experimentan.


PERSPECTIVAS

“La propuesta busca instalar el tema e iniciar la discusión dentro de la comunidad académica sobre posibles modelos de interés regional, que constituyan un estímulo eficiente de la construcción sostenible, ambiental y energéticamente eficiente” sostiene la arquitecta Herminia María Alías, respecto a la importancia de generar propuestas innovadoras y pioneras en la temática.

También busca incentivar el necesario camino formativo de quienes tienen incumbencia en la planificación, diseño y gestión del hábitat frente a una eventual y futura replicación de experiencias como la comentada de la provincia de Santa Fe, con su Ley de Etiquetado de Viviendas, cuya proyección a nivel nacional está en la agenda estatal.

Agrega que el aporte realizado desde la FAU-UNNE en el ámbito específico de la sustentabilidad edilicia procura constituir una alternativa para hacer frente a una situación compleja que afecta el ambiente y a las personas a través de la arquitectura, así como constituir también una vía de concientización sobre la situación de la calidad del hábitat construido en relación tanto con el medio circundante como con la gestión y uso de la energía.

Para la investigadora de la UNNE, “una eventual implementación de estas propuestas permitiría, por otra parte, la introducción y familiarización de los profesionales interesados e involucrados con la temática, para incorporar la energía y el ambiente como factores de diseño edilicio temprano”.

Asimismo, la aplicación de la propuesta podría suponer un efecto retroalimentador, beneficioso para proyectos presentes y futuros, y para afrontar la toma de decisiones de diseño en función de criterios y justificaciones objetivos.

“Esta iniciativa constituye parte de una política general de concientización de la problemática ambiental y urbana del hábitat humano en la que la FAU-UNNE se halla fuertemente comprometida” finalizó.