Domingo, 15 Abril 2018 02:11

Mirada francesa sobre el modelo argentino de movilización de víctimas

La doctora Nadia Tahir de la Universidad de Caen de Francia, visita la Facultad de Humanidades para dictar una serie de Cursos de Posgrado y conferencias sobre un tema que la tiene ocupada desde el 2006 cuando realizaba su tesis doctoral: la “movilización de víctimas”.

A lo largo de la historia de la humanidad el proceso evolutivo social tuvo triunfadores y derrotados; conquistadores y sometidos; víctimas y victimarios. Muchas de estas categorías son el resultado de guerras, dictaduras, terrorismo e inclusive eventos coyunturales propios que los tiempos modernos nos dejan tras su paso.

La historia nacional bien puede servir de contención para acunar algunas de estas clasificaciones. Para no mirar muy atrás, el último proceso dictatorial registrado entre 1976 y 1983 dejó para una generación de argentinos, secuelas que no han sido mitigadas y que son objeto de estudio en el extranjero.

Así lo entiende la doctora Nadia Tahir de la Universidad de Caen de Francia, quien por estos días visita la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste para dictar una serie de Cursos de Posgrado y conferencias sobre un tema que la tiene ocupada desde el 2006 cuando realizaba su tesis doctoral: la “movilización de víctimas”.

Desde entonces viene recorriendo un camino con varios viajes a la Argentina, conociendo por dentro las estructuras de los distintos organismos de Derechos Humanos, analizando sus reclamos y el papel que desempeñan en la construcción de un relato sobre los hechos en los que son protagonistas.

Sus artículos sobre la temática se encuentran publicados en revistas académicas francesas y extranjeras. En 2012, obtuvo el premio de la Fundación Auschwitz de Bruselas por su tesis doctoral que fue publicada en 2015 con el título, Argentine : mémoires de la dictature por las Presses Universitaires de Rennes. 

Para Tahir llegar a estudiar la “movilización de víctimas” implicó detenerse previamente en el concepto de “victima”. “En la comunidad científica internacional, igual que ocurre en Francia, la noción de “víctima” está cada vez más presente. Se han convertido en actores prominentes de las sociedades europeas gracias, en parte, a una mediatización”.

Ahora bien, Tahir aclara que la figura de víctima no se limita a los afectados por crímenes de lesa humanidad, “es una figura que abarca muchos elementos, hablamos de afectados por dictaduras, holocausto, terrorismo, etc se adoptan y tienen una resonancia en función de la sociedad y del país en el cual surgen”. En ese trabajo por buscar una definición, juega un papel importante “como se definen los propios actores y si aceptan o no la categoría de víctimas, algunos lo harán y otros nunca lo aceptarán”.

También el contexto social y político tiene su influencia, la víctima se legitimiza una vez que es reconocida en el marco de un proceso judicial, por ejemplo. En Argentina estas instancias se cumplieron, por ejemplo, con los juicios a las Juntas Militares y a los distintos responsables de secuestros torturas y desaparición de personas.

Para la doctora Tahir, en América Latina, la categoría “movilizaciones de víctimas” no suele ser utilizada, siendo reemplazada por “movimiento” u “organismos”, planteando un paradigma diferente que implica interesarse por otro objeto de estudio “los organismos de derechos humanos” y su genealogía a nivel nacional e internacional.   

Los antecedentes de esta línea de investigación lo dan dos sociólogos y antropólogos franceses Didier Fassin y Richard Rechtman, quienes recopilan una serie de trabajos y orientan su mirada a ese grupo de personas que reunidas en un espacio no solo hacen catarsis, sino que además se organizan para plantear reclamos.

Argentina cuenta con ejemplos de esas organizaciones y es lo que trae a la doctora Tahir a estudiarlas en el marco de su doctorado. ” En ese momento buscaba saber por qué seguían interviniendo tanto en el espacio público argentino y tenían tanto peso. Eran varios las organizaciones que reclamaban la aparición de desaparecidos o que estaban relacionadas con ese proceso traumático de la Argentina”.

La explicación que encontró la investigadora francesa tiene la siguiente lógica. Cuando uno adhiere a un partido político, a un sindicato o a una asociación con un fin determinado, lo hace en función a una convicción, ideología, valores compartidos. “Discuto con ese grupo de personas si vamos a coincidir y trabajar juntos”.

“Un movimiento de víctimas no se ajusta para nada a esa configuración. Se da por un hecho repentino, que ocurrió en un momento determinado y que lleva a movilizarse porque no hay respuestas de ningún tipo, o las que hay no satisfacen, por parte del Estado”, explica la doctora Tahir.

“Ahora bien, dentro de ese colectivo de personas pueden haber personas de izquierda como de derecha, religiosas o no, personalidades muy diferentes a quienes solo las une el dolor. Esta estructura como tal, puede mantenerse y funcionar muy bien o no. En el caso de la Argentina se da que existen grupos que se sienten en condiciones de plantear sus reclamos con otras formas y herramientas, originando así espacios complementarios como también otros de oposición”.

-¿Hay puntos en común del modelo de movilización de víctimas argentino con el modelo francés u otro que conozca?

Si, solemos encontrar elementos. Ahora los medios de comunicación y las herramientas tecnológicas hacen que se cree una especie de internacionalización de los mecanismos para poder movilizarse. Las Madres de Plaza de Mayo fueron pioneras en un montón de cosas y sirvieron de espejos para otras organizaciones como las Madres del dolor, etc…Al existir una legitimación previa, todos los dispositivos de reclamos son tomados por organismos de distintas partes del mundo. Evidentemente estos casos empezaremos a encontrar con más frecuencia.

Para la investigadora francesa los movimientos de victimas de Argentina son un paradigma que se han transformado en una voz pública y con muchos logros. A su entender hay signos que demuestran que las heridas que dejó la última dictadura militar aún perduran. Como ejemplo de su visión esgrimió “el análisis que desde el Gobierno de Mauricio Macri hacen de ese período”. “El hecho de poner en discusión el número de desaparecidos, pone en evidencia que a pesar de que Argentina cuenta con organismos fuertes, lejos está aún de cerrarse”.