Lunes, 02 Septiembre 2019 13:36

Un bosque como el Amazonas tardaría entre 300 y 400 años en recuperarse

El investigador de CONICET y doctor en biología, Lidio López Callejas, dialogó en el programa “Café Cortado”, en Radio UNNE FM 99.7 acerca de las causas del masivo incendio en el Amazonas y sus consecuencias a futuro. Asimismo, la urgencia de políticas públicas y controles que preserven el pulmón del planeta.

Fuertes interrogantes surgen a partir de que más de 75 mil focos de incendio devastaran millones de hectáreas de bosque amazónico, tanto en Brasil como en Bolivia. López Callejas sostiene que la situación de Brasil hay que mirarla desde lo legal, la propiedad y tenencia de la tierra.
Lo que afecta de manera directa a los bosques es “la renovación de pasturas, la limpieza que se hace para cultivar dos o tres hectáreas y que termina quemando 50 más a su alrededor; si bien no tengo registro de cuántas hectáreas se quemaron hasta el momento, solo hubieron 8 permisos de quema en la región”, sostuvo el biólogo.
Es decir, estas quemas son producidas frecuentemente de manera intencional por quienes quieren “limpiar” la zona a través del fuego para desarrollar actividades agropecuarias. Sin embargo, estos incendios pierden el control y terminan arrasando millones de hectáreas. A esta práctica se suma el impacto del cambio climático en los bosques de la zona.
“Lamentablemente, el clima está cambiando y no hay duda. Es un proceso casi irreversible y lo vivimos día a día con eventos más extremos como la disminución del período lluvioso, que antes era de noviembre hasta marzo y ahora ese se reduce a dos meses, de enero a febrero o de diciembre a enero y los demás son periodos secos”, expresó el investigador.
Por otro lado, los incendios de los bosques no son un fenómeno de este año, sino que son un “círculo vicioso”. Sucede todos los años, pero con incrementos. En estas condiciones, el Amazonas tardaría entre 300 y 400 años en recuperarse si se deja de intervenir con deforestación y quemas.
“Además, no se trata solo del bosque en sí. Adentro hay muchas poblaciones humanas, pueblos originarios que viven del bosque como su alimento, su fuente de energía, está la mayor biodiversidad del mundo, y los incendios no solo queman eso sino que desintegran las partículas del suelo”, explicó. Un suelo quemado es fácilmente erosionable, tanto por las acciones de la lluvia como del viento.
Finalmente, los bosques son los mayores encargados de la evapotranspiración, o sea de la circulación de la humedad para regular el clima. “Al no haber bosque no va a haber evapotranspiración y por supuesto está directamente relacionado con la reducción de las lluvias. En regiones que tenían influencia de las corrientes amazónicas, las lluvias van a ser cada vez menores”, concluyó.

TWITTER de la Seccion en Radio