Jueves, 05 Julio 2018 10:14

Ajustan método para estimar volúmenes de generación urbana de residuos eléctricos y electrónicos

Una investigación de la UNNE -publicada en la Revista Argentina de la Ingeniería- avanzó en el ajuste de una metodología de cálculo estimativo de volúmenes y circuitos de generación urbana de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), a partir de estudios de campo en el área del Gran Resistencia (Argentina). La misma abarcó tipos específicos de electrodomésticos, lámparas y equipos informáticos, con el fin de aportar información útil para decidir acciones de tratamiento eficiente.

 

Argentina genera por año 10,7 Kg. de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) por habitante, superando las densidades promedio de generación anual de México (9 Kg) y Brasil (7 Kg). Sin embargo, y pese a la elevada producción de residuos de este tipo, el país tiene pendiente la sanción e implementación de una ley específica de RAEE.

 

Ante la falta de una normativa nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y varias provincias avanzaron en leyes propias. En el Chaco, en 2014 se sancionó la Ley 7345 reglamentada por el Decreto 869/14, relativa a la gestión de Residuos Electrónicos.

 

Al carecer la región NEA de estudios específicos, años atrás el Grupo de Reciclado Electrónico de la Facultad de Ingeniería de la UNNE (GRE) y la cátedra de Electrónica pusieron en marcha un estudio de línea de base referido a la generación de RAEE en la ciudad de Resistencia, a través de levantamientos de campo y estimaciones cuantitativas.

 

El plan de tareas de la investigación, originada en un trabajo final de la cátedra de Electrónica II, fue concebido en dos fases: Por un lado el trabajo de campo, apoyado en relevamientos muestrales, informes de sitio y entrevistas en puntos de interés; y por otro una evaluación cuantitativa de la evidencia, con estimaciones someras de la generación de residuos por categoría utilizando al menos dos métodos diferentes en cada caso (principal y alternativo).

 

“El fin propuesto era identificar orígenes, prácticas corrientes, circuitos de uso y deposición, tendencias y detalles del volumen y de la composición de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos generados en la ciudad de Resistencia”, según explica el ingeniero Leandro Riquelme, autor del trabajo final de carrera e integrante del grupo dirigido por el ingeniero Darío M. Goussal.

 

La estimación inicial se realizó desde 2014 abarcando tipos específicos de RAEE: electrodomésticos (lavarropas, heladeras, equipos de aire acondicionado, lavavajillas, hornos, microondas, secarropas y otros),  lámparas, y equipos informáticos. Las tareas de campo incluyeron muestreos “in-situ” en el vertedero municipal de María Sara (Departamento San Fernando, Chaco) y en depósitos de dependencias oficiales del área múltiple Gran Resistencia. Se relevaron también puntos focales de grandes usuarios de AEE con entrevistas y cuestionarios abarcando organismos públicos, talleres de reparación, sitios de venta de materiales eléctricos ó electrodomésticos, empresas distribuidoras del servicio eléctrico y cámaras empresariales del sector.

 

En ambas fases operativas se relevaron cantidades, circuitos de generación y lugares de deposición final, comprobando asimismo qué niveles de conocimiento había sobre el manejo adecuado de los desechos de este tipo y los riesgos para la salud asociados.

 

La estimación cuantitativa de los volúmenes generados se propuso por comparación crítica de valores obtenidos a través de, al menos, dos métodos: uno principal y otro alternativo, variables según cada tipo de AEE analizado (volúmenes de venta, niveles de stock, ventas y vida útil, muestreo de sitios de reparación y  disponibilidad, entre otros).

 

 

De acuerdo a lo estimado en el proyecto hasta el presente, la generación anual de RAEE en el área en las tres categorías estudiadas es de 1.484 toneladas, equivalentes a unos 5,1 kg por persona por año. Esa cifra aumentaría significativamente si se tuvieran en cuenta otros tipos de RAEE no incluidos en el muestreo inicial (pequeños electrodomésticos, teléfonos celulares y equipos de telecomunicaciones, herramientas y equipos industriales y profesionales, sistemas de automatización, control y electromedicina, instrumental, vehículos, aparatos de consumo de audio y video y otros).

 

Observando la distribución resultante por peso, el 84 % del volumen generado proviene de electrodomésticos grandes y medianos. Las lámparas suman casi 10 %, y el restante 6 % correspondería a desechos informáticos. Aunque la cifra de lámparas desechadas es claramente superior a los electrodomésticos, en peso y volumen predominan estos últimos.

 

 “Este primer relevamiento muestral indica que la posibilidad más cercana en cuanto a aptitudes de recupero sencillo de materiales en áreas urbanas del NEA serían los residuos de electrodomésticos grandes y medianos” indican los investigadores. Agregan que los RAEE de electrodomésticos presentan efectivamente, alto potencial de rescate de materiales principalmente metálicos, aunque según se comprobó, hasta el momento tal gestión se realiza en gran medida, informalmente. De las lámparas no se realiza ningún tipo de recupero y el 100% de sus residuos se envía sin desguace a rellenos sanitarios o vertederos sin ningún tratamiento.

 

Además y según el trabajo del GRE-UNNE, del análisis de resultados se pudo observar que ningún ente oficial ni privado lleva registros o estadísticas de RAEE generados. Pese a haber conciencia de los efectos nocivos sobre el medio ambiente, aún no se ha puesto en marcha ningún plan integral y sistemático, en parte a raíz del desconocimiento de la magnitud y gravedad del problema.

 

Entre los tipos de RAEE analizados, debido a sus elementos constitutivos (metales pesados y componentes nocivos) las lámparas descartadas presentarían el mayor potencial de daño ambiental e impacto en la salud. Al no haber planes de desguace o recupero de partes como en la Unión Europea, las lámparas se desechan enteras mezclándose con otros residuos en rellenos sanitarios.

 

En cambio, debido la situación económica y social en el NEA y a conductas y características del consumo en la zona de estudio, alrededor del 80% de los electrodomésticos y de los equipos informáticos que ingresa a talleres se repara, y el resto es vendido para desguace en el mercado informal. Los electrodomésticos grandes y medianos de la llamada “línea blanca” presentan una vez desechados, buenas perspectivas de recupero económico de partes, principalmente metálicas. Sin embargo en el NEA casi toda esa gestión se realiza sin controles sanitarios y en circuitos informales de recolección y acopio a granel.

 

“Aunque limitados en alcance, los resultados de la investigación brindan ya algunos indicios para encarar acciones de tratamiento eficiente” expresó el ingeniero Goussal. Destacó que las técnicas propuestas en el proyecto permiten no sólo hacer la estimación y caracterización de los RAEE en áreas urbanas, sino también formar a estudiantes avanzados y graduados del NEA en la temática.