Miércoles, 04 Septiembre 2019 09:26

“Ojalá César Pelli sea recordado por su línea humanista en la arquitectura, porque él era eso”

 

A poco del último adiós y en coincidencia con el 17 aniversario del título Dr. Honoris Causa que la Universidad Nacional del Nordeste le otorgó, Víctor y María Bernabela Pelli, hermano y sobrina del mundialmente famoso arquitecto que falleció el pasado 19 de julio, lo recuerdan en esta entrevista homenaje. 

Hace poco más de un mes, César Pelli terminó de grabar su nombre en la historia grande de la arquitectura mundial. El tucumano radicado en Estados Unidos, que supo ganarse un reconocimiento planetario y recibir premios por magníficas obras como las Torres Petronas en Kuala Lumpur, Malasia; falleció a sus 92 años en New Haven, Connecticut, Estados Unidos.

Un día como hoy, pero hace 17 años, la UNNE lo reconoció con el Título Doctor Honoris Causa. El entonces rector Oscar Valdés firmó la Resolución 444/02 para otorgarle la mayor distinción de esta casa de altos estudios. En ocasión de su visita a Resistencia, donde viven su hermano Víctor Pelli y familia, el prestigioso arquitecto también brindó charlas a cientos de estudiantes y personas que quisieron conocerlo y escucharlo.

El mayor de los tres hermanos Pelli dejó su huella en decenas de países donde construyó destacadas obras como la Torre Iberdrola en Bilbao, España; o el World Financial Center en Nueva York, EEUU. El Museo Nacional de Arte, en Osaka, Japón, fue otra obra colosal de Pelli. En Hong Kong, China creó Cheung Kong Center y The Landmark, Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Y así, la lista sigue hasta uno de los últimos proyectos en el que trabajaba desde su firma Pelli Clarke Pelli Architects, en su Tucumán natal: El futuro Centro Cívico de la provincia que luego reemplazará a la Casa de Gobierno, en Los Pocitos, Tafí Viejo.

Nunca dejó de venir a la Argentina ni se alejó de sus raíces personales, tanto por la atención que prestaba a los acontecimientos de la familia grande y de cada uno de sus integrantes, como por la especial atención que, sin descuidar la calidad, prestaba a sus trabajos profesionales radicados en el país, tales como la Torre Bank Boston o la Torre YPF, ambas en Buenos Aires.  O por su incansable presencia en las Bienales de Arquitectura de Buenos Aires, donde solía actuar como disertante central. Casi como un ritual de pertenencia.  

Las Torres Petronas son quizás, la obra que selló su fama y reconocimiento mundial. Pero César Pelli dió mucho más a la arquitectura, y dejó como legado no solo grandes construcciones. También dedicó muy especial atención a las bases y fundamentos teóricos de su actividad y producción, con los ojos puestos en los arquitectos en formación.  Desde esta actitud produjo el libro “Observations for young architects”, publicado en Argentina como “Observaciones sobre la arquitectura”. 

Su fallecimiento alienta a rendirle un merecido homenaje desde la UNNE, en esta entrevista donde su hermano Víctor y su sobrina María Bernabela (Bela), también destacados arquitectos; comparten su mirada, sentir y recuerdos de este gigante de la arquitectura mundial que quedará en los libros. 

Víctor cosecha también un merecido reconocimiento a su talento y vocación, y a su característica forma de trabajo interdisciplinario, vinculado al mundo de las construcciones sociales. La capital chaqueña fue la elegida para desplegar allí su vocación. La misma suerte que tuvieron miles de estudiantes que fueron sus alumnos en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE. En dicha Unidad Académica creó la Cátedra de “Introducción a la Vivienda Económica”, en su momento única en su tipo en el país  (hoy “Gestión y Desarrollo de la Vivienda Popular”). Fundó el Instituto de Investigación y Desarrollo en Vivienda, y mucho tuvo que ver también con la creación de la unidad de extensión y experimentación del IIDVi denominada “Instituto para la Comunidad y el Hábitat”. 

Bela, su hija. Estudió también arquitectura, y egresada de la Universidad Nacional del Nordeste, eligió seguir por el camino de lo social en su profesión. Pero allí, también su madre, Elena Lucca, tuvo mucho mérito. Dedicada en su inicio profesional al trabajo social en el campo del hábitat, compartió con sus tres hijas, el valor del compromiso social. “Recuerdo haber visitado barrios desde muy chica, acompañando a mi madre en su trabajo”, menciona con orgullo y gratitud.  

