Lunes, 01 Julio 2019 09:28

Hacer historia hoy

En marzo de 2002, el Congreso de la Nación declaró el 1 de julio como "Día del Historiador” (Ley 25.566). ¿Por qué esa fecha? Se tomó el momento en que el Primer Triunvirato ordenó, en 1812, asentar por escrito los acontecimientos de la Revolución de Mayo, con la finalidad de "perpetuar la memoria de los héroes y las virtudes de los hijos de América del Sud, y a la época gloriosa de nuestra independencia civil". Más allá del acontecimiento elegido y de los considerandos de la ley, la fecha es apropiada para reflexionar sobre qué es un historiador, en qué consiste su trabajo y cuál es su papel en nuestra sociedad.

La historia siempre ha cumplido una función social, que ha ido variando en cada época y sociedad. Durante un largo tiempo los historiadores tuvieron una función muy importante en la formación de las identidades ante el surgimiento y consolidación de los estados nacionales. En este sentido, el historiador se erigió en custodio de esa identidad nacional, y también de la regional y local.

En la actualidad, frente a la proliferación de relatos provenientes de diversos grupos y la existencia de distintas representaciones del pasado, se produce la competencia entre estas lecturas de la historia que tienen un objeto vinculado con el pasado, al mismo tiempo que definen en el presente y están asociadas a los conflictos político-sociales del momento. Estas diversas interpretaciones del pasado han cumplido una función de legitimación de las prácticas políticas del presente y por ello, se convierten en uno de los tantos espacios de disputa política. Así, la historia ha sido definida como un campo de batalla. Los grupos de poder apelan permanentemente al pasado, hacen uso de él, reescriben y reinterpretan la historia, son generadores de memoria o de olvido institucionalizado. En este contexto, los historiadores, basados en un trabajo crítico y riguroso, son interpelados, actuando como testigos -generalmente no-oculares-, traductores e intérpretes del pasado e intervienen procurando respuestas, con una perspectiva temporal, a los principales problemas y debates actuales.

En nuestra región, con la creación de la carrera de Historia de la Facultad de Humanidades dependiente de la Universidad Nacional del Nordeste, en 1958, se ha apuntado a la organización de una institución destinada al fomento de la investigación histórica, especialmente en aquellos temas referidos a la historia regional y la difusión de sus resultados, así como a la formación de investigadores aplicados a ello. Desde ese momento, la institución universitaria se ha convertido en un referente de la historia de la región y de otras problemáticas actuales, desarrollando proyectos de investigación, incrementando el número de becarios, contribuyendo a la difusión de esos resultados a través de la organización de diferentes encuentros científicos y la publicación de los mismos.

La historia, como disciplina crítica, nos permite desnaturalizar el presente para así trascenderlo; nos enseña que la realidad del presente es transformable y nos ayuda a valorar en qué medida nuestra acción puede contribuir a ello. Esta es una de las principales contribuciones que pueden realizar los estudios históricos universitarios al desarrollo de nuestra región y de nuestro país.

 

Grupo de Historia de la Historiografía-UNNE

María Silvia Leoni, doctora en Historia y Secretaria General de Ciencia y Técnica de la UNNE