Desde hace años Bela trabaja promoviendo y favoreciendo la participación en el diseño y gestión del hábitat humano. Eligió también la docencia y la investigación, es profesora en la Cátedra “Gestión y Desarrollo de la Vivienda Popular” en la carrera de Arquitectura y actualmente dirige el IIDVi.

¿Quién fue César Pelli?

-“Mi hermano mayor”, responde Víctor, el hermano “del medio” de los Pelli.

-“Era mi padrino”, alcanza a decir Bela, antes de que la voz se le quiebre. Todavía cuesta hablar en pasado, tras la noticia del fallecimiento de quien será recordado en el mundo por sus magníficas obras, pero en su familia será siempre ese hombre sencillo, presente, de sonrisa amplia y generosidad inmensa. 

Ambos tienen aún en la retina registros del último encuentro, hace cuatro meses, en New Haven, Connecticut, ciudad de residencia y de trabajo de César en la etapa más prolongada y final de su vida y de su carrera profesional.

La foto de portada del perfil de Facebook de Bela es una pequeña ventana para espiar algo de esa visita. Sentados frente a frente, con una gran biblioteca cubriéndoles las espaldas, rostros risueños y miradas cómplices, llenas de amor. Un tío orgulloso y feliz, besa la mano de su ahijada. Esa misma que hoy lo recuerda, intentando contener las lágrimas. 

La tecnología aportó y mucho en los últimos tiempos para estar cerca, a pesar de la distancia. Y fue también el medio por el que llegó la noticia de que “Tato”, como lo apodaron desde chico y le decían en la familia, se había ido. 

Pero “vino aterrizando suavemente. Ya se venía preparando”, comenta Víctor y cuenta que en los últimos años César le decía “ven a acompañarme unos días hermano”. “Por suerte pudimos ir algunas veces”, agradecen hoy a la vida, tanto él como su hija. 

Hace pocos días estuvieron de nuevo allí para el último adiós. Toda la “familia grande”, dispersa por distintas partes del mundo, se encontró en el cementerio de New Haven donde se depositaron las cenizas, como fue voluntad de César.

-“Él siempre estuvo muy presente en nuestras vidas. Teníamos una relación muy cercana”, asegura María Bernabela, la segunda de las tres hijas de Víctor y ahijada de César. “Estuvo siempre para mí, como para todos los integrantes de la familia, siempre preocupado porque todos estén bien”, agrega quien, como arquitecta, por supuesto admira la obra de su tío, pero extrañará a la persona. “Voy a extrañarlo a él, a la relación familiar que teníamos”, agrega y recuerda los mensajes de whatsapp semanales para saber cómo estaba, las charlas y todas las veces que su tío estuvo para ella. 

-Comparten profesión, pero quizás por distintos caminos...

“Hicimos la carrera en momentos de la historia y en escenarios muy distintos”, explica Víctor y señala el contexto social entre los factores que marcaron sus trayectorias de diversos modos, además de las realidades personales.

Recuerda sus tiempos de facultad en Buenos Aires, donde empezó a reconocer la incidencia de la vida política en la actividad académica y en la estructura social, tema que en su casa de infancia “casi no se tocaba”, aunque había una amplia biblioteca armada en torno a textos de literatura y de formación general. Desde ese ámbito y al mudarse a Buenos Aires se acercó a la actividad estudiantil, entre otras cosas que también sumaron a “delinear una visión política de las decisiones y de los acontecimientos”. Y también los errores, visión que sin duda abrió las puertas a las inquietudes laborales y sociales que lo llevaron a dedicar su carrera al desarrollo de vivienda social.

Rápidamente Víctor vuelve a César “que es el tema de esta entrevista”, recuerda casi en tono de disculpas por tomarse unos segundos para describir su actividad.

“El no vivió en Buenos Aires, que ardía, literalmente, en ese momento”. César ya estaba en Estados Unidos, a donde fue con su esposa (Diana Balmori, arquitecta paisajista) y su primer hijo en camino, con el solo respaldo de una beca que apenas alcanzaba para una persona. Desde allí y apoyado en su buena imagen de trabajo en la etapa de su beca, pasó a incorporarse al mundo de la arquitectura de gran escala, en el prestigioso estudio del arquitecto Eero Saarinen.

Así, diversas circunstancias ayudaron a moldear distintas orientaciones a la hora de ejercer la profesión. Y César, aquí el homenajeado, se convirtió laboriosamente en el arquitecto de obras de gran magnitud y majestuosidad. 

Víctor destaca la actitud laboral de César, que le daba a su trabajo profesional y a la calidad de su producción una intensidad y dedicación fuera de lo común. “Era un gran laburante. Siempre le gustó trabajar, y hacerlo con calidad”, asegura.

Caminos opuestos también dicen algunos que supieron escribir sobre ustedes. ¿Son tan opuestos?

-“No son tan opuestos”, reflexiona Víctor y recuerda incluso que César comenzó haciendo lo que entonces se entendía por vivienda social, en una organización estatal de Tucumán. Así como él supo construir edificios como el de “Olivetti” en el centro de Resistencia.

“No son tan opuestos”, coincide Bela y señala una “matriz familiar” que pudo identificar y la relaciona con su abuela paterna, la pedagoga Teresa Bernabela Suppa de Pelli, de quien heredó su segundo nombre.  Esa matriz se deja entrever en la tendencia a “ayudar a los demás y desde el desarrollo profesional de cada uno aportar a la construcción de un tejido social sano y equitativo. De centrar la profesión en el ser humano, más que en el objeto arquitectónico”, reflexiona. 

“Yo veo esa matriz en los tres hermanos”, dice Bela e incluye a su tío Carlos, muy querido. El hermano menor que se dedicó, también apasionadamente, a la comunicación multimedial e institucional. 

Los hermanos arquitectos, reprodujeron esa matriz donde cada uno llegó a ubicarse.  “En mi padre se ve claramente, y en mi tío también”, asegura y explica: “los edificios que César hizo alrededor del mundo, tienen que ver más con la cultura del lugar que con una cuestión de autor, de firma de arquitecto. El respeto por la cultura del lugar, pensar una arquitectura a escala humana. Es una de las cuestiones principales donde se identifica esa matriz familiar”. 

Es que César Pelli fue reconocido y seguramente será recordado por sus obras, y a los ojos de quien poco sabe de la materia, podrán ser simplemente grandes obras; pero quienes más saben y supieron conocerlo, pudieron ver su esencia en sus proyectos. “Por más que fueran grandes obras, las pensaba y hacía con la mirada en las personas y el respeto por el lugar”, remarca Bela. 

“Sus diseños rescataban y reforzaban la cultura del lugar”, resalta y pone de ejemplo las famosas Torres Petronas, los edificios más altos del mundo entre 1998 y 2003, donde la religión fue una cuestión fundamental y en este sentido destaca el equipo de trabajo interdisciplinario que se ocupaba de estudiar el lugar, su historia, cultura, la gente, entre otros temas. 

 -¿Desde la profesión, qué opinión les merece su obra, cómo la describirían?

“Mi tío era muy sencillo y eso lo dicen todos, esa cualidad se traducía en sus obras, por más que fueran grandes y espectaculares, esa sencillez de entender al ser humano, de cobijarlo. Pensaba en el espacio público, no solo en el rascacielo, sino en el espacio público que contenía ese rascacielo”, continúa Bela. 

¿Que consideran se enseña o se debería enseñar de la obra de César Pelli?

“Justo hace unos días un amigo me comentó que su hija, que estudia arquitectura acá en la UNNE, tenía que hacer un trabajo sobre la obra de mi tío”, cuenta Bela un reciente hecho que la conmovió y llenó de orgullo. 

Considera que “la enseñanza convencional de arquitectura está aún, muy basada en el objeto arquitectónico”. Y cuenta que es algo que tienen en cuenta en la Cátedra de Gestión y Desarrollo de la Vivienda Popular, donde da clases. “Trabajamos allí para descentrar el interés del estudiante e introducirlo más en ver qué pasa con la gente, con los sectores populares, que no acceden a los grandes edificios y a las comodidades que contienen”.

En ese sentido agrega que “Es fundamental que un estudiante de arquitectura, tenga esa visión de profesionales que diseñan y construyen un objeto arquitectónico que tienen en cuenta el lugar donde se implanta, que tiene una historia, cultura, donde hay gente que vive, con la que el diseño debe convivir y respetar, y esta, como dije anteriormente, es una de las características predominantes de la obra de mi tío”, se explaya.

Así, su deseo es que la obra de César Pelli permita a los estudiantes un aprendizaje que vaya más allá del deslumbramiento por la gran obra, que puedan ver la perspectiva de una arquitectura, diseñada y construida desde la base del respeto hacia el ser humano. 

 ¿Cómo creen que se lo va a recordar a César Pelli en los libros? 

“Creo que se lo va a recordar mucho a nivel mundial, en libros de historia de la arquitectura, asegura Bela. “Seguramente se lo recordará como un arquitecto argentino que dejó su impronta en el mundo. Pero no sé si todos van a detectar su línea humanista”, piensa y agrega un deseo compartido con su padre: “ojalá que sí, porque él era eso”